<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-3612030020424025517</id><updated>2012-01-29T16:50:23.755+01:00</updated><title type='text'>Diario de Dillinger</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3612030020424025517/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Dillinger</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14672561568240685141</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SoRC0l4mMZI/AAAAAAAAAB4/ZugwR8SE8tM/S220/johndillinger.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>36</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3612030020424025517.post-4282580150613684568</id><published>2011-09-01T18:15:00.005+02:00</published><updated>2011-09-01T18:26:07.060+02:00</updated><title type='text'>EN TREN HACIA TRIESTE</title><content type='html'>&lt;br /&gt;&lt;p style="MARGIN-BOTTOM: 0cm; LINE-HEIGHT: 200%" align="justify"&gt;He pensado que podía volver a escribir el diario. Y por eso lo estoy haciendo. Así de fácil. No lo he pensado en cualquier sitio. Pensar en cualquier sitio es demasiado fácil. Lo difícil es pensar en determinados lugares. Y yo lo he hecho en el café San Marco de Trieste. Y ahí sí que es difícil pensar. Lo fácil es pensar sentado en el bus, caminando hacia ningún lugar, apoyado en los muros. Lo difícil es pensar en un lugar espectacular, o mítico, o cargado de significado. Sentado en el café San Marco intento pensar. Qué difícil. Pero lo intento. Hago el esfuerzo una y otra vez. Al final casi lo consigo. Un poco, pero no mucho. Y lo poco que pienso es que podría volver a escribir en el diario. Lo pienso en el café San Marco. Tampoco es mucho pensar. Pero no estoy pensando sentado a cualquier mesa. No. Yo no soy de esos. No pienso en cualquier mesa. Para nada. Pienso sentado a la mesa de al lado de la que tiene reservada permanentemente &lt;i&gt;Il Professore, &lt;/i&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: normal"&gt;como llama la encargada del café a Claudio Magris, cuando le comento la presencia del cartel de la exposición de Magris y Trieste que se ha realizado en el CCCB y que está pegado en una pared del mítico local. Y por eso la encargada me cuenta que en la exposición del CCCB se hizo una reproducción de la mesa donde se sienta &lt;/span&gt;&lt;i&gt;Il professore. &lt;/i&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: normal"&gt;Querían llevarse la mesa real, pero son piezas originales, irrepetibles, realizadas por artesanos que ya no existen. Y no pueden moverse de su lugar original. Tampoco entendía muy bien la encargada del café el interés de llevarse una mesa a otro país. Ni ella, ni yo. En un país donde tienen a Tiziano, y a Veronesse, y a Bernini, y a Palladio, es extraño que lo que quieran es llevarse la mesa de un café. Ajá. Qué guay. Qué chuli. CCCB. Yo he estado allí y allí todo mola y es guay y hay que mirarlo con gafas de pasta para que te guste más. CCCB. Es escribirlo y me crecen gafas de pasta de las orejas. También vi allí una expo sobre Ballard. Pero la mejor fue una que hicieron sobre las películas de quinquis en la España de los 70. Ahí no pude ir. Y me quedé con ganas. Por reirme y eso. No lo sé, pero seguro que ya han hecho alguna sobre poesía y música rock. Supongo. Pero me desvío. Siempre me desvío. Ahí está mi naturaleza. Nacido para la dispersión. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="MARGIN-BOTTOM: 0cm; LINE-HEIGHT: 200%; FONT-STYLE: normal" align="justify"&gt;Eso.&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-okzKM0JagD8/TlvXcmXZk9I/AAAAAAAAAgM/8yqJYGDC11c/s1600/Italia%2B2011%2B121.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5646343444174050258" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 300px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/-okzKM0JagD8/TlvXcmXZk9I/AAAAAAAAAgM/8yqJYGDC11c/s400/Italia%2B2011%2B121.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="MARGIN-BOTTOM: 0cm; LINE-HEIGHT: 200%" align="justify"&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: normal"&gt;Lo mejor es comenzar por el principio. Y el principio es que yo estaba en el Lago Como. En el norte de Italia. Lo que pasó en Trieste es que fui a Trieste. Y así soy yo. Así me lo monto. Me voy al lago Como. Donde veranea George Clooney. A dormir en una habitación sobre el lago. Con un balcón a dos metros del agua del lago. Del lago Como dijo Sthendal que era el lugar más bello del mundo. Si lo dijo Sthendal será verdad. Y allí fui yo. Al lago Como. Pero no vi a George Clooney. Ni a la &lt;/span&gt;&lt;i&gt;bellina &lt;/i&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: normal"&gt;que se afana. O se afanaba. O qué se yo. Nada. Vi el lago. Me senté en el balcón. Leí en el balcón. Miré el lago. Ni rastro de Clooney. Leí a Umberto Saba, poeta triestino, pero no decía nada de George Clooney. Ni de la &lt;em&gt;b&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;em&gt;ellina&lt;/em&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: normal"&gt; de Clooney. Después bajé por unas escaleras para ver cómo estaba el agua. Y me caí al lago. De culo. No me bañé en el lago. Me caí al lago. En uno de los pueblos del lago. De eso no decía nada Sthendal. Supongo que Sthendal no se cayó al lago de culo. Los grandes hombres nunca se caen de culo. En ninguna guía he leído: "El lago donde &lt;/span&gt;&lt;i&gt;fulano &lt;/i&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: normal"&gt;se cayó de culo". Sí que he leído que Sthendal dijo en &lt;/span&gt;&lt;i&gt;La cartuja de Parma&lt;/i&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: normal"&gt; que era el lugar más bello del mundo. Caerse de culo no está mal de vez en cuando. Te da una buena perspectiva de las cosas. La perspectiva del culo. Hace bastante honor a la realidad, todo sea dicho. La perspectiva del culo. Pero eso me define a la perfección: Alguien que se cae de culo en el lugar más bello del mundo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="MARGIN-BOTTOM: 0cm; LINE-HEIGHT: 200%; FONT-STYLE: normal" align="justify"&gt;Yo me he caído de culo en el lugar más bello del mundo. &lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="MARGIN-BOTTOM: 0cm; LINE-HEIGHT: 200%; FONT-STYLE: normal" align="justify"&gt;Tú, no.&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="MARGIN-BOTTOM: 0cm; LINE-HEIGHT: 200%; FONT-STYLE: normal" align="justify"&gt;Ya lo he dicho.&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="MARGIN-BOTTOM: 0cm; LINE-HEIGHT: 200%; FONT-STYLE: normal" align="justify"&gt;Y después llegué a Trieste en tren. Y pensé lo del diario. Pero me adelanto porque disperso, y me disperso porque no sé dónde voy.&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-19ssV-Xk8ks/TlvbSE2a3KI/AAAAAAAAAg0/LzjTAlVo2Hg/s1600/Italia%2B2011%2B319.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5646347661425171618" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 300px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/-19ssV-Xk8ks/TlvbSE2a3KI/AAAAAAAAAg0/LzjTAlVo2Hg/s400/Italia%2B2011%2B319.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="MARGIN-BOTTOM: 0cm; LINE-HEIGHT: 200%; FONT-STYLE: normal" align="justify"&gt;En Trieste me alojé en lo que parece ser el hotel donde se alojó Joyce. Hago esto consciente de lo absurdo de esta decisión. De lo ridículo de hacer algo así. Y me pregunto el porqué. Y concluyo que es más fácil dormir en la cama de Joyce que leer el &lt;em&gt;Ulises&lt;/em&gt; de Joyce. O que volver a leer el &lt;em&gt;Ulises&lt;/em&gt; de Joyce. Y que es tan irracional dormir en el hotel donde durmió Joyce como reproducir la mesa de un café para una exposición. Así que quién soy yo para decir nada. Bueno, pues eso. Llego a tren en Trieste leyendo &lt;i&gt;La conciencia de Zeno &lt;/i&gt;de Svevo. Ahí es nada. Y eso lo hago con la conciencia de que molo mucho. Molo más que la mayoría. Entro en Trieste en tren, leyendo a Svevo. Y tú no. Yo, molo. Tú a lo mejor te estabas friendo en Madrid. Bebiendo cerveza en las fiestas de La Paloma, oliendo a gallinejas y a entresijos, sudando por todos los malditos poros de tu piel. Tú a lo mejor buscabas un rincón en Madrid donde hubiese sombra y tenías que meterte en la Fnac, que es el lugar con mejor temperatura de Madrid. El único lugar donde uno puede ser feliz en Madrid en el mes de agosto.&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-ahcAQOphC2k/TlvZYap8bwI/AAAAAAAAAgc/B4ulXgvggNw/s1600/svevo41.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5646345571334385410" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 335px; CURSOR: hand; HEIGHT: 400px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/-ahcAQOphC2k/TlvZYap8bwI/AAAAAAAAAgc/B4ulXgvggNw/s400/svevo41.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="MARGIN-BOTTOM: 0cm; LINE-HEIGHT: 200%; FONT-STYLE: normal" align="justify"&gt;Pero yo estaba en el lago Como. Entraba en tren en Trieste.&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="MARGIN-BOTTOM: 0cm; LINE-HEIGHT: 200%; FONT-STYLE: normal" align="justify"&gt;El caso es que yo, tan absurdamente aferrado a ciertos rituales, quería entrar en el San Marco como es debido, con cierta elegancia. Nada de pantalones cortos, ni zapatillas deportivas, ni de gorras de los Yanquees compradas en Nueva York. Así que me puse mi pantalón preferido, mi más delicada camisa de verano, y mi aire petulante de entrar en el café San Marco. &lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="MARGIN-BOTTOM: 0cm; LINE-HEIGHT: 200%" align="justify"&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: normal"&gt;Pero la vida no es así. La vida no se atiene a nuestros propósitos. Y al salir a la calle, en medio de la ola de calor que enciende a Italia en estos días, empapo la camisa hasta tal punto, que una anciana en mitad de la calle Carducci, se para frente a mí, y me increpa diciendo: "¿Vienes de Barcola de darte un baño?". Barcola es el lugar donde van a bañarse los Triestinos. Estoy avergonzado. Voy empapado, con la camisa pegada al cuerpo. Yo quería entrar elegante en el San Marco. Pero no solo no puedo entrar elegante, sino que voy a entrar empapado en sudor. No puedo hacer eso. No. No puedo ir por la ciudad de Umberto Saba, de Svevo, envuelto en sudor, con las axilas chorreando como fuentes barrocas. Sólo me falta el olor a gallinejas. No sé dónde está la Fnac para refrescarme. Y aquí parece que sólo sudo yo. Los triestinos no sudan. O van vestidos adecuadamente para el verano. No sé. Las dos cosas. Joder. Pero ya no se trata de entrar en el San Marco. Ya no se trata de eso. Estoy calado hasta los huesos. Troppo caldo. Demasiado calor, me dicen algunos triestinos con sonrisa de medio lado. Hijosdeputa. No os merecéis a Svevo, a Saba. A nadie. No os merecéis a nadie. Tengo que comprar una camiseta urgentemente. Pero no encuentro ninguna tienda cerca. Encuentro una tienda barata. Una tienda de camisetas baratas. De bragas baratas. De bisutería. Una tienda donde venden de todo. Y todo barato. Y nada es bonito. Y busco en montones de ropa y sólo encuentro una camiseta de mi talla. Pero es una camiseta de baloncesto. Una camiseta de la NBA, de los Lakers. Pero de los Lakers de hace años. Concretamente la camiseta de Magic Johnson. Un ídolo deportivo de mi adolescencia junto a Jordan. Magic y Jordan. Los dos ídolos deportivos de mi adolescencia. Pero ahora estoy en Trieste, camino del café San Marco, empapado. Y sólo Magic me puede salvar. La camiseta de Magic Johnson. Pero no puedo ir por las calles de Trieste con una camiseta de Magic Johnson. O puedo hacerlo. Pero no puedo ir con una camisa tan empapada. O puedo hacerlo, pero seré el entretenimiento de todo los ojos triestinos que se cruzan con los míos. Así que el empleado de la tienda, amablemente, antes incluso de decidir si comprar la camiseta, me ofrece una bolsa para que meta mi camisa chorreante, y me lleve puesta la camiseta de Magic Johnson. Y así lo hago. Salgo de la tienda, con mi camisa empapada en una bolsa, con la camiseta de Magic Johnson puesta. Mi camiseta de la NBA.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-ZcoLCQgEJds/TlvarY1KCYI/AAAAAAAAAgs/9RmD1VFJbOY/s1600/Italia%2B2011%2B297.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5646346996773685634" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 300px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/-ZcoLCQgEJds/TlvarY1KCYI/AAAAAAAAAgs/9RmD1VFJbOY/s400/Italia%2B2011%2B297.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Ya sin sudar, ya recién cambiado, con las axilas al aire, me dirijo al café San Marco. Y lo hago con mi camiseta de la NBA. Y me siento. Y hablo con la encargada. Y entonces es cuando me cuenta lo de la exposición del CCCB y me cuenta donde se sienta &lt;/span&gt;&lt;i&gt;Il professore&lt;/i&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: normal"&gt;. Y me cuenta la vida de su histórico café. Y no quita la vista de mi camiseta de Magic Johnson. Y yo le digo: "Sí, es la camiseta de Magic Johnson". Y ella asiente sin comprender. Y yo le digo: "Tenía un tiro exterior insuperable Magic Johnson". Y ella vuelva a asentir, sin comprender. Y hablo de Svevo, de Saba, de Magris. Y después me siento en la mesa de al lado de &lt;/span&gt;&lt;i&gt;Il Professore&lt;/i&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: normal"&gt;. Yo esperaba verlo, en su mesa, a Magris. Y a lo mejor pedir que me firmase &lt;/span&gt;&lt;i&gt;Microcosmos&lt;/i&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: normal"&gt;. Pero seguramente al final no se lo pediría. Nunca soy capaz de hacer eso. Pero mucho menos en ese momento. Ya sí que no. No. Cómo podría acercarme a &lt;/span&gt;&lt;i&gt;Il professore&lt;/i&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: normal"&gt; con mi camiseta de Magic Johnson y mis pantalones largos. Qué aspecto. Un loco. Eso es lo que parezco. Con mi camiseta de Magic Johnson, con mis pantalones largos. Que no aparezca. Por Dios. Eso es lo que pensaba. Que no aparezca &lt;/span&gt;&lt;i&gt;Il professore&lt;/i&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: normal"&gt;. Que no me vea así. Qué horror. No puede ser. Así que me tomo mi espresso. Rápido. Apenas echando una rápida vista al mítico café. Y pago de modo apresurado. Y salgo corriendo. Y en la salida tropiezo con un hombre. Y pido perdón. Y lo veo. Y no lo creo. Y es él. &lt;/span&gt;&lt;i&gt;Il professore.&lt;/i&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: normal"&gt; Magris. Joder. No me lo creo. Y yo me recompongo. Y le digo: "Scusi". Y me mira mi camiseta. Y la encargada nos mira a los dos. Y yo, nervioso, le llamo Claudio Magic, y me azoro, y le llamo Claudio Johnson, y no sé cómo seguir, y sigo diciendo Claudio Magic Johnson, y me quedo sin palabras, y él señala mi camiseta de la NBA y dice: "Magic Johnson". Y Magris sonríe. Y se quita una gorra que le cubre la cabeza. Y abre la mano. Y yo no entiendo su gesto. Y Magris quiere que choque la mano. Y choco la mano. Como dos jugadores de la NBA. Como Magic Johnson. Como Magris Johnson. Y salgo del café San Marco, casi corriendo. Y no me lo creo. Y no sé qué ha sucedido. Y no he dicho nada de &lt;/span&gt;&lt;i&gt;Microcosmos&lt;/i&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: normal"&gt;, ni de &lt;/span&gt;&lt;i&gt;El Danubio,&lt;/i&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: normal"&gt; ni de la cultura Mitteleuropea. Sólo he chocado la mano, con Magris, con mi camiseta de Magic Johnson, en el café San Marco, en Trieste, patria de Saba, de Svevo, con mi camiseta de Magic Johnson, ídolo de mi adolescencia, jugador célebre por su acierto en el tiro exterior y por tener SIDA. Jugador mágico en una época dorada de la NBA. Los años de Jordan, los últimos años de Larry Bird. Y pienso: Magic Johnson y Svevo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-oo7M-qROA-w/TlvYlZj1r1I/AAAAAAAAAgU/0T1sDkWZQlg/s1600/2115ezs.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5646344694867013458" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 252px; CURSOR: hand; HEIGHT: 400px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/-oo7M-qROA-w/TlvYlZj1r1I/AAAAAAAAAgU/0T1sDkWZQlg/s400/2115ezs.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="MARGIN-BOTTOM: 0cm; LINE-HEIGHT: 200%; FONT-STYLE: normal" align="justify"&gt;Y salgo a la calle Battisti. &lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="MARGIN-BOTTOM: 0cm; LINE-HEIGHT: 200%; FONT-STYLE: normal" align="justify"&gt;Y ahora sigo pensando en la calle, que es más fácil para mí.&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="MARGIN-BOTTOM: 0cm; LINE-HEIGHT: 200%; FONT-STYLE: normal" align="justify"&gt;Y pienso en lo que me ha sucedido. Y pienso que esto es lo que sucede cuando uno quiere rimar con los lugares, conjugarse con las ciudades que ama sin conocer, que la realidad viene con su afán por lo tragicómico, con su vendaval absurdo. Y eso es lo que pasa. Viene la realidad y te tira al lugar más bello del mundo. Viene la realidad y te obliga a entrar con la camiseta de Magic Johnson en el San Marco. Viene la realidad y te hace confundir a Magic Johnson con Claudio Magris. Y la vida es así. Y Trieste también. Y hay que sonreir con absoluta seriedad y continuar el camino.&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="MARGIN-BOTTOM: 0cm; LINE-HEIGHT: 200%; FONT-STYLE: normal" align="justify"&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="MARGIN-BOTTOM: 0cm; LINE-HEIGHT: 200%; FONT-STYLE: normal" align="justify"&gt;Y después entré en la librería donde trabajó Saba. Pero no estaba Saba. Sólo estaba yo con mi camiseta de Magic Johnson perdido entre libros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-vdzGPPf-pSM/TlvaGdTP5mI/AAAAAAAAAgk/DynbqHTlGDc/s1600/Italia%2B2011%2B326.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5646346362318480994" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 300px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/-vdzGPPf-pSM/TlvaGdTP5mI/AAAAAAAAAgk/DynbqHTlGDc/s400/Italia%2B2011%2B326.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="MARGIN-BOTTOM: 0cm; LINE-HEIGHT: 200%; FONT-STYLE: normal" align="justify"&gt;Y para terminar visito el castillo del Duino, donde Rilke comenzó a escribir sus "Elegìas de Duino". Donde Rilke escribió: "Todo ángel es terrible". Pues que se lo digan a Magic Johnson. Magic, todo ángel es terrible. No creo que Magic Johnson sea un lector de Rilke, o puede que sí, porque Magic es Magic, pero si lo hubiese leído, a lo mejor el verso le parecería tan bueno como un tiro desde la línea de tres puntos. O mejor.&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="MARGIN-BOTTOM: 0cm; LINE-HEIGHT: 200%; FONT-STYLE: normal" align="justify"&gt;Y en el San Marco volví a escribir en el diario.&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="MARGIN-BOTTOM: 0cm; LINE-HEIGHT: 200%; FONT-STYLE: normal" align="justify"&gt;Y eso es lo que quería decir. &lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3612030020424025517-4282580150613684568?l=diariodedillinger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/feeds/4282580150613684568/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/2011/09/en-tren-hacia-trieste.html#comment-form' title='12 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3612030020424025517/posts/default/4282580150613684568'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3612030020424025517/posts/default/4282580150613684568'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/2011/09/en-tren-hacia-trieste.html' title='&lt;strong&gt;EN TREN HACIA TRIESTE&lt;/strong&gt;'/><author><name>Dillinger</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14672561568240685141</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SoRC0l4mMZI/AAAAAAAAAB4/ZugwR8SE8tM/S220/johndillinger.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-okzKM0JagD8/TlvXcmXZk9I/AAAAAAAAAgM/8yqJYGDC11c/s72-c/Italia%2B2011%2B121.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>12</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3612030020424025517.post-6399097677430577662</id><published>2011-02-07T22:09:00.009+01:00</published><updated>2011-02-07T23:21:21.304+01:00</updated><title type='text'>EL SUEÑO DE LOS ESCRITORES MUERTOS VIVIENTES 2 (BATMAN BEATNIK Y ROBIN COOL)</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El hombre de las gafas lleva un gabán de cuero agitado por el viento. Alguien dice: “Parece un Batman bohemio. Un Batman Beatnik. Un superhéroe de sí mismo. Una superestrella rock”. Le acompaña un joven francés de pelo revuelto y mirada encendida. Alguien dice: “Parece el acompañante de Batman. Un Robin del Village. Un Robin de Williamsburg. Un Robin ebrio. Un Robin de las tabernas, un Robin parisino que huele a absenta y a opio y a vino dulce”. Nadie sabe quiénes son, tan solo intuyen que son dos zombis más, otros dos zombis que han aparecido en la ciudad, como ha ocurrido con otras personas, han salido de sus tumbas y ahora caminan por la calle. Cruzan la plaza de San Ildefonso y son dos zombis silenciosos, dos zombis de mirada altiva, dos zombis de gesto heroico y maldito. Dos hombres luminosos que salen de la oscuridad. Dos poetas ciegos y hermosos, que han regresado de la muerte para no sabemos qué. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Cada uno lleva un arma en la mano derecha. Una escopeta de cañones recortados. Avanzan por la calle ante la mirada atónita de los jóvenes que han salido por Malasaña. Observan y no saben lo que observan. Miran y no saben a quién miran. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Los hombres parecen dos tigres en llamas, dos muertos que brillan, dos ángeles armados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;¿Quiénes son esos dos tipos? ¿Quiénes son esos dos hombres que han regresado de la muerte, con sus largos gabanes, con sus miradas puestas en el horizonte, con una seriedad tan cómica, que caminan uno al lado del otro como dos fugitivos, dos superhéroes, dos estrellas del pop?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/TU8z42dRMNI/AAAAAAAAAfY/G8_P6gPxTWc/s1600/BatmanRobin.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 300px; DISPLAY: block; HEIGHT: 275px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5570728315864559826" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/TU8z42dRMNI/AAAAAAAAAfY/G8_P6gPxTWc/s400/BatmanRobin.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Alguien lo dice. Algún listillo. Un estudiante de literatura que pasaba por allí. Que salía de un bar. Que no tenía nada mejor que hacer. Dice: “Son Roberto Bolaño y Arthur Rimbaud”. Y tiene razón, tiene toda la razón del mundo, ha dado en el clavo, son ellos, ni más ni menos que ellos, ahí juntos, uno al lado del otro, como dos pistoleros, como dos héroes silenciosos, como Batman y Robin, son el zombi Bolaño y el zombi Rimbaud caminando por la calle Espíritu Santo. Desafían a los transeúntes con su mirada. Bolaño tiene un brillo intenso en las pupilas. Parece que hay un pájaro aleteando en su ojo izquierdo. Un pájaro que provoca frío, y miedo y algo más, calor, o excitación, o asco. Rimbaud va silbando una canción y mirando todo como si estuviese inventando el mundo con su mirada. Caminan entre la gente que les abre paso, que corea sus nombres ahora que sabe quiénes son. Parecen dos estrellas de la música. Parecen los putos amos. Parecen dos pistoleros. Se dirigen a algún lugar. Pero no sabemos cual es. Yo no lo sé. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Roberto habla con Arthur de estrategia militar, de literatura nazi, de Ciudad Juárez, de los Estados Unidos de América, de Mario Santiago, de grupos poéticos, de Nicanor Parra y de esto y de aquello y de estrellas distantes y de nada. Y Arthur habla de astros y de visiones y de fiebres y de África y de amor y de Verlaine y de la belleza que dura un instante, y de la muerte y de las palabras y de los disparos, y de como las unas y los otros se confunden en ocasiones. Arthur enamora a todos a su paso. Arthur está muerto, pero enamora a todos a su paso. Arthur está muerto, y está hablando con Roberto, pero se ha parado y se ha comprado un IPOD. Le gusta la música. Se lo ha llenado de canciones el IPOD. De canciones que molan. De canciones que recomienda el Rock de Luxe, el Ruta 66, y las revistas que molan. Arthur escucha a Artic Monkeys, escucha a Adam Green, escucha a Nick Drake. Pero su preferido es Daniel Johnston. Escucha sin parar a Daniel Johnston. Le encanta Daniel Johnston. Los dos tienen en común al diablo. Los dos tienen en común la locura y el genio. Y Arthur se detienen en alguna tienda. Arthur quiere modernizar sus harapos. Se para en varias tiendas de Fuencarral. Baja por Triball. Se compra un traje mod y unos All Star. Roberto espera paciente en la calle mientras fuma, mientras lee los libros que salen de sus bolsillos. Roberto lleva un gabán de cuero que parece robado a un militar de las SS. Su abrigo está lleno de libros de poemas. Roberto lee poetas latinoamericanos mientras Arthur compra ropa en Fuencarral. Roberto lee poemas franceses mientras vigila las puertas de las tiendas con su recortada para que nadie moleste a Arthur.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/TU80wAeSA1I/AAAAAAAAAfg/-GPPSadqKnU/s1600/Arthur_Rimbaud_rouge_volcan.png"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 267px; DISPLAY: block; HEIGHT: 400px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5570729263445967698" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/TU80wAeSA1I/AAAAAAAAAfg/-GPPSadqKnU/s400/Arthur_Rimbaud_rouge_volcan.png" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Arthur va todo guapo. Arthur lleva su escopeta. Roberto lleva su gabán de cuero forrado de poemas. Roberto lleva su escopeta. Caminan. Cruzan Malasaña. Bajan por San Bernando. Llegan hasta Gran Vía. Roberto se ríe. Arthur se ríe. Sus risas son profundas. A algunos les duelen. A otros les provoca frío. Algunas cámaras de televisión lo están grabando todo. Nadie sabe a quién quieren cargarse. No hablan. Sólo caminan. Iluminados por la calle, por los focos, por los ojos de la gente. Caminan como Jesús sobre las aguas. Avanzan. Van a matar a alguien. Nadie sabe a quién. La multitud les sigue. Les acompaña. Les cubren las espaldas, para que nada les suceda. Les han cogido cariño. Les arropan en silencio. Y eso que la gente ni siquiera sabe dónde se dirigen. A lo mejor no van a matar a nadie. A lo mejor todo es una suposición. Se cruzan con un escritor que les saluda. Un escritor que dice que ha salido en el Babelia. Ellos no hacen caso. Se ríen. Los dos se ríen. El escritor no comprende. El escritor les enseña el artículo del Babelia. Tiene su nombre subrayado en rojo. Eso es lo que les gusta a los escritores. Salir en los suplementos y ver su cara en los periódicos. Para eso escriben libros. El escritor no entiende. Y Arthur y Roberto se ríen porque están muertos y cuando estás muerto los suplementos literarios te importan una polla. Y dos. Y continúan su camino. Y eso es lo que pasa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Después se detienen. Roberto y Arthur se detienen. Entran en el McDonald's de Gran Vía. Apartan a empujones a la gente que hace cola. Saltan el mostrador. Los empleados se apartan al ver los cañones de las armas. Arthur se acerca a uno de los micros. Agarra con fuerza el micrófono del McDonald's y recita sus poemas. La gente que está haciendo cola alucina. Lo flipa todo. Venían a por una hamburguesa y se encuentran esto. Sí. Roberto sonríe con una sonrisa a la que le falta más de un diente. Sonríe con una escopeta en una mano y con un ojo arrasado de lágrimas al escuchar a Arthur. Los poemas de Arthur. Poemas que Arthur se ha traído de la muerte. Todo alucinan. Todos flipan con Arthur. El poeta zombi, el poeta cabrón que recita sus poemas en el McDonald's. Sus poemas Big Mac. Sus poemas Cuatro de Libra con queso. Sus poemas basura. Sus poemas zombis. Todos aplauden a Arthur. Los chinos, los negros y las lesbianas. Todos. Aplauden. Al poeta en el McDonald´s.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/TU81CaLXhwI/AAAAAAAAAfo/xc6enYk3W4k/s1600/bolano.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 250px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5570729579583604482" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/TU81CaLXhwI/AAAAAAAAAfo/xc6enYk3W4k/s400/bolano.jpg" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Pero esta sólo era una pequeña parada en el camino de esta especie de Batman Beatnik y de Robin Cool. Hacen más. Y en todos los lugares Arthur recita sus poemas. Y en algunos también lo hace Roberto. Se van alternando. Uno en el Burger King, otro en el McDonald's. Uno en el Starbucks, otro en el Pans and Company. Con sus recortadas, con sus auras insólitas, con sus pisadas de fuego.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y después siguen su camino.&lt;br /&gt;Y después cruzan la Gran Vía.&lt;br /&gt;Y la gente se pregunta a quién buscan. A quién van a matar.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Roberto se cruza con un chaval que está pintando una pared con un spray. Roberto se acerca a él. El chico corre, tiene miedo, pero Roberto no quiere hacerle daño. Sólo coge el spray. Escribe una frase en la pared. Después otra. Y otra. Son tres frases. La gente las lee. Algunos lloran al leerlas. Otros ríen. Una mujer da a luz allí mismo. Son un milagro las tres frases de Roberto. Provoca que las mujeres abran sus piernas, que la vida florezca en mitad del atasco y la contaminación. Maravilloso. Asqueroso. Glorioso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Hacen una parada. Beben, bailan. Un tío ofrece MDMA a Arthur, pero él no necesita esa mierda para volar. Arthur baila, Roberto baila. Bailan canciones de Bowie y de Astrud. Arthur y Roberto. Son dos estrellas. Dos verdaderas estrellas. Con su gabán de cuero, con su traje mod. Con sus escopetas de cañón recortado. Todos aplauden. Todos corean. A todos les gusta ver cómo bailan “Modern Love”. A todos les gusta ver cómo bailan "Take me Out".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/TU824wEw4bI/AAAAAAAAAf4/MHHXo9TieRg/s1600/devil_and_daniel_johnston.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 271px; DISPLAY: block; HEIGHT: 400px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5570731612686049714" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/TU824wEw4bI/AAAAAAAAAf4/MHHXo9TieRg/s400/devil_and_daniel_johnston.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y continuan caminando, escopeta de cañones recortados en mano. Caminan por Recoletos. Entran en la Biblioteca Nacional. Entran y no leen nada. Sólo se sitúan en el centro de la biblioteca y aspiran el aroma de los libros, el olor profundo del tiempo tatuado en las páginas de los libros, el perfume de millones de palabras reunidas. Con eso les basta. Con oler libros con sus pulmones muertos. Y después continúan su camino. Siguen por Castellana hacia arriba. Llegan hasta el Santiago Bernabeu. Pero ninguno de los dos es del Real Madrid. Los muertos no tienen equipo de fútbol. Me parece. No sé. Pero llegan al Bernabeu, con sus escopetas de cañones recortados, con sus libros de poemas, con sus ojos de otro mundo.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Se mueven rápido para ser muertos vivientes. Se mueven rápido y en silencio. Y cuando todo el público está en sus asientos, antes de que los jugadores salten al campo, antes de que comience el espectáculo, aparece cada uno de ellos en una portería. Arthur por una, Roberto por otra. Y se miran a los ojos. Como en un duelo. Porque es un duelo. Parece que suena música de Sergio Leone. Parece que suena un silbido. Parece que suenan los huesos de mil muertos al mismo tiempo. Nadie entiende el gesto. El duelo entre dos zombis. Los aficionados alucinan. Los presidentes de los equipos se miran sin comprender. Unos abuchean. Algunos tienen miedo. Otros quieren saltar al campo y acabar con esos dos seres patéticos. Hay que ver los gestos de los jugadores asomados. La cara de Casillas, la cara de Cristiano Ronaldo. Hay que verlo. Roberto y Arthur avanzan hasta el centro del campo. Como en un duelo. Es un duelo. Cuando uno da un paso el otro da otro paso. Y según avanzan, se van disparando. Y fallan todos sus disparos al principio. Pero después están más cerca y aciertan en una rodilla, en un hombro, en un antebrazo. Y cuando llegan al centro del campo se disparan en el estómago, en la polla, en una oreja. Y los espectadores miran atónitos. Los ultras, los padres con los niños, las adolescentes que han venido a venir a sus ídolos. No entienden nada. Y no sólo en el estadio. Porque es un partido televisado. Lo está viendo media España. Media España está viendo un duelo de dos zombis disparándose. Dos zombis acribillándose. Roberto y Arthur se disparan y ríen, porque no mueren, porque ningún cartucho acaba con ellos, porque están muertos, y mientras se disparan recitan un poema, un poema que se escucha por la megafonía del Bernabeu, un poema sobre disparos y muerte y pasión y literatura y amor y asco y todo eso, mientras se disparan todo eso, y se disparan sin parar, y el humo sale de su cuerpo como si fuese una calle de Nueva York, y ríen como si fuesen dos ángeles del infierno, y recitan el poema a dos voces, y la gente se queda en silencio. La gente se queda muda. Boquiabierta. Escucha. Mira. Y ellos ríen, se disparan, recitan, lloran, aúllan, gimen, ellos son dos poetas en ebullición, en erupción, delante de una multitud, delante de las cámaras de televisión que retransmiten todo.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/TU83uJlquUI/AAAAAAAAAgA/PiGquNZ9r0o/s1600/BATMAN.bmp"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 225px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5570732530068011330" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/TU83uJlquUI/AAAAAAAAAgA/PiGquNZ9r0o/s400/BATMAN.bmp" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La policía aparece en el campo para detener el espectáculo. Los policías salen corriendo de todos los rincones. Es una auténtica marea de polis. Increíble. Una marea inmensa solo para atrapar a dos zombis literarios. Y ellos, humeantes, corren delante de la policía que les persigue. Montones de policías, furgones de policía, policías a caballo, policías a pie, policías con perros, pero ellos son más rápidos y corren, corren a toda velocidad, con sus escopetas humeantes, con sus cuerpos humeantes, con sus cabezas gloriosas, y corren tanto que logran escapar, y escapan, casi volando, sobre los capós de los coches de la Castellana. Y después la gente les pierde la pista. Y los policías se miran sin saber. Y la noche cae de modo repentino y cinematográfico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/TU82JTzYgKI/AAAAAAAAAfw/v2nJ84a-NZk/s1600/rimbaudrambo.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 300px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5570730797643104418" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/TU82JTzYgKI/AAAAAAAAAfw/v2nJ84a-NZk/s400/rimbaudrambo.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y la gente quiere comprender y no comprende. Y la gente quiere saber lo que sucede, y no sabe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y Bolaño y Rimbaud se pierden hacia el horizonte, sus figuras cada vez son más pequeñas, sus figuras son dos puntos en la lejanía, dos insectos venidos de otro mundo que van en busca de algo que brilla, y que no tiene nombre, y que quema los ojos. Y recuerdan a dos buscadores de oro, y sólo ellos saben el camino extraño que pisan, y es por eso que se pierden camino de un lugar que los demás desconocemos, pero aún así amamos con un amor icomprensible, de un modo tan inmenso que se nos sale por las orejas, por los ojos, por los poros, por la maldita boca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y quizá algún día vuelvan, del mismo modo incomprensible que llegaron, para dejar su llama y su ceniza y su poema bailando en el aire. &lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;Puede que así sea, pero no sé. No sé.&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3612030020424025517-6399097677430577662?l=diariodedillinger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/feeds/6399097677430577662/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/2011/02/el-sueno-de-los-escritores-muertos.html#comment-form' title='12 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3612030020424025517/posts/default/6399097677430577662'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3612030020424025517/posts/default/6399097677430577662'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/2011/02/el-sueno-de-los-escritores-muertos.html' title='&lt;strong&gt;EL SUEÑO DE LOS ESCRITORES MUERTOS VIVIENTES 2 (BATMAN BEATNIK Y ROBIN COOL)&lt;/strong&gt;'/><author><name>Dillinger</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14672561568240685141</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SoRC0l4mMZI/AAAAAAAAAB4/ZugwR8SE8tM/S220/johndillinger.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/TU8z42dRMNI/AAAAAAAAAfY/G8_P6gPxTWc/s72-c/BatmanRobin.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>12</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3612030020424025517.post-6260512159784729611</id><published>2010-11-16T21:35:00.004+01:00</published><updated>2010-11-16T22:03:07.799+01:00</updated><title type='text'>EL SUEÑO DE LOS ESCRITORES MUERTOS VIVIENTES (LA PARTE DE PAPÁ HEMINGWAY)</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Esta entrada del diario fue presentada en el "Encuentro interestelar de bloggers", en Gijón. Es el primer texto de un proyecto en marcha. &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Tengo un sueño recurrente en las últimas semanas. Sueño que hay un virus que provoca que los escritores muertos se levanten de sus tumbas. Un ataque de escritores zombis. Escritores que han vuelto a la vida, por alguna razón por investigar. Y alguien lo hará. Alguien lo tendrá que investigar. Es un sueño que se repite. Cada día tengo el mismo sueño con zombis diferentes. Como si fuesen capítulos de una serie. El ataque de los escritores muertos vivientes. Tendré que hacérmelo mirar.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Hoy he soñado con uno de esos zombis. Hoy le tocaba el turno a Ernest Hemingway. No sé a qué se debe, pero en el sueño, el viejo Ernest, lo primero que ha hecho ha sido venirse a España. Ha cogido un avión y se ha plantado en Madrid. Con su aspecto de muerto viviente y todo. Ahí lo tienes. Ahí está. Hemingway con la ropa andrajosa, la piel cayéndose a jirones y una escopeta para cazar elefantes en la mano derecha. Ahí está, el mismísimo Hemingway caminando por la Gran Vía. Y como la gente en sueños hace lo que le viene en gana, Ernest dice que tiene hambre, acaba de levantarse de entre los muertos y tiene hambre. Así que entra en el Dunkin Donuts de Gran Vía. Entra en el Dunkin Donuts de Gran Vía y pide una caja de veinte Donuts de distintos colores. Después Papá Hemingway ensarta los veinte donuts en su escopeta de cazar elefantes y se los va comiendo uno a uno entre el tráfico Gran Vía. Y la gente le grita que se aparte. La gente le dice: “Apártate, viejo de mierda”. Pero él no lo hace, a él no le importa, porque él es Hemingway y ellos no. Después, sigue su camino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/TNiJKn28wGI/AAAAAAAAAeg/csu2_f723FQ/s1600/hemingway.JPG"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 400px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5537326557443178594" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/TNiJKn28wGI/AAAAAAAAAeg/csu2_f723FQ/s400/hemingway.JPG" /&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ernest tiene un pañuelo de San Fermín al cuello y la ropa manchada de la sangre derramada el último día de su vida. Ernest lleva la barba blanca y la ropa roja de sangre. Por eso los niños se acercan a él. Porque los niños le han confundido con Papá Noel. Han confundido a Papá Hemingway con Papá Noel. Porque lleva la ropa roja, la barba blanca y el azúcar de los donuts por la cara. Los niños le piden regalos. Hemingway no comprende. Los niños quieren regalos de Papá Hemingway. Hemingway se enfada. Dice que no es Papá Noel. Dice que es el padre del cuento norteamericano. Pero los niños quieren regalos. Le piden una "Play". Le piden una "Oui". Le piden el deuvedé de “Avatar”. Y Ernest Hemingway no comprende. Tiene la ropa roja, la barba blanca, el azúcar en la cara. Los niños le persiguen entre el tráfico de la Gran Vía. Él es un escritor macho y no quiere que le confundan con Papá Noel. Pero los niños corren detrás de él como una jauría de perros hambrientos y le piden regalos. Han sido buenos y quieren regalos. Papá Hemingway se harta, se sube al capó de un coche, y dice que si quieren regalos, tendrán regalos. Así que Hemingway se baja los pantalones. Sí. Se baja los pantalones hasta los tobillos. Para que sepan que se trata de un escritor macho y no de Papá Noel. Para que sepan que es Papá Hemingway con un miembro XL, con un miembro grande, con un miembro enorme como la mismísima América. Pues claro. Tomad regalo, dice, Ernest, tomad regalo, queridos amiguitos. Y así demuestra que no es Papá Noel. Se trata de Ernest, el gran Ernest, el amante de la muerte, el hombre de Polla XL, y Olé.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y los niños se van felices y Ernest sigue sosteniendo su escopeta para cazar elefantes en la mano derecha. Pero no va a cazar elefantes. Ha dicho que tiene otra misión. Ha dicho: “Me la sudan los elefantes”. Ha dicho: “Voy a cargarme a todos esos hijos de puta que dicen que yo estuve allí”. Todos esos bares, restaurantes, hoteles, donde dicen que estuve allí y en los que no estuve. Voy a cargarme a todos los que tengan en su establecimiento un cartel con el lema: “Hemingway estuvo aquí”. Pero no voy a quitar el cartel. Eso no. Nada de eso. Ya no hace falta. No voy a quitar el cartel de “Hemingway estuvo aquí.” El cartel lo dejaré. Porque a partir de ahora va a ser cierto que Hemingway estuvo allí. Estuvo allí y se los cargó a todos. Se deshizo de los horteras, de los hijos de puta, de los que me llaman padre del cuento norteamericano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/TNiJX91zp8I/AAAAAAAAAeo/hUhcTsGlRtw/s1600/ernest-hemingway.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 396px; DISPLAY: block; HEIGHT: 400px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5537326786682267586" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/TNiJX91zp8I/AAAAAAAAAeo/hUhcTsGlRtw/s400/ernest-hemingway.jpg" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Hemingway en mi sueño es un zombi con una misión. Y va por ahí disparando, como un viejo iluminado, como un loco, como el poeta que nunca fue, como un Papá Noel de miembro XL.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los críticos literarios se han enterado de que Hemingway anda paseando su figura de muerto viviente por la ciudad. Y pierden el culo, los críticos. Y dejan los canapés de la presentación del último libro de Almudena Grandes. Y corren detrás del zombi Hemingway, tienen tanto que preguntar, tantas cosas que quisieran saber, que salen corriendo. Y dejan a Almudena colgada. Y Almudena Grandes no sabe qué hacer. Ni qué decir. Y no dice nada. Así que coge su última novela, coge el tocho que está presentando. Y aunque cuesta esfuerzo sostenerlo, y aunque no es fácil coger el ladrillo, ella lo hace. Porque ella es Almudena y puede con todo. Coge el tocho grande y lo lanza, con auténtico estilo de atleta. Se lo lanza a los críticos a la cabeza. Y a alguno le acierta en la cabeza con el tocho, qué puntería la de Almudena. Y un ladrillazo así duele de verdad. Por eso algunos críticos caen desplomados al suelo. Los más rápidos salen corriendo y esquivan el libro de Almudena. Y salen a toda velocidad. Porque quieren ver al escritor zombi. Quieren ver su barba blanca, su ropa roja, su Polla XL y Olé. Quieren saber las razones de su vida, de su obra y de muerte. Quieren saber. Y corren, corren en manada, y se empujan para llegar primeros, y caen al suelo, y se levantan de nuevo, y siguen su camino. Siguen corriendo hasta llegar a Ernest.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/TOLgf3mVGbI/AAAAAAAAAfI/oKvQtk8Zh4o/s1600/REUTERS%252520Andy%252520Newman.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 316px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5540237329724414386" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/TOLgf3mVGbI/AAAAAAAAAfI/oKvQtk8Zh4o/s400/REUTERS%252520Andy%252520Newman.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y los críticos dan alcance a Hemingway y aunque es él quien tiene el arma, son ellos los que le acribillan a preguntas. Por qué terminar así, de ese modo, le preguntan a Ernest. Y Hemingway les responde. Es muy sencillo. Es tan sencillo que da la risa. Que da asco. Que dan ganas de llorar. Es tan sencilla la respuesta a las preguntas de los críticos. Papá Hemingway dice que vivió como murió: cortando el final. “Cortaba el final de mis cuentos para que quedasen mejor. Eso hacía. Para que molasen más. Como Chejov. Como los rusos. Y qué bien le quedaba a Chejov los cuentos sin final. Molaba todo. Porque hay que ver qué bien escribían los rusos. Y es que con frío se debe escribir mejor. El frío es artístico. Con frío se escribe y con calor se folla. Todo el mundo lo sabe. Literatura rusa. Eso es calidad. Literatura caribeña. Bueno… Pues mejor ponme un mojito.” Eso dice Papá Hemingway, qué racista, qué simpático el cabrón. Pero después retoma el tema. Ese era mi mérito, todo mi mérito, dice Hemingway, quitarle el final a los cuentos. “Hice lo mismo con mi vida. Le corté el final. Así era más interesante. Antes de que llegase el miembro flácido XL, y no pudiese matar elefantes y los niños me confundiesen con Papá Noel”. Tanta tesis para esto. Cortar el final de los malditos cuentos. Cortar el final de la maldita vida. Eso. Ya ves.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/TNiKO3XOGXI/AAAAAAAAAfA/5vRepwwe8nM/s1600/ANTON_~1.JPG"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 300px; DISPLAY: block; HEIGHT: 350px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5537327729836169586" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/TNiKO3XOGXI/AAAAAAAAAfA/5vRepwwe8nM/s400/ANTON_~1.JPG" /&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y Hemingway sigue su camino. Hemingway quiere tomar algo fuerte. Entra en Chicote, lugar mítico donde los haya, templo de cócteles, de felaciones y de no sé qué más. Pero Chicote ya no es lo que era cuando vivía Ernest. Hay gente que el viejo no comprende. Está Cayetana Guillén Cuervo. Está Juan Cruz, que siempre está allí donde le necesitan, siempre le necesitan, y él acude, porque un gran poder conlleva una gran responsabilidad. Y también está Alaska. Y Alaska mira a Hemingway. Y le dice: “Mi novio es un zombi. Es un muerto viviente”. Hemingway no comprende. No sabe que se trata de una canción de Alaska. Y repite: “Mi novio es un zombi. Es un muerto viviente”. Y señala a su lado a un hombre. A su novio. A su zombi particular. Es Mario Vaquerizo. ¿Y qué hace Mario Vaquerizo al ver a Ernest Hemingway, con su barba blanca, con su ropa roja, con su miembro XL? ¿Qué hace? Pues poner morritos. Mario Vaquerizo le pone morritos a Hemingway. Y Hemingway no comprende nada. Y aunque realmente aquí sí que estuvo Ernest, saca su escopeta de cazar elefantes. Y entonces Mario Vaquerizo sí que pone morritos de verdad. Qué mundo tan extraño, piensa Hemingway. Y comienza a disparar, como si no hubiera mañana, que no lo hay, y dice: “Ahora Hemingway sí que estuvo aquí”. Ja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/TNiJjgCqf0I/AAAAAAAAAew/3ACuWpkgKa0/s1600/como-matar-a-un-zombie.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 299px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5537326984841559874" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/TNiJjgCqf0I/AAAAAAAAAew/3ACuWpkgKa0/s400/como-matar-a-un-zombie.jpg" /&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y después Ernest sale a la calle y respira la refrescante polución de las diez de la noche en la Gran Vía, y se sube en marcha a uno de esos autobuses turísticos de dos plantas, de color rojo, del mismo color que la sangre de Ernest, que la sangre de los críticos, que la sangre de Almudena Grandes, que la sangre de Mario Vaquerizo, que la sangre de Juan Cruz, que la sangre de todos, y cuando Ernest se sube a la segunda planta del autobús turístico, los japoneses le hacen fotos sin parar. Y Ernest posa y saca músculo, y pone morritos como le ha enseñado Mario Vaquerizo. Y se asoma a la barandilla del autobús. Y abre los brazos como un Cristo resucitado. Y grita que es el rey del mundo como si se tratase de Di Caprio en Titanic. Y dispara a la luna con su escopeta de matar elefantes. Y no acierta en el blanco. Y sigue disparando. Y después ¿qué? Y después nada. Después me despierto de mi sueño. Y ya está.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se termina, se acaba el sueño. Porque a los sueños, como a los cuentos, lo mejor es cortarles el final. O algo así decían los rusos. Eso creo recordar. O algo parecido. No sé. Qué importa. Ernest sigue su camino subido a un autobús turístico, con su escopeta de cazar elefantes hacia algún lugar que desconozco, que en mi sueño quizá llego a intuir, pero que cuando despierto no hay duda de que he olvidado. Y quién sabe, quizá sea mejor así. Y nada más. Ya está. &lt;/p&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3612030020424025517-6260512159784729611?l=diariodedillinger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/feeds/6260512159784729611/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/2010/11/el-sueno-de-los-escritores-muertos.html#comment-form' title='31 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3612030020424025517/posts/default/6260512159784729611'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3612030020424025517/posts/default/6260512159784729611'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/2010/11/el-sueno-de-los-escritores-muertos.html' title='&lt;strong&gt;EL SUEÑO DE LOS ESCRITORES MUERTOS VIVIENTES (LA PARTE DE PAPÁ HEMINGWAY)&lt;/strong&gt;'/><author><name>Dillinger</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14672561568240685141</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SoRC0l4mMZI/AAAAAAAAAB4/ZugwR8SE8tM/S220/johndillinger.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/TNiJKn28wGI/AAAAAAAAAeg/csu2_f723FQ/s72-c/hemingway.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>31</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3612030020424025517.post-2476258616743220301</id><published>2010-09-24T09:14:00.003+02:00</published><updated>2010-09-24T09:18:51.057+02:00</updated><title type='text'>MI VIDA CON GAFAS</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Yo también debo ser todo lo que he comprado y he tenido conmigo. La vida de mis objetos. Pienso en eso. La vida de mi ropa. De mis complementos. La lección de Perec. Escribir sobre lo que no tiene interés, sobre lo insignificante. Pienso en los objetos que han pasado por mi vida. Pienso en las gafas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/TFLlexqravI/AAAAAAAAAc4/Gm1b00sBlVw/s1600/kkrhin_1253025103_elvis_costello_.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 237px; DISPLAY: block; HEIGHT: 400px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5499710411863976690" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/TFLlexqravI/AAAAAAAAAc4/Gm1b00sBlVw/s400/kkrhin_1253025103_elvis_costello_.jpg" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;/a&gt;Estoy pensando en todas las gafas que he tenido a lo largo de mi vida. En sexto curso me pusieron gafas por primera vez. Unas gafas de pasta, grandes, que me ocultaban la cara. Gafas que acabaron por decorarse caóticamente de trozos de celo y cola de pegamento. Gafas que eran como un imán para los balones de fútbol, y que siempre se me caían o salían volando para romperse en mil pedazos. Eso, que puede parecer insustancial e insignificante, es un giro brutal en la vida de cualquiera. En la mía lo fue. Las gafas crean ya una distancia entre el rostro de uno y el mundo. Las gafas eliminan la visión borrosa y te otorgan una visión de la realidad definida, nítida, delicadamente perfilada. Pero no tenía claro que la vida vista con gafas fuese la más real. La vida anterior, la vida antes de las gafas, la vida borrosa, se ajustaba más a mi idea de la vida. Sin duda. Se ajusta. Una mirada desvaída, difuminada. Después vinieron muchas más gafas. Gafas de metal, redondas, doradas, de pasta. Pero esa es otra historia. Todo es otra historia. Sólo quiero hablar de mis gafas. Nada más. Qué poco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con cada una de las gafas que me puse, vi la vida de modo diferente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/TFLlty-ICgI/AAAAAAAAAdA/a6idlno93Gg/s1600/joyce.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 250px; DISPLAY: block; HEIGHT: 281px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5499710669912017410" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/TFLlty-ICgI/AAAAAAAAAdA/a6idlno93Gg/s400/joyce.jpg" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;/a&gt;Quiero escribir un libro que se lleve por título &lt;em&gt;Mi vida con gafas&lt;/em&gt;. Quiero escribir cientos de libros que no escribiré. Vivo permanentemente en proyecto. Ese es mi estado natural. La acumulación de bocetos dibuja mi verdadero rostro. Ya he aprendido eso. Tampoco es poco. Es como el alcohol. Cada borrachera es una promesa de felicidad. Cada proyecto es una promesa de una obra que no llega. Pero no es frustrante. No. Es un estado diferente. Es una manera de vivir con la mirada puesta en un horizonte que siempre será horizonte. Pero yo decía que sólo hablaría de mis gafas. Y eso voy a hacer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me alegro de tener problemas de visión. Los miopes pueden ver el mundo en opción nítido o en opción borroso. Y eso es algo que le está vedado a los que no tienen problemas de visión. O mejor diríamos: los que no tienen problemas de visión son los que realmente tienen problemas de visión. Del mismo modo que podemos decir que los que nunca han tenido problemas sentimentales son los que más problemas sentimentales tienen. Aunque he llevado lentillas la mayoría del tiempo desde hace años, sé que las gafas, como la procesión, van por dentro. Yo, antes de nada, soy un hombre con gafas. Igual que hay otros que principalmente son hombres con paraguas, hombres con sombrero u hombres con botas de piel de serpiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/TFLmPeP3P_I/AAAAAAAAAdI/KPhFpMsLYiw/s1600/1238086468_extras_albumes_1.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 270px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5499711248464822258" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/TFLmPeP3P_I/AAAAAAAAAdI/KPhFpMsLYiw/s400/1238086468_extras_albumes_1.jpg" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Miré Nueva York con gafas, miré Nueva York con lentillas y miré Nueva York con los ojos desnudos, y cada una era una ciudad diferente. Miré Nueva York desde la ventana, al despertar, con ojos desnudos y miopes, y la ciudad me mostró sus colores sin forma, sus edificios sin contornos, su diluido corazón. Y era otra ciudad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi vida con gafas es la historia de mis ojos. La historia de lo que he visto. De lo que me quedó por ver. De lo que veré. De lo que nunca veré.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las gafas de Jarvis Cooker.&lt;br /&gt;Las gafas de Joyce.&lt;br /&gt;Las gafas de los hombres sin gafas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo bueno de los gafas es lo mismo que lo bueno de fumar, uno siempre tiene algo que hacer: subir las gafas, quitarse las gafas, acariciar sus patillas, etc… Las gafas, como el cigarrillo, son un apoyo. Algo para sostenerse, para no caer. Algo a lo que aferrarse en el circo del vacío. Como un equilibrista. O algo así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/TFLlJ32HmVI/AAAAAAAAAcw/AdQ82e1chtE/s1600/jarvis.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 317px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5499710052745320786" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/TFLlJ32HmVI/AAAAAAAAAcw/AdQ82e1chtE/s400/jarvis.jpg" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Pienso en todas las gafas que han pasado por mi vida. Debería haberlas guardado. Tener un cajón para las gafas antiguas, así ahora podría ponerme cada una de esas gafas y saber cómo he mirado en cada una de las épocas de mi vida. Cómo miraba a los quince, a los veinte, a los veinticinco, a los treinta. Cómo miré y en qué ha cambiado mi mirada. Si ahora tuviera un cajón con todas mis gafas sabría de qué modo miré a la primera chica que besé. Sabría con qué ojos leí &lt;em&gt;El libro del amo&lt;/em&gt;r de Nizar Kabani. Sabría con qué ojos lloré en Berlín y con qué ojos sonreí en Italia. Si tuviera ese cajón con todas las gafas de mi vida todo sería diferente. Me conocería a la perfección. Sabría todos los ojos que hay en mis ojos. Todas las miradas que fui y que soy. Si tuviera un cajón para las gafas. Pero no lo tengo. Tengo, eso sí, un teclado de ordenador en el que escribir para intentar mirar con todas las miradas que escondo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;Hay gafas que me caen bien y gafas que me caen mal. Las gafas de Woody Allen me caen bien. He oído o leído, no recuerdo, que es habitual que a la escultura de Woody Allen que hay en Oviedo, le rompan o le roben las gafas. ¿Para qué quieren los vándalos las gafas de Woody Allen? ¿Querrán que mirándolo así, con las gafas del cineasta, verán un mundo mejor? &lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;De las gafas que me caen mal prefiero no hablar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/TFLkQo9DV4I/AAAAAAAAAco/Mpi_EAn5xbA/s1600/woody.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 391px; DISPLAY: block; HEIGHT: 400px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5499709069495326594" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/TFLkQo9DV4I/AAAAAAAAAco/Mpi_EAn5xbA/s400/woody.jpg" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/a&gt;Si tuviera un cajón con todas las gafas de mi vida, sabría mirarme en el espejo con todas las miradas que soy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo soy yo y mis circunstancias. Pero sobre todo yo soy yo y mis gafas. Las gafas con las que miro el mundo. Las gafas con las que leo &lt;em&gt;Los domingos de Jean Dezert&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me gustaría ponerme las gafas de Joyce. Pasear por Dublín con las gafas de Joyce. Entrar en el Trinity College con las gafas de Joyce. Tomarme una pinta de cerveza con las gafas de Joyce. Pasear por Dublín con las gafas de Joyce tiene que estar bien. ¿Qué habrá sido de las gafas de Joyce? Ya me pregunté hace tiempo qué habrá sido del sombrero de Pessoa y ahora me preguntó por las gafas de Joyce. ¿Qué se hace con las gafas de los muertos? ¿Cómo se ve el mundo con las gafas de los genios?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/TJXXrHPvloI/AAAAAAAAAeI/pyH8oujHweA/s1600/jean_dezert.gif"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 230px; DISPLAY: block; HEIGHT: 349px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5518554054091839106" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/TJXXrHPvloI/AAAAAAAAAeI/pyH8oujHweA/s400/jean_dezert.gif" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si tuviera en casa un cajón con las gafas de los grandes genios de la literatura quizá el mundo sería otro para mí. Pero en cierto modo lo tengo. Los libros. Los libros eran sus gafas. O mejor sería decir que su prosa eran sus gafas. Los ojos con los que miraban el mundo. No sé.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tengo un proyecto. Porque yo sólo tengo proyectos. Y estoy resignado a que nunca tendré una obra cerrada. Sólo apuntes. Papeles dispersos. Una obra difuminada como la vida sin gafas. Creo que así soy. Me gusta la idea. La falta de conclusión quizá sea mi rasgo más destacable. Pues eso, que tengo un proyecto. El proyecto consiste en un recuento, en una recopilación de todo lo que ha pasado por mi vida. Sombreros comprados en Manhattan, gafas que han conocido mis ojos, marca páginas que guardo en una vieja caja, camisetas traídas de Londres, botas que me llevan al primer beso, americanas compradas en mercados de segunda mano, sillas que han aguantado mi culo durante noches de lectura, mesas en las que he comido y camas en las que no he dormido. En fin, toda la chatarra que algún día será mi vida. Todo eso, que un día será basura, es mi verdadera vida. Porque han sido mi vida. Mi vida verdadera. Todo aquello que tiene mi humilde huella, o mi vanidosa huella, o que ha sido tocado y atravesado por mis dedos. Todo aquello que ya soy yo, porque ha participado de manera activa en mi vida. Porque yo soy mi mejor material, porque todo lo que ha pasado por mi vida en mi material, porque no tengo capacidad de abstracción y porque no sé mirar más allá de mis narices, y de nariz ando sobrado. O aquellas botas con las que caminaba hace ya quince años, en un día como el de hoy, tan diferente. ¿En qué se habrán convertido ahora esas botas? ¿Qué fue de ellas? ¿Cómo podemos dejar que los la ropa, los objetos, las cosas en general, pasen así, tan desapercibidas en nuestra vida? &lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Botas para huir de casa y para volver a casa. ¿Qué habrá sido de esas botas? Habrán acabado en la basura. Habrán servido para construir otra cosa. Otro objeto. Objetos que llenan nuestra vida. Botas que nos llevan del final de la infancia a la adolescencia, y de la adolescencia a un camino sin señalizar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/TJXYQIxFJ5I/AAAAAAAAAeQ/PDoa5u_8LGI/s1600/man-xray.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 246px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5518554690155259794" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/TJXYQIxFJ5I/AAAAAAAAAeQ/PDoa5u_8LGI/s400/man-xray.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los objetos de mi vida como un modo de autobiografía. Mi autobiografía a través de todos los objetos de mi vida. Me gusta eso. Pero lo más seguro es que no lo haga, me pierda en el tráfago de los días y lo olvide, como todo lo demás, y me pierda y me vuelva a encontrar y me vuelva a perder y me encuentre de nuevo y todo comience de nuevo o termine de algún modo brusco cuando ni siquiera sepa ya de que estoy hablando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para terminar, he decir que yo creo que Dios no usa gafas. Y que así nos va. Porque yo más que no creer en Dios, en quien no creo es en sus gafas. En las gafas que no lleva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo esto es tan sumamente insignificante que algún valor tendrá. Digo yo. Cada vez tengo más fe en lo insignificante. Por algo será. &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3612030020424025517-2476258616743220301?l=diariodedillinger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/feeds/2476258616743220301/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/2010/09/mi-vida-con-gafas.html#comment-form' title='26 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3612030020424025517/posts/default/2476258616743220301'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3612030020424025517/posts/default/2476258616743220301'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/2010/09/mi-vida-con-gafas.html' title='&lt;strong&gt;MI VIDA CON GAFAS&lt;/strong&gt;'/><author><name>Dillinger</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14672561568240685141</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SoRC0l4mMZI/AAAAAAAAAB4/ZugwR8SE8tM/S220/johndillinger.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/TFLlexqravI/AAAAAAAAAc4/Gm1b00sBlVw/s72-c/kkrhin_1253025103_elvis_costello_.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>26</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3612030020424025517.post-8607110525817059221</id><published>2010-09-18T12:11:00.015+02:00</published><updated>2010-09-19T12:51:37.798+02:00</updated><title type='text'>TODOS LOS ESCRITORES</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Tanto silencio en un diario no es para sentirse orgulloso. Y menos cuando en agosto se cumplió un año de la primera entrada de este diario abandonado. Ay. Debería haberlo celebrado. Debería haber escrito. Al menos eso. Ay. Eso habría sido lo más apropiado. Y aunque suelo perderme, y perderme suele ser la razón, ahora no ha sido esa la razón. Ahí ha estado la avalancha de trabajo. Ahí donde también ha estado el olor ácido de los hospitales, y la jerga incomprensible de los hospitales, y lo extranjero que es el mundo desde esas ventanas de nadie. Desde esas ventanas que dan a ningún lugar. Y el descubrimiento de cómo puede doler el dolor de los otros. Y lo incomprensible de esos laberintos. Y el dudoso consuelo de que estos asuntos le quitan a uno dioptrías de los ojos, y puede ver más claro. Ver a los que están y a los que no están ahí, al lado, cuando suceden asuntos de este calibre. Y tener la casi certeza de que los que están ahí se quedarán al lado de uno ya para siempre. Y que los otros son eso, los otros ya para siempre. Los otros. Y ya está.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/TJSWY3Uh_vI/AAAAAAAAAdw/f4qUfNyXN6o/s1600/Rene%2BMagritte%2B-%2BKey%2BTo%2BThe%2BFields%2B.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 293px; DISPLAY: block; HEIGHT: 400px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5518200797346791154" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/TJSWY3Uh_vI/AAAAAAAAAdw/f4qUfNyXN6o/s400/Rene%2BMagritte%2B-%2BKey%2BTo%2BThe%2BFields%2B.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pero realmente este no es el asunto. La intimidad no es el asunto. La intimidad nunca es el asunto. El asunto es que la falta de tiempo me ha llevado a escribir casi nada en el diario. Y eso me ha llevado a olvidar el escritor que soy. El escritor que fui. El escritor que seré. El escritor que nunca he sido. El escritor que imagino y que no existe. Y por eso me pregunto qué escritor soy, si es que soy algún escritor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya que he olvidado el escritor que quizá nunca fui, he pensado qué escritor puedo ser. Qué sé yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1) Un escritor que sólo escribe los días de lluvia. Un escritor atento a lo que cuentan los partes meteorológicos, que vive al tanto de en qué momento las nubes van a descargar sobre la tierra. Un escritor pluvial, que sólo escribe sus páginas al compás de las gotas de lluvia en las ventanas, que sólo crea al ritmo de la lluvia golpeando los paraguas y de los impermeables de colores corriendo por la calle. Un escritor de páginas acuosas, con párrafos que tienen la misma cadencia que una existencia de ritmo lluvioso. Un escritor cuyos libros te empapan las manos al leerlos. Un escritor que llueve. Que llueve constantemente. Que llueve para siempre. Para nunca. ¿Para qué?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/TJSWwVkKhyI/AAAAAAAAAd4/pSvL0lMwJTo/s1600/paraguas.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 290px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5518201200602416930" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/TJSWwVkKhyI/AAAAAAAAAd4/pSvL0lMwJTo/s400/paraguas.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2) Un escritor que alquila una gran casa vacía. De largos pasillos, de múltiples habitaciones. Pongamos que alquila una masía en el Ampurdán. Y comienza a escribir sobre las paredes blancas de esa gran casa. Y escribe en absoluta soledad, durante meses de concentración literaria, su novela. Recorriendo pasillos, esquinas, techos. Escribiendo febril sobre las paredes del salón, sobre los muebles de la cocina. Escribiendo una novela que recorre el interior de una casa. Una novela que sólo se podrá leer si visitas esa casa. No es una casa museo, es una casa-novela. Una novela que realmente se habita. Que te acoge. Una novela para vivir en ella. Literalmente. Y construir otras casas anexas y hacer con ellas lo mismo. Y fundar un pueblo entero de casas literarias. Un lugar para habitar novelas. Para dormir bajo el cobijo de la literatura. Un escritor que escribe aquello que habita. Un escritor al que sólo puedes leer si encuentras aquel lugar en el que ha escrito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/TJSXddl5__I/AAAAAAAAAeA/QACCFe68arI/s1600/basquiat01.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 383px; DISPLAY: block; HEIGHT: 400px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5518201975851319282" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/TJSXddl5__I/AAAAAAAAAeA/QACCFe68arI/s400/basquiat01.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3) Un escritor que escribe en su ropa. Sólo viste ropa blanca. Camiseta blanca. Pantalones blancos. Zapatos blancos. Sombrero blanco. Parece vestido de mismísimo papel. Escribe cada noche sobre la ropa que va a vestir al día siguiente. Camina sobre sus propias palabras escritas en las suelas de sus zapatos. Un escritor que viste sus poemas. Que es un poema andante. Que va protegido del mundo que le rodea. Un escritor hermoso. Vestido de la marca de sus versos. Que camina entre la multitud como un loco, como un iluminado, un hombre incomprensible para aquellos que no se detengan a leerlo. Como todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4) Un escritor que sea un verdadero poeta. Un poeta que sólo escribe un largo poema en su vida. Un poeta que ha dejado un verso tatuado en cada uno de los cuerpos de aquellas personas que han pasado por su vida. Un poema que sólo estará completo cuando todas esas personas amadas se reúnan a despedir al escritor en el último día de su vida. Un poema de amor, de muerte, de nada encarnada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;5) Un escritor de una gran y única novela. Cada uno de los episodios de esa novela en marcha lo metería en un sobre y lo enviaría a un destinatario al azar. Esa novela sería una novela desmembrada, repartida en tantos lugares diferentes como capítulos tuviera la novela. Y viviría con la esperanza de que esos destinatarios desconocidos buscasen los otros capítulos que acompañan al fragmento leído, iniciado su investigación personal, averiguando donde se hallan los otros fragmentos de ese puzzle literario. Y algún día todas esas personas, con todos sus capítulos en las manos, podrían leer la obra completa. Pero eso sería prácticamente imposible. Y ese imposible séría lo más hermoso del proyecto. Y el escritor se vería a sí mismo como un asesino que ha repartido los miembros de su víctima por el mundo, y los lectores tendrían que que ser capaces de armar ese cadaver. Y el escritor se figura que ese cadaver sería el suyo propio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/TJSVoLZTHCI/AAAAAAAAAdg/jy2qvKNPQcU/s1600/manos.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 339px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5518199960921906210" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/TJSVoLZTHCI/AAAAAAAAAdg/jy2qvKNPQcU/s400/manos.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;6) Un escritor que escribe con las manos de otros. Que alquila modelos de manos que sepan teclear. Él sólo dictaría su obra mientras camina de un lado a otro de un gran salón vacío, sólo ocupado por manos hermosas. Un escritor acompañado de un ejército de las manos más bellas del mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;7) Un escritor que escribe en las hojas de los árboles. Que escribe su diario en las hojas de los árboles que pueblan las avenidas de su ciudad. Un escritor que, cuando la ciudad duerme, baja con su escalera y su bolígrafo y escribe día a día su diario secreto en las copas de los árboles. Y cuando llega el otoño y las hojas caen, los transeúntes de la ciudad pueden leer ese diario disperso en las páginas que parecen llover de los árboles, que alfombran las aceras de las avenidas. Y sólo ahí se puede leer su diario, en los días de otoño, en las hojas que caen. Prosa de hoja caduca, otoñal, que alfombra el suelo. Un diario disperso por las calles de la ciudad. Un escritor que escribe para la fugacidad, para el olvido, para las estaciones que pasan. Para todo lo que pasa. Y todo pasa. Un escritor de árboles. Eso sería.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/TJSVY13jcqI/AAAAAAAAAdY/4JEzqEWEMqA/s1600/3040245319_36a797a20b.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 266px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5518199697445188258" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/TJSVY13jcqI/AAAAAAAAAdY/4JEzqEWEMqA/s400/3040245319_36a797a20b.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;8) Un escritor dentro de otro escritor dentro de otro escritor dentro de otro escritor. Un escritor como una matrioska de otro escritor, hasta llegar al escritor último, diminuto, de una pieza, ya imposible de abrir, la última y pequeña nuez de ese escritor, que es el verdadero y definitivo. Vivir con esa esperanza, con la ilusión de ese escritor último. Que ni siquiera sabemos si existirá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/TJSVz59jNbI/AAAAAAAAAdo/XkTV0Sczx1Q/s1600/matryoshka.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 161px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5518200162400548274" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/TJSVz59jNbI/AAAAAAAAAdo/XkTV0Sczx1Q/s400/matryoshka.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;9) Un escritor que sueña ser todos los escritores y eso le libera del fatigoso trabajo de escribir. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3612030020424025517-8607110525817059221?l=diariodedillinger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/feeds/8607110525817059221/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/2010/09/todos-los-escritores.html#comment-form' title='21 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3612030020424025517/posts/default/8607110525817059221'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3612030020424025517/posts/default/8607110525817059221'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/2010/09/todos-los-escritores.html' title='&lt;strong&gt;TODOS LOS ESCRITORES&lt;/strong&gt;'/><author><name>Dillinger</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14672561568240685141</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SoRC0l4mMZI/AAAAAAAAAB4/ZugwR8SE8tM/S220/johndillinger.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/TJSWY3Uh_vI/AAAAAAAAAdw/f4qUfNyXN6o/s72-c/Rene%2BMagritte%2B-%2BKey%2BTo%2BThe%2BFields%2B.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>21</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3612030020424025517.post-8773361968486979948</id><published>2010-06-23T10:44:00.001+02:00</published><updated>2010-06-23T10:44:51.156+02:00</updated><title type='text'>TERCER CAPÍTULO PARA EL BOCETO DE UNA AUTOBIOGRAFÍA DILLINGERIANA EN MARCHA (1979)</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;1979. Cumplo dos años. El tiempo pasa inexorable. Dos años. Ya soy casi un anciano. Ya estoy a un paso de la muerte. 1979.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;¿Qué recuerdos tengo yo de mi paso por de 1979? No recuerdo nada. Pero después sí. Después sí que recuerdo. Recuerdo que en 1979 apareció el &lt;em&gt;London Calling&lt;/em&gt; de &lt;em&gt;The Clash&lt;/em&gt;. Pero yo a los dos años no vivía en Londres ni en Madrid, ni siquiera en una ciudad. Vivía en un pueblo de apenas quinientos habitantes. Era un niño de dos años en un pueblo de quinientos habitantes. Y mientras tanto Joe Strummer cantaba &lt;em&gt;London Calling&lt;/em&gt;. Pero Joe Strummer no sabía nada de todo esto. Y tampoco creo que Joe supiera que en 1979 le entregan el Premio Cervantes a Borges. ¿Borges, de gusto tan anglosajón, sabría algo de Joe Strumeer? No creo. Pero a lo mejor mientras Borges recibía el Premio Cervantes Joe Strummer cantaba &lt;em&gt;London Calling&lt;/em&gt;. ¿Y Joe Strummer sabía algo de Borges? ¿Leyó el Aleph en alguna ocasión? No lo sé. Eso no importa nada. Nada. Y es por eso que lo escribo. ¿Por qué escribir sobre lo que importa pudiendo escribir sobre lo que no importa?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/TByRlyCCFqI/AAAAAAAAAbg/V12izzYznEc/s1600/BORGES.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 314px; DISPLAY: block; HEIGHT: 400px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5484418524501907106" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/TByRlyCCFqI/AAAAAAAAAbg/V12izzYznEc/s400/BORGES.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En 1979 Woody Allen dirigió &lt;em&gt;Manhattan&lt;/em&gt;. Así que mientras Woody Allen estrenaba &lt;em&gt;Manhattan&lt;/em&gt; Borges recibía el Premio Cervantes y Joe Strummer cantaba &lt;em&gt;London Calling&lt;/em&gt;. Y yo estaba en un pueblo de quinientos habitantes jugando con un coche de plástico amarillo o de plástico azul o de plástico rojo. Yo estaba dirigiendo mi propia &lt;em&gt;road movie&lt;/em&gt; por los campos de castilla. En 1979.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En 1979 no sabía nada de Ricardo Piglia ni de Edgar Hilsenrath, que son los autores que estoy leyendo en este momento. Pero recuerdo algo de 1979. Recuerdo un garaje que era una antigua sala de baile de los años cincuenta. Recuerdo las paredes empapeladas de recortes de revistas de cine con fotos de actrices de la época. Recuerdo un viejo tocadiscos. Recuerdo un baúl que tenía discos de &lt;em&gt;La voz de su amo&lt;/em&gt; y tebeos llenos de polvo, con páginas arrancadas, con manchas que el tiempo había abandonado en sus portadas. Y Joe Strummer cantaba London Calling y yo jugaba con coches de plástico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/TByRylZUlnI/AAAAAAAAAbo/Av9hNVluJEc/s1600/london-calling.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 400px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5484418744448226930" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/TByRylZUlnI/AAAAAAAAAbo/Av9hNVluJEc/s400/london-calling.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;En 1979 yo no sabía qué loco te puedes volver, qué hermoso te puedes volver, qué sol hace en Madrid en verano a las tres de la tarde y cuántos amigos tendría en Facebook.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué hacía Nancy Sinatra en 1979? ¿Qué hacía la voz de Nancy Sinatra en 1979? ¿Qué hacía Dennis Hopper en 1979? ¿Qué hacía la primera chica qué besé?  ¿Qué hacían todos en 1979?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En 1979 Adolfo Suarez gana las elecciones. Y tampoco creo que Adolfo Suarez escuchase a Joe Strummer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En 1979 todavía no pensaba que la normalidad no existe. Que la normalidad es un tópico, una falacia, nada. Que a poco que mires bajo la alfombra ves los laberintos que hay tras la supuesta normalidad. Pero yo no lo sabía en 1979.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de 1979 nunca he pensado en 1979. En 1979 no sé cuántos días llovió. Y es evidente que esto no es importante y es por eso que me interesa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Smashing Pumpinks tiene una canción que se llama 1979 que no me gusta nada. Pero en 1979 Joy Division sacaban su disco &lt;em&gt;Unknown Pleasures.&lt;/em&gt; La primera vez que lo escuché fue como no escuchar nada. Años después lo volví a escuchar y ya no me lo saqué de dentro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/TB5Szr0icfI/AAAAAAAAAcI/tWATkIewgMs/s1600/joy_division.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 268px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5484912444073734642" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/TB5Szr0icfI/AAAAAAAAAcI/tWATkIewgMs/s400/joy_division.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En 1979 Spielberg estrenó una película cuyo título es, 1941 que no he visto nunca y que creo que nunca veré. ¿Qué me queda por ver? En 1979 no estaba obsesionado por las cantidades, pero ahora sí. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Por eso me pregunto cuántas mujeres hermosas pasaron cerca de mí en 1979.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En junio de 1979 no sé cómo pasaba la primavera ni de qué manera se acercó el verano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En 1979 no sé qué cuántas lágrimas derramaron los hombres a lo largo de la tierra. No sé qué cuántos polvos se echaron ese año en España. No sé cuántas raciones de calamares se sirvieron en Madrid. En 1979 no sé si había gente haciendo grafittis en Madrid, ni cuántos yonquis intentaban pillar heroína ni quién vivía en la casa en que ahora vivo. En 1979 no sé cuántos orgasmos hubo en Madrid, cuántos muertos por herida de bala, cuántas canciones que nadie recordará. En 1979 sé que yo tenía dos años y poco más. Que por la noche el tejado de mi casa se llenaba de gatos. Que soñaba con esos gatos. Que todavía hoy puedo oír los gatos que corren por el tejado. Que no puedo imaginar la vida antes de mí. Que apenas me la creo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/TB5UPjym-hI/AAAAAAAAAcg/qjTa_eijEKI/s1600/john_dillinger_01.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 308px; DISPLAY: block; HEIGHT: 338px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5484914022466124306" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/TB5UPjym-hI/AAAAAAAAAcg/qjTa_eijEKI/s400/john_dillinger_01.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En 1979 no sabía quién era Dillinger.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En 1979 no sabía dónde estaba Madrid. Yo no vivía en Madrid. En 1979 no sabía dónde estaba la plaza del Dos de Mayo. No sé quién había en la plaza del Dos de Mayo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En noviembre de 1979 a lo mejor fui con mis padres a poner flores a los muertos, pero no lo recuerdo. En noviembre de 1979 a lo mejor llovió y yo miré la lluvia, pero no lo recuerdo. En noviembre de 1979 cumplía dos años y a lo mejor lloré y a lo mejor vi un avión rasgar el cielo, pero ya no lo recuerdo. Entonces ¿qué importa todo eso?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En 1979 muere Sid Vicious y yo entonces tampoco sé quién es Sid, pero después sí que supe quién era. Después lo supe. Después me compré discos de los Pistols. Después vi &lt;em&gt;Sid y Nancy&lt;/em&gt;. Después caminé por Londres y me acordé de Sid. Y me acordé de Nancy. Y me acordé de los punks que ya no existían. Y me acordé de que en 1979 moría Sid Vicious y yo cumplía dos años. ¿Y qué hacía yo con dos años?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/TBySc0lVYrI/AAAAAAAAAb4/1j8b-pL0Ul0/s1600/sid-and-nancy_l.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 300px; DISPLAY: block; HEIGHT: 400px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5484419470079648434" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/TBySc0lVYrI/AAAAAAAAAb4/1j8b-pL0Ul0/s400/sid-and-nancy_l.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En 1979 se estrena &lt;em&gt;Barrio Sesamo &lt;/em&gt;en España&lt;/em&gt;. Debería escribir algo sobre eso. Un poema. Una oda. Un homenaje. Hay que dar un premio a toda la gente que alegra la infancia de los demás. Ya hay demasiada gente jodiéndola. &lt;em&gt;Barrio Sesamo&lt;/em&gt;. Qué perfección. Qué maravilla. Viva Coco.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;1979. Ya tengo dos años. Y cuando yo tengo dos años muere Virgilio Piñera, del que años después leeré el cuento &lt;em&gt;Insomnio&lt;/em&gt;, que terminaba diciendo: “&lt;em&gt;El hombre está muerto pero no ha podido quedarse dormido. El insomnio es una cosa muy persistente&lt;/em&gt;”. Esto supongo que es un spoiler. En 1979 no sabía lo que era un spolier. No existían los spoiler. O no como se conocen hoy. Tampoco tenía insomnio en 1979. Hoy sí que tengo. De vez en cuando. No a menudo, pero sí de vez en cuando. El insomnio es un estado curioso y torturado. La teletienda le debe muchos favores al insomnio. Tantos favores. Todos le debemos favores a alguien. Incluso el insomnio debe favores. La teletienda. Con insomnio he visto cuchillos que cortan zapatos y cuchillos que cortan filetes. Con insomnio he visto muchos cuchillos. Y chicas de las que olvidé el nombre, pero no las piernas. Las piernas, no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si Virgilio Piñera escribiera hoy su cuento &lt;em&gt;Insomnio&lt;/em&gt; algo diría de la teletienda. Lo mismo decía: “&lt;em&gt;El hombre está muerto pero sigue viendo la teletienda. La teletienda es una cosa muy persistente&lt;/em&gt;”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/TB5TgvCiniI/AAAAAAAAAcY/bVCSx4wmQW0/s1600/65_01.gif"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 312px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5484913218031885858" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/TB5TgvCiniI/AAAAAAAAAcY/bVCSx4wmQW0/s400/65_01.gif" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En 1979 ya tengo dos años. Dos años de los que nada recuerdo. Dos años como si no fueran míos, pero fueron. 1979. Recuerdo un coche de plástico, recuerdo el cielo recortado en una ventana. Recuerdo una canción que alguien silbaba y no sé de dónde venía. Recuerdo baldosas frías, pasillos largos, balcones que daban al horizonte. 1979.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerda un SIMCA rojo, recuerdo un sofá de skay, recuerdo una tele que se veía mal. Recuerdo una carta de ajuste. Recuerdo cromos de fútbol y recuerdo cromos de coches. O quizá aquello fue más tarde. Sí. Fue más tarde. Pero necesito llenar de contenido los años vacíos. Me hago prestamos de unos años a otros para equilibrar de ese modo la cantidad de recuerdos. Qué raro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/TBySBuZC0II/AAAAAAAAAbw/BO--n7snvso/s1600/simca_1200.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 288px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5484419004561019010" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/TBySBuZC0II/AAAAAAAAAbw/BO--n7snvso/s400/simca_1200.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En realidad todo esto es mentira. No recuerdo nada de 1979. Nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En 1979 yo era alguien que no sabía quién era. Tenía dos años. No recuerdo nada y sin embargo tengo la certeza de que tampoco he cambiado tanto desde entonces. Bueno, ahora tengo más barba, unas gafas de sol chulísimas y una biblioteca que te cagas. Y pronuncio mejor la palabra: “Mamá”. Pero pronuncio igual de mal la palabra: “Papá”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y no sé qué más. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Nada.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3612030020424025517-8773361968486979948?l=diariodedillinger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/feeds/8773361968486979948/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/2010/06/tercer-capitulo-para-el-boceto-de-una_23.html#comment-form' title='26 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3612030020424025517/posts/default/8773361968486979948'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3612030020424025517/posts/default/8773361968486979948'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/2010/06/tercer-capitulo-para-el-boceto-de-una_23.html' title='&lt;strong&gt;TERCER CAPÍTULO PARA EL BOCETO DE UNA AUTOBIOGRAFÍA DILLINGERIANA EN MARCHA (1979)&lt;/strong&gt;'/><author><name>Dillinger</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14672561568240685141</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SoRC0l4mMZI/AAAAAAAAAB4/ZugwR8SE8tM/S220/johndillinger.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/TByRlyCCFqI/AAAAAAAAAbg/V12izzYznEc/s72-c/BORGES.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>26</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3612030020424025517.post-1252650971450082421</id><published>2010-06-17T14:46:00.003+02:00</published><updated>2010-06-17T14:48:25.168+02:00</updated><title type='text'>VERANO ANDRADE</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Cuando llega el verano vuelvo a leer a Eugenio de Andrade. Es una obsesión. Acabo de caer en la cuenta. Se acerca el verano y abro de modo sonámbulo los libros del poeta portugués. Sucede así, sin más. No tiene explicación. Viene sucediendo desde hace unos años. Acabo de caer en la cuenta. Cuando llega el verano leo a Eugenio de Andrade de modo constante y placentero. Eugenio de Andrade viene con el sol, con las gafas de sol, con la crema protectora para el sol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando llega el verano vuelvo a leer a Eugenio de Andrade. Cuando llega el verano vuelvo a leer en los trenes. Al lado de las piscinas. Vuelvo a leer al lado del mar. Vuelvo a leer en las terrazas de verano, con las chicas de verano, con las cervezas de verano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/TBk-YB5QnSI/AAAAAAAAAa4/H5wDMdmhvCE/s1600/A_EUGENIO_DE_ANDRADE.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 330px; DISPLAY: block; HEIGHT: 248px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5483482603846671650" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/TBk-YB5QnSI/AAAAAAAAAa4/H5wDMdmhvCE/s400/A_EUGENIO_DE_ANDRADE.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando llega el verano vuelvo a leer a Eugenio de Andrade, escucho a las chicas más pop y trato de librarme del mayor número de idiotas posibles. Cuando llega el verano la diversión no está asegurada y la gente suda demasiado en el metro, y la gente bebe demasiado en el Dos de Mayo y parece que todos se han levantado con el único objetivo de terminar la noche besando a cualquier otro alcoholizado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando llega el verano vuelvo a leer a Eugenio de Andrade y cuando llega el verano pasan algunas cosas que sólo pasan cuando llega el verano. Cuando llega el verano querría ser un músico de gira por España, un hombre solitario en un hotel de las Bahamas, un vigilante de la playa. Cuando llega el verano la televisión se llena de reposiciones y ver recostado en el sofá una serie de hace décadas deja una sensación de tristeza, de abandono, de profunda inutilidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De todo eso me salva Eugenio de Andrade cuando llega el verano y siempre me acuerdo de este poema que lleva por título &lt;em&gt;Ver claro&lt;/em&gt; y que dice así:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Toda la poesía es luminosa, hasta&lt;br /&gt;la más oscura.&lt;br /&gt;El lector es quien a veces,&lt;br /&gt;en lugar de sol, dentro tiene niebla.&lt;br /&gt;Y la niebla nunca deja ver claro.&lt;br /&gt;Si regresa una y otra vez&lt;br /&gt;y otra vez&lt;br /&gt;a esas sílabas encendidas&lt;br /&gt;le cegará tanta claridad.&lt;br /&gt;Bendito sea quien llegue.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/TBnTZYCT41I/AAAAAAAAAbA/WHA6dBGwaTg/s1600/untitled.bmp"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 297px; DISPLAY: block; HEIGHT: 360px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5483646454202622802" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/TBnTZYCT41I/AAAAAAAAAbA/WHA6dBGwaTg/s400/untitled.bmp" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando llega el verano lo peor son los especiales de verano. Pero cuando llega el invierno lo peor son los especiales de invierno. Así que lo peor son los especiales sea la época que sea. Lo peor son los especiales y las listas y las recopilaciones y toda esa mierda. Eso es lo peor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando llega el verano no llega el verano como llegaba cuando era adolescente, porque ya llegaron otros veranos y no trajeron nada de lo que prometían. Cuando llega el verano sé que los años han pasado, que los libros se acumulan, que el mismo sol que embellece la piel quema la piel. Cuando llega el verano saco algunos viejos discos y los vuelvo a escuchar y suenan igual que siempre y diferentes cada vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando llega el verano me acuerdo de ti y de ella y de todos vosotros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando llega el verano busco las calles más blancas, camino entre las buganvillas, espero la noche. Eso hago. Me lleno de arena las manos y de poemas de Andrade los ojos. De versos como estos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;"La poesía adora&lt;br /&gt;andar descalza por la arena del verano&lt;/em&gt;."&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/TBoYS7ecLNI/AAAAAAAAAbQ/uDnyuCEM0r4/s1600/0243431001158291412.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 272px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/TBoYS7ecLNI/AAAAAAAAAbQ/uDnyuCEM0r4/s400/0243431001158291412.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5483722209759079634" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé a qué viene esa obsesión con el poeta portugués cuando llega el verano, pero es algo que viene siendo así desde hace ya unos años. Sale el primer rayo de sol y vuelvo a abrir los libros de Andrede. Qué cosas. Creo yo que Andrade no es un poeta &lt;em&gt;modelno&lt;/em&gt; ni enrollado ni que da para sesudas teorías literarias que tanto gusto dan, pero me parece a mí que es un poeta refrescante para leer en verano. Mejor que un polo de limón. O por ahí. Como caminar descalzo por una playa desierta. O así. Me parece a mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abro los libros de Andrade acumulados en el estante y encuentro varios subrayados que hice en diferentes épocas. El tipo va y te dice al inicio de un poema:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“No se aprende gran cosa con la edad.&lt;br /&gt;Tal vez a ser más sencillo,&lt;br /&gt;a escribir con menos adjetivos.”&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahí es nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/TBnUOp7V_PI/AAAAAAAAAbI/HFLQ0FMJwsQ/s1600/20090201151359_oporto%2520xxxi.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 266px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5483647369538305266" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/TBnUOp7V_PI/AAAAAAAAAbI/HFLQ0FMJwsQ/s400/20090201151359_oporto%2520xxxi.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De tanto leerlo en verano he caído en la cuenta de que Eugenio de Andrade es un poeta solar y más veraniego para mí que el mismísimo Georgie Dann.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“&lt;em&gt;Dadme un verano más/un verano del sur&lt;/em&gt;” dice Eugenio de Andrade. Y yo diría: “&lt;em&gt;Dadme un verano más/un verano de Andrade&lt;/em&gt;”. Eso diría yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“&lt;em&gt;Ellos son los que anuncian el verano&lt;/em&gt;” dice Eugenio de Andrade refiriéndose a los jacarandas de Lisboa. Pero para mí es él quien anuncia el verano. Y también es él quien pone fin al verano, pues como él mismo dice:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;"Llega a su fin el verano, ahora me queda&lt;br /&gt;la poesía camino de la prosa."&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pues eso. Poco más. Que el verano Andrade va a comenzar en breve y recuerdo aquello que el poeta escribió y que nunca olvidaré, que siempre llevaré en los bolsillos de mi pantalón, que siempre llevaré entre los dedos, que siempre irá hacia donde yo vaya. Esos versos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“&lt;em&gt;Tiemblo como si tuviera&lt;br /&gt;quince años y toda la tierra&lt;br /&gt;fuera leve.”&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Toma ya. A algo así nada más se puede añadir. O sí. Pero yo no lo voy a hacer. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3612030020424025517-1252650971450082421?l=diariodedillinger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/feeds/1252650971450082421/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/2010/06/verano-andrade_17.html#comment-form' title='16 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3612030020424025517/posts/default/1252650971450082421'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3612030020424025517/posts/default/1252650971450082421'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/2010/06/verano-andrade_17.html' title='&lt;strong&gt;VERANO ANDRADE&lt;/strong&gt;'/><author><name>Dillinger</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14672561568240685141</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SoRC0l4mMZI/AAAAAAAAAB4/ZugwR8SE8tM/S220/johndillinger.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/TBk-YB5QnSI/AAAAAAAAAa4/H5wDMdmhvCE/s72-c/A_EUGENIO_DE_ANDRADE.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>16</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3612030020424025517.post-1440292960512692961</id><published>2010-05-08T12:08:00.002+02:00</published><updated>2010-05-08T12:13:09.313+02:00</updated><title type='text'>LA PÁGINA EN BLANCO DE MI DIARIO</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La verdad es que esto no es nada más que una página en blanco. Nada más. Y nada menos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Hasta hace un segundo esto no era más que una página en blanco que ahora se está llenando de palabras. Palabras que no sé dónde van, que no sé de dónde vienen. Palabras que aparecen por temor a que no aparezcan. Palabras que me centran sin razón. Que recuerdan a la cuerda de un equilibrista. Que son el camino de baldosas amarillas que no conducen a ningún lugar. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Ver la página en blanco me marea, aunque la página en blanco es la verdad que no hay que temer. Porque quizá la verdad del mundo no esté en las palabras, sino en la página totalmente en blanco, en ese vértigo, en ese abismo total. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/S-U5EI_u3AI/AAAAAAAAAaw/M52uBPKAc-U/s1600/Malevich_blanco_1918.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 393px; height: 400px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/S-U5EI_u3AI/AAAAAAAAAaw/M52uBPKAc-U/s400/Malevich_blanco_1918.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5468840065808391170" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La página en blanco. La página vacía. La página zen. La página nevada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ese es el reto: coger el montón de nieve que es una página blanca y hacer con ella bolas de nada, del mismo modo que hacen los niños en los inviernos nevados. Y lanzar esas bolas a los demás. Para jugar. O incluso lanzárselas a uno mismo, para despertar o para yo qué sé. Para pasar el tiempo. Para no pensar en todo eso que es mejor olvidar. Para despabilarse de todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero también es algo más una página en blanco. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Una página en blanco es un espejo donde uno se refleja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y quizá uno no escribe para comprenderse mejor ni para desenmarañarse el rostro o el alma, sino que escribe por temor a verse totalmente reflejado. Verse la calavera, el hueso, verse la nada. Toda esa nada que hay debajo de las uñas, del pelo, de los párpados. No sé.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Verse la página en blanco que uno también tiene bajo la piel. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Ver la página en blanco que está detrás de todo, después de todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/S-U3mSybEkI/AAAAAAAAAao/bVK2pGCGNiE/s1600/white.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 333px; DISPLAY: block; HEIGHT: 223px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5468838453529219650" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/S-U3mSybEkI/AAAAAAAAAao/bVK2pGCGNiE/s400/white.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las palabras también son una alambrada para protegernos de la página en blanco. No se trata del temor a la página en blanco por el horror de no saber qué escribir. Es que precisamente escribimos para no ver la página en blanco. Para no ver su absoluta verdad, su silencio total que está gritando, que está aullando, que nos rompe el corazón con su grito vacío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La página en blanco es pura literatura, diría yo. Y no sé muy bien porqué lo digo y sí que lo sé. Y eso quería decir. Sólo eso. Es poco, y aún así es menos de lo que dice una página en blanco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y ya está. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3612030020424025517-1440292960512692961?l=diariodedillinger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/feeds/1440292960512692961/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/2010/05/la-pagina-en-blanco-de-mi-diario.html#comment-form' title='23 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3612030020424025517/posts/default/1440292960512692961'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3612030020424025517/posts/default/1440292960512692961'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/2010/05/la-pagina-en-blanco-de-mi-diario.html' title='&lt;strong&gt;LA PÁGINA EN BLANCO DE MI DIARIO&lt;/strong&gt;'/><author><name>Dillinger</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14672561568240685141</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SoRC0l4mMZI/AAAAAAAAAB4/ZugwR8SE8tM/S220/johndillinger.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/S-U5EI_u3AI/AAAAAAAAAaw/M52uBPKAc-U/s72-c/Malevich_blanco_1918.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>23</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3612030020424025517.post-1850245713110286627</id><published>2010-05-01T16:57:00.018+02:00</published><updated>2010-05-01T18:41:50.703+02:00</updated><title type='text'>HE VISTO (3)</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Es alarmante el tiempo que hace que no escribo en el diario. Es alarmante y dice poco de mí. Quizá es que tengo poco que decir. De mí o de nada. Más bien es cierta sequedad vital. Falta de tiempo. Ausencia de la vibración de la escritura. Esa vibración. Esa llama. No sé. Voy a contar algunas cosas. Voy a contarme algunas cosas. Cosas breves y sin importancia. Para curarme la ausencia de alegría. A ver si se me da bien, porque estoy algo cansado. Lo que más me molesta de todo no es estar cansado, sino estar cansado por algo ajeno a la escritura. Estar cansado por la pura chatarrería de vivir. Pero me lío. Me lío. Me lío. El diario debería ser cada día más importante para mí. Porque la única verdad que yo muestro es este diario. A veces creo que la única certeza de que estoy vivo es este diario. Porque lo único que escribo y que no deseo quemar en el fuego es el diario. Por eso voy a hilar algunos fragmentos que tenía anotados por ahí y que conforman la tercera parte de la serie &lt;em&gt;He visto&lt;/em&gt;, que comenzó &lt;a href="http://diariodedillinger.blogspot.com/2009/09/he-visto-1.html"&gt;aquí&lt;/a&gt; y continuó &lt;a href="http://diariodedillinger.blogspot.com/2009/09/he-visto-2.html"&gt;aquí&lt;/a&gt;.&lt;/div&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/S9xDCT7KG_I/AAAAAAAAAZw/V9MRZcotfzs/s1600/metromadrid_mapa.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 292px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5466317754708138994" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/S9xDCT7KG_I/AAAAAAAAAZw/V9MRZcotfzs/s400/metromadrid_mapa.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;33)&lt;/strong&gt; He visto cómo pasaba un mes sin poder conseguir unas horas de calma para escribir en el diario como el diario se merece. He visto que los días pasaban, que las noches pasaban y cuando tenía unas horas libres las utilizaba para descansar tomando una copa y perdiéndome por ahí. La angustia por el tiempo que uno pasa ocupado en trabajos que tampoco le importan demasiado, pero que necesita para ir sobreviviendo, es cada vez mayor. Durante este mes sin escritura y de lecturas más bien escasas, lo peor es la sensación de que uno podía ser también otro, podía haber sido cualquiera. Cualquiera enganchado a un ordenador, a unos horarios de oficina, a unos horarios de trenes y autobuses. Cualquiera. Eso es lo peor. El diario no sólo me desenreda las ideas sino que también me vuelve a reconstruir, me devuelve mi imagen de nuevo, me centra. Vuelvo a saber quién soy yo de entre toda la masa de gente que corre por el túnel del metro, angustiada para no perder el tren de las nueve de la mañana. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;34)&lt;/strong&gt; He visto, a la espera de coger un tren, mientras desayunaba en el McDonald´s que hay en el centro comercial de Príncipe Pio, un pájaro sobre una silla. Un gorrión. Nadie se lo puede creer, eso lo sé, por extravagante, pero es cierto. En el McDonald´s de Príncipe Pío había un pájaro. Es verdad. Y me impresionó. Un gorrión subido a una silla, picoteando migas de pan de hamburguesa. Miré a las mesas de alrededor, pero nadie se fijaba en él. Tampoco había mucha gente. Pensé: “&lt;em&gt;Hasta los pájaros comen en el McDonald´s&lt;/em&gt;”. Y también: “&lt;em&gt;Hasta los pájaros entran en los centros comerciales&lt;/em&gt;”. Eso me hacía gracia, sobre todo porque la gente utiliza a los pájaros como un símbolo de la libertad. Libre como un pájaro, dicen. Pues ahora hasta los pájaros comen en el McDonald´s y eso dice mucho del tiempo que nos ha tocado vivir. Aunque yo nunca he entendido eso que dicen sobre los pájaros. Me gustan los pájaros, los observo atento. Son fascinantes. Incluso leo sobre ellos. Pero no creo que sean más libres que una vaca o un lagarto. No creo que estar en el cielo sea mejor que estar en el suelo, por poner un ejemplo. Pero puede que sí. El caso es que desayuné en el McDonald´s al lado de un gorrión. Y eso me pareció algo digno que contar. Cada día estoy más convencido de que los grandes temas esconden verdades banales y los pequeños temas a lo mejor no esconden grandes verdades, pero sí tienen algo de hueso en su interior. Y eso me lleva a algo que hice esta misma semana: releer algunas páginas de Pla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/S9xEBwWOp0I/AAAAAAAAAaA/5l7cDJSlqlk/s1600/pla.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 275px; DISPLAY: block; HEIGHT: 400px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5466318844669634370" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/S9xEBwWOp0I/AAAAAAAAAaA/5l7cDJSlqlk/s400/pla.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;35)&lt;/strong&gt; He visto los diarios de Pla en la estantería de mi habitación y los he cogido. Hace tiempo que no hacía eso. Leyendo unas páginas me he sometido a un ejercicio interior de limpieza literaria. No sé si me explico. Me parece que funciona como una de esas dietas depurativas que hace la gente para eliminar toxinas. Pla me limpia de toxinas literarias. Pla es la precisión máxima, la prosa sabrosa, colocar la linterna de la escritura sobre cualquier rincón e iluminarlo. Pla es la observación minuciosa. Ojos de microscopio literario. Después de unas horas releyendo páginas de Pla vuelvo a estar limpio de palabras y lleno a la vez de palabras. No sé explicarlo bien, pero leer a Pla es como entrar es un Spá literario, de donde uno sale limpio, relajado, depurado. El Spa Josep Pla. No estaría mal. Ja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;36)&lt;/strong&gt; He visto en el parque del Retiro varios grupos de adolescentes en la hierba bebiendo, fumando, dando patadas a un balón, besándose, retozando al lado de un árbol. He visto a varios grupos de adolescentes siendo felices sin saberlo. Viviendo algo parecido a lo mejor que van a vivir. La hierba y los adolescentes son una unión de las más felices que yo puedo imaginar. Creo que ya he hablado de esto. Lo feliz que me parece siempre la gente en la hierba. Una pareja siempre me da más impresión de felicidad besándose en la hierba que en un sofá o así. No sé. A mí me pasa. Tengo envidia de todos esos adolescentes que se besan en la hierba. Paso a su lado y oigo sus risas irrepetibles, veo sus cuerpos encendidos, me fascino ante sus besos. Y sé que todo eso durará un segundo y que ese segundo ya está pasando y ellos ahora ya no son adolescentes y pasean a mi lado mirando a otros adolescentes, que a su vez también pasarán, porque la vida es un instante, porque todo eso es apenas una chispa que cuando se enciende ya se está apagando. He visto el sol cayendo sobre los adolescentes y he sentido una bofetada de vitalidad. Si es que eso puede ser.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de irme he pensado: “&lt;em&gt;Quién pudiera besar con esos labios y llorar con esos ojos&lt;/em&gt;.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/S9xEKijOqPI/AAAAAAAAAaI/tlzyl9a_-6U/s1600/Zurn01.png"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 285px; DISPLAY: block; HEIGHT: 400px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5466318995584887026" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/S9xEKijOqPI/AAAAAAAAAaI/tlzyl9a_-6U/s400/Zurn01.png" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;37)&lt;/strong&gt; He visto en sueños un desfile de moda algo peculiar. Es algo delirante, pero cierto. He soñado que me invitaban a la pasarela Cibeles. Todo el mundo decía que este año iba a ser diferente. Y era diferente. Yo estaba sentado en primera fila, cerca de famosos de la tele y así. Había una gran expectación. Y entonces se abrían unas cortinas y no salían a desfilar top models, sino escritoras. Virginia Wolf era la primera, con falda y chaqueta, después aparecía Silvia Plath, Alejandra Pizarnik, Carmen Laforet, Unica Zürn, Clarice Lispector, Sarah Kane y Emily Dickinson. No recuerdo si alguna más. Puede ser. Quizá Barret Browning. Según iban apareciendo recibían un cálido aplauso. Caminaban como modelos, sonreían como modelos y todo era muy extraño y hermoso. Me recordaba a Lynch y a Fellini, pero tampoco. Una voz decía: “&lt;em&gt;Este año la colección de la nueva temporada será presentada por algunas de las escritoras más talentosas de la historia de la literatura&lt;/em&gt;”. Al despertar he pensado si ese sueño tenía que ver con resquicios machistas en mi mente. Lo de ver a las escritoras en un desfile de moda. A pesar de eso el sueño me ha divertido. Me ha parecido bastante molón. Me gusta tener sueños molones. Pero no sueños machistas. Así que después me he vuelto a dormir y he decidido tener otro sueño. He soñado que me contrataban para trabajar en un programa de televisión que se llama &lt;em&gt;Gran Hermano writers&lt;/em&gt;. Los concursantes eran escritores célebres y ya muertos. Tenían que convivir tipos tan diferentes como Proust, Kafka, Rimbaud, Pessoa, Juan Rulfo, Bukowski, Umbral, Chandler, Jim Thompson, Paul Celan y George Perec. En la casa no había mucha animación, porque pasaban el día escribiendo, pero en el sueño había un salto temporal y el primer expulsado de la casa era Rimbaud. Sólo recuerdo que hacían una fiesta y Bukoswki se emborrachaba más de la cuenta y le daba un golpe a alguien, pero no recuerdo a quién. Después me he despertado y he decidido intentar sacar una conclusión de estos sueños. Y me he dado cuenta de que no tenía conclusión, porque en la vida, como en los sueños, hay mucho delirio y poca conclusión. Así que me he quedado tan tranquilo y me he tomado un café con leche. Y me he puesto a pensar en otras cosas, que no merece la pena reseñar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/S9xFkSmtuNI/AAAAAAAAAaQ/uQ2RnjtFUwE/s1600/0679732497_l.gif"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 254px; DISPLAY: block; HEIGHT: 400px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5466320537492764882" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/S9xFkSmtuNI/AAAAAAAAAaQ/uQ2RnjtFUwE/s400/0679732497_l.gif" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;38)&lt;/strong&gt; He visto un vídeo en &lt;em&gt;Yutúb&lt;/em&gt; de una entrevista a Enrique Vila-Matas del año 2006 o así, participando en un programa de la televisión catalana. He visto el video el mismo día que un amigo me envía un SMS con una frase de Brendan Behan que Vila-Matas recoge en su último libro &lt;em&gt;Dublinesca. &lt;/em&gt;El SMS dice: “&lt;em&gt;Soy un alcohólico con problemas de escritura&lt;/em&gt;”. En la entrevista Vila-Matas parece bastante emocionado y encendido por el alcohol. Y habla de la felicidad de estar con una muchacha guapa en una terraza de verano durante cinco segundos y de que no hay nada comparable a eso y de que esos cinco segundos justifican una vida y de que eso es algo que Carod-Rovira no puede entender. La entrevista me ha parecido feliz, triste, divertida, y algo más que no sé definir. Y se la recomiendo a todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;39) &lt;/strong&gt;He visto en el bloque de edificios frente a mi casa, el que veo siempre desde la ventana de mi habitación, a una mujer bailar. Intenté adivinar qué música escuchaba por su modo de bailar, pero no llegué a ninguna conclusión clara. Así que la seguí mirando. La mujer tendría unos treinta años o así. Después pensé que quizá no había música en la habitación y sólo estaba en su cabeza. Y después pensé que esa es la única música que importa, la única música que realmente se puede bailar, la que está dentro de tu cabeza. También deseé estar en la habitación con ella y escribir un relato sobre algo que es ya un tópico y que podríamos llamar la vida tras las ventanas. Y llamarlo &lt;em&gt;La vida tras las ventanas&lt;/em&gt;. Después perdí el interés, y cuando volví a mirar la chica ya no estaba. Y después caí en la cuenta de que quizá no sólo la música estuviese en la cabeza de la chica, sino que la chica también estaba sólo en mi cabeza. Por lo tanto puedo decir que había una chica que estaba en mi cabeza que tenía una música en su cabeza que le hacía bailar. Y que eso, así, tal cual contado, parece un absurdo, pero es la vida latiendo del modo más puro. Y quien quiera entender que entienda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/S9xHH-uusWI/AAAAAAAAAaY/fSqBBKFXEIQ/s1600/la_ventana_indiscreta.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 300px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5466322250144592226" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/S9xHH-uusWI/AAAAAAAAAaY/fSqBBKFXEIQ/s400/la_ventana_indiscreta.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;40)&lt;/strong&gt; He visto cómo han desaparecido de mi agenda algunos amigos y han aparecido otros nuevos. He visto cómo se pierden amigos, cómo aparecen otros nuevos, cómo todo cambia sin mayor trauma. He comprobado que uno de los mayores males, o errores, o como queramos llamarlos es la manía de elevar ciertos asuntos a categoría sagrada. Eso pasa con la amistad. El club sagrado de los amigos. Con mis amigos hasta la muerte. Nada es para tanto, creo yo. Nada es tan intocable, me parece a mí. Bastaría con tratar de vivir con cierta naturalidad y honestidad, sin tratar de crear grupos constantemente. Sin convertir a tus amigos en tu propia secta, o tus esclavos, o tu pequeño ejercito con el que defenderte del resto del mundo. No hay que mitificar estas cosas. Nada es para tanto. Un día estas bebiendo con un tipo al lado de un barra y al siguiente con otro. Un día le confiesas una gran verdad a una chica que no conoces de nada y al día siguiente estás viajando con un tío que hace un año no sabías quién era. Yo creo que viene bien ser precavido con todo esto de los grupos y de las fidelidades. Porque un refugio también se puede confundir con una cárcel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/S9xHdV7XEBI/AAAAAAAAAag/34jg0nvFFXY/s1600/dillingerfaces.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 287px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5466322617148837906" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/S9xHdV7XEBI/AAAAAAAAAag/34jg0nvFFXY/s400/dillingerfaces.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;41)&lt;/strong&gt; He visto que mi diario volvía a llenarse de palabras y he respirado aliviado y he sentido que volvía a la vida y he sonreído porque nunca creí que el diario se convirtiera en algo tan necesario, y oxigenante y curativo. Y sé el porqué. Porque sólo en el diario soy yo, realmente yo, cien por cien yo. Es sorprendente. Lo es. Sin duda. Porque sólo aquí, bajo el personaje que inventé para escribir en el diario no soy un personaje. Como si me vistiese de otro para ocultarme y descubrir que ese disfraz de otro soy yo mismo desnudo. Yo creo que esto está claro, pero también podia decir: "&lt;em&gt;Me puse una máscara para ver mi verdadero rostro&lt;/em&gt;". Y funcionó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La escritura cada vez va cumpliendo una función más clara en mi vida. Cada vez más la escritura como un aseo personal. Y cada vez menos la literatura con letras grandes. Cada vez menos interés por algunos suplementos culturales, movimientos literarios, teorías y generaciones. Pero cada vez más la escritura como un modo de vida individual e higiénica, y como un modo de vestirse y desnudarse y coronarse a uno mismo, como un rey loco, como un rey que es al tiempo rey y bufón, un rey solitario y tarado que de tanto creer en sí mismo consigue creyéndose todas sus mentiras y eso le hace insólitamente feliz. Pero eso lo digo ahora. Qué sé yo qué diré mañana. ¿Qué sé? Nada.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3612030020424025517-1850245713110286627?l=diariodedillinger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/feeds/1850245713110286627/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/2010/05/he-visto-3.html#comment-form' title='26 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3612030020424025517/posts/default/1850245713110286627'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3612030020424025517/posts/default/1850245713110286627'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/2010/05/he-visto-3.html' title='&lt;strong&gt;HE VISTO (3)&lt;/strong&gt;'/><author><name>Dillinger</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14672561568240685141</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SoRC0l4mMZI/AAAAAAAAAB4/ZugwR8SE8tM/S220/johndillinger.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/S9xDCT7KG_I/AAAAAAAAAZw/V9MRZcotfzs/s72-c/metromadrid_mapa.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>26</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3612030020424025517.post-6683958319725010220</id><published>2010-03-28T19:27:00.014+02:00</published><updated>2010-04-01T12:02:31.511+02:00</updated><title type='text'>RESPUESTA DE ROGER WOLFE</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Sólo un breve apunte. Escribí un correo electrónico a Roger Wolfe, para comentarle lo de la entrada del 18 de marzo en la cual él aparecía como uno de los protagonistas principales. Por si quería leerla. Por si le interesaba. Y para saludar y comentar que leía sus poemas. Y eso. Ese mismo día, como respuesta, me llegó un amable correo de Roger Wolfe. Bien escrito y altamente divertido. Lo mejor de este diario es la gente interesante que estoy conociendo. Sin duda. Gente que me escribe. Gente que escribo. Gente con la que intercambio conversaciones, lecturas y tardes de bar. Lo mejor. Sin duda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;No hablaría de esa carta de respuesta, igual que no hago con otras tantas, si el mismo Roger no la hubiese colgado en su página web. Es por eso que lo comento. Por si a alguien le interesa leerla. Puede hacerlo pinchando &lt;a href="http://www.rogerwolfe.es/index.php?option=com_content&amp;amp;view=section&amp;amp;layout=blog&amp;amp;id=6&amp;amp;Itemid=27"&gt;aquí&lt;/a&gt;.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/S6-TytGCxWI/AAAAAAAAAZg/dvdfEvmMx04/s1600/scarface.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 350px; DISPLAY: block; HEIGHT: 278px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5453740173076645218" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/S6-TytGCxWI/AAAAAAAAAZg/dvdfEvmMx04/s400/scarface.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Gracias, Roger. &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3612030020424025517-6683958319725010220?l=diariodedillinger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/feeds/6683958319725010220/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/2010/03/respuesta-de-roger-wolfe.html#comment-form' title='14 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3612030020424025517/posts/default/6683958319725010220'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3612030020424025517/posts/default/6683958319725010220'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/2010/03/respuesta-de-roger-wolfe.html' title='RESPUESTA DE ROGER WOLFE'/><author><name>Dillinger</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14672561568240685141</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SoRC0l4mMZI/AAAAAAAAAB4/ZugwR8SE8tM/S220/johndillinger.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/S6-TytGCxWI/AAAAAAAAAZg/dvdfEvmMx04/s72-c/scarface.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>14</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3612030020424025517.post-3277981291754142611</id><published>2010-03-18T10:57:00.012+01:00</published><updated>2010-03-19T12:06:39.877+01:00</updated><title type='text'>TIEMPOS MUERTOS EN MALASAÑA</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Estaba pensando que cada día mi vida es más una suma de casualidades y libros. Lo estaba pensando. Lo estoy pensando. Por aquello que sucedió el otro día. Y los otros días. Que ya he contado. Que vengo contando. Es una suerte tener un lugar donde venir a contar las cosas. Como un confesionario. Como un diván. Como un borracho hablando con un camarero sordo. Estos fragmentos. Estos apuntes. Relajan. Claro. Pero iba a contar lo de las casualidades y los libros. Claro. Salgo a la calle. Salgo a Madrid. Una vez más Madrid. Salir a la calle. Salir a Madrid. Porque cuando estoy en casa no estoy en Madrid, estoy en casa, que es diferente. Cuando estoy dentro de casa puedo encontrarme en el desierto de Sonora, si estoy leyendo a Roberto Bolaño. O puedo estar en ningún lugar si estoy leyendo a Beckett. Puede estar en diferentes lugares cuando estoy dentro de casa. Dentro de casa a veces estoy bien. A veces no. A veces enloquezco. Y salgo. Salgo para no enloquecer. Salgo a Madrid. Una vez que salgo del ascensor y pongo un pie en la acera, ya estoy en Madrid. De vuelta. En Madrid. Madrid idiota. Madrid necesario. Madrid seco y sin retórica. Madrid total. Y bajo al metro. A veces en el metro imagino que hago algo. Algo absurdo. Que bajo al metro y paso el día de metro en metro, sin salir de los subterraneos. Desde que abren hasta que cierran. Pienso que si hago eso sucederá algo prodigioso. ¿Qué? No lo sé. Algo. Quizá algo que merezca la pena o algo que no. Pero algo. Quizá escuche conversaciones dignas de ser grabadas, tome apuntes brillantes, conozca gente insólita con historias dignas de ser contadas, o vea prodigios con aspecto de no serlo. Lo más seguro es que no suceda nada de eso. También me imagino a alguien al que han despedido de su trabajo. Un padre de familia. Una madre de familia. Que baja al metro después de salir de la empresa que le ha dado la patada, y que como no es capaz de volver a su hogar para contar a su familia su situación actual, se pasa el día de metro en metro, todo el día dando vueltas en la línea circular. Y al final del día cuando van a cerrar el metro, se esconde. Y al día siguiente lo mismo. Y ya nunca más vuelve a casa. Y no le cuenta nada a su familia. Y se convierte en un mendigo subterraneo. Y un día ve a su mujer con sus hijos, ya mayores, y no se atreve a decir nada. No sé a razón de qué me viene esa historia a la cabeza. Yo sólo estaba saliendo de casa. Saliendo a Madrid. Bajando al metro. Lo que pasa es que pierdo el hilo. Qué desorden narrativo. Reflejo del desorden vital. Pues claro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/S6EZNEFqEOI/AAAAAAAAAZA/Hfh1y-T0I2E/s1600-h/desierto_de_arizona1-681807.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 300px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5449664736321474786" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/S6EZNEFqEOI/AAAAAAAAAZA/Hfh1y-T0I2E/s400/desierto_de_arizona1-681807.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Salgo del metro en la plaza de Tribunal, que es donde suelo salir cuando cojo el metro. Y entonces caigo en la cuenta de que he olvidado meter un libro en la mochila. Eso parece un hecho insignificante, sin sustancia, pero no es así. No lo es. Me explico. Yo a veces salgo de casa, pongo un pie en la calle, y justo en ese momento pienso que está ardiendo. La casa en llamas. A mis espaldas. Y creo que todos los coches me van a atropellar a mí. Y todos los malos me van a clavar su navaja. Y que hasta el cielo va a derrumbarse y va a hacerlo sobre mi cabeza. Amagos de ataques de pánico. Angustia. No sé. Algo así. No se el diagnóstico. Me acuerdo de un cuento de John Cheever en el que protagonista tenía ataques de pánico al cruzar los puentes, se quedaba paralizado, pensando que se iban a caer. Bueno, pues eso, cuando llevo un par de libros en la mochila eso me ayuda a aplacar los miedos. Sé que es una estrategia para engañarlos. Que no para vencerlos. Cuando estoy a punto de caer, saco un libro de la mochila, leo dos o tres frases y parece que recupero la respiración. Poco a poco vuelvo a adquirir un ritmo normal. Pero ahora no llevo libro. Lo he dejado en la entrada de casa. El libro. El libro que es un paraguas bajo la lluvia, que es un pañuelo para secar lágrimas, que es un chaleco contra las balas. El libro. El paraguas. El pañuelo. El chaleco. Así que decido enfilar por la calle La Palma y comprarme un libro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/S6EXyl9TrRI/AAAAAAAAAYg/vy4zj20bXwM/s1600-h/ArrebatoLibrosBig_ln_sitio-original.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; DISPLAY: block; HEIGHT: 320px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5449663182045162770" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/S6EXyl9TrRI/AAAAAAAAAYg/vy4zj20bXwM/s400/ArrebatoLibrosBig_ln_sitio-original.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Entro en la librería Arrebato. Jadeante. Sin respiración. El tipo de la librería sonríe. Eso parece poco, pero es algo. Que alguien te sonría hoy en día ya es un triunfo. Un triunfo de la civilización. Oh. Entro y rápidamente me decido con la compra. Veo &lt;em&gt;Tiempos muertos&lt;/em&gt; de Roger Wolfe. Después de pagar diez euros, ya con el libro en las manos, me encuentro más tranquilo. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Camino hasta la plaza del Dos de Mayo, entro en el Pepe Botella, me siento en una mesa junto a la ventana, esperando a que la camarera acabe de atender a otros clientes y se ocupe de mí. Una camarera enorme, mayúscula, que apenas sonríe. Un camarera que está casi siempre aquí. Cubana, la camarera. Frente a mí hay dos ancianas compartiendo una cerveza. La imagen me fascina. Dos ancianas tragando mahou. Una mujer de ochenta años y otra que tendrá casi noventa. La de noventa comenta que ya está muy acabada y que sólo espera morir cuanto antes. La de ochenta recrimina a su amiga esa actitud tan desoladora. Y dice: “Todavía te veo bien. No estás flaca. Lo único que ya no haces es pintarte los ojos, pero por lo demás estás estupenda”. Me gusta lo que dice. No encuentro explicación, pero me gusta. Todo me parece auténtico. Me pega punzadas en el pecho. Y después continúa y dice: “Me acuerdo que una vez te invité a comer a mi casa. Hace diecisiete años.” ¿Alguien puede recordar eso? Ella sí. Y añade: “Me acuerdo que de primero te puse judías verdes”. Increíble. Las dos ancianas van arregladas, pintadas, perfumadas. ¿Serán amigas, primas, antiguas amantes? No sé. Pero la de ochenta años sin duda es la joven de la dos. Y la de noventa así lo evidencia cuando habla con ella.Como alguien a quien envidiar su edad. Y pienso en lo relativo que es el asunto este de la edad y la juventud y la vitalidad. Y oigo girar los motores de la muerte, que es el título de otro libro de Roger Wolfe. Pero el que yo tengo ahora mismo sobre la mesa es &lt;em&gt;Tiempos muertos&lt;/em&gt;. Y ahora mismo ya no pienso que el cielo va a caer sobre mi cabeza, que mi casa va a arder, que van a clavarme todas las navajas del mundo. Y si todo eso sucede, ya me importa algo menos. Al menos me importa menos. Eso. Abro el libro por una página al azar. Como soy un desordenado vital es lo primero que hago. Como si ese acto fuese a descubrirme el corazón del libro. Es un libro de apuntes, de fragmentos, de anotaciones. Y aunque después comience como Dios manda, desde el inicio, ahora abro una página al azar. Y el azar me devuelve el guante y me muestra un fragmento sorprendente. Y por eso decía yo de las casualidades y los libros y mi vida y todo lo demás. Este fragmento: &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;“&lt;em&gt;En un momento dado de nuestra conversación salió a relucir un local de la plaza del Dos de Mayo llamado Pepe Botella; lugar que por lo visto a Tino le gusta frecuentar tanto como a mí, aunque nunca hayamos coincidido en el establecimiento (atendido en ciertas ocasiones por una cubana culona y monumental, de aspecto y porte tan colosales que a uno hasta le da miedo montarse fantasías mentales con ella; es el tipo de hembra que podría matar a un hombre, sin el más mínimo esfuerzo, por accidente cerebrovascular o sofocación).&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/S6EYbCQhoKI/AAAAAAAAAYw/vF1hn8BvsE4/s1600-h/pepebotella.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 300px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5449663876836728994" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/S6EYbCQhoKI/AAAAAAAAAYw/vF1hn8BvsE4/s400/pepebotella.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pepe Botella. El mismo lugar en el que estoy leyendo. Claro. En el Pepe Botella. En la misma cafetería. Y mientras leo la página, justo en ese momento, se acerca la camarera, y me doy cuenta de que no hay duda, es la misma camarera, es la misma cubana. Ja. Deseo mostrarle la hoja que estoy leyendo. Decir: “Mire, aparece usted en un libro. Usted y su culo prodigioso, su culo legendario, su culo poético.” Ja. Y pienso en lo curioso del momento. Y sonrío para mí, que es una buena dirección hacia la que sonreír. La camarera, sin saberlo, está en dos lugares al tiempo. Detras la barra y dentro del libro. Eso es lo que hay ahora. Y una casualidad maravillosa. Literatura y vida y café con leche y camarera cubana. Me encanta. Y además comparto mucho de lo que cuenta RW en el libro. Mucho. Lo que dice de Madrid, por ejemplo. Claro. El amor a Madrid. Con todo lo idiota que puede ser Madrid es de los lugares menos idiotas y con todo idiota que puede ser Madrid es un lugar que uno no puede dejar de amar. Ni de vivir. No sé.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando pago mi café, le digo a la camarera: "Debería usted leer este libro". No. Es mentira. No se lo digo. Pero con ganas me quedo. Será por eso que escribo. Será por eso lo del diario. Para decir en el libro lo que no digo en la vida. Porque en la vida no tengo la rapidez, o el valor, o las ganas. Y frente al ordenador ordeno el mundo. Digo yo. Será eso. O no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasan los días. Tres. Cuatro. Quizá seis. No sé. Y vuelvo a pasar por la plaza del Dos de Mayo, frente al Pepe Botella, camino a ningún lugar, camino de un rincón agradable donde pasar la tarde. No es poco. Y al pasar delante del Pepe Botella, veo a L que está sentada en la mesa de la ventana. Y me saluda. Y entro a saludar. Y está en la mesa que yo estaba. Y L está ni más ni menos que con RW tomando un café. En la mesa donde yo leía &lt;em&gt;Tiempo muertos&lt;/em&gt; para no morir, para pasar mis tiempos muertos. Y entonces una vez más los libros y la casualidad y la vida. Y nos presentamos. Y hablo con L. Y digo tímidamente a RW que soy uno de sus lectores. Lo digo tan rápido y bajo que seguro que ni lo oye. Y él, breve y amable, se levanta y me extiende su mano. Nos presentamos. Yo miro la mesa. Y veo una edición de su poesía reunida y veo su traducción de Gregory Corso. Y no digo nada de eso. No digo nada de que yo estaba ahí hace unos días leyendo &lt;em&gt;Tiempos muertos&lt;/em&gt;, que la camarera estaba en dos lugares al tiempo y que yo andaba admirado ante tanta casualidad. Y no digo que la casualidad ahora ha dado otra pirueta de acróbata y nos coloca ahora en el mismo lugar en el que yo estaba el otro día. No lo hago. Por timidez, o pudor, o porque mi cerebro siempre va demasiado lento. Y apenas digo nada, tres o cuatro frases. Y me despido, así, rapidamente, para no interrumpir, para no molestar. Ese es un pecado imperdobale: molestar. Pero me encuentro confuso y maravillado por la casualidad y sigo mi camino, más desorientado de lo que ya estaba, de lo que ya soy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/S6EYyEFGVwI/AAAAAAAAAY4/ZOn-xQJye1k/s1600-h/Roger_Wolfe.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 400px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5449664272462665474" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/S6EYyEFGVwI/AAAAAAAAAY4/ZOn-xQJye1k/s400/Roger_Wolfe.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y mientras voy al encuentro de un amigo, pienso en algo que decía RW en &lt;em&gt;Tiempos muertos&lt;/em&gt;: “&lt;em&gt;El escritor desconoce el desperdicio. Su existencia es un ejercicio permanente de acaparamiento y reciclaje&lt;/em&gt;.” Por eso yo sé que este encuentro va a ser material para un texto nuevo, se va a convertir en literatura, mejor o peor, pero se va a convertir en literatura. Y eso me recuerda una peli. Eso me recuerda a &lt;em&gt;Las espigadores y la espigadora&lt;/em&gt;, el documental de Agnes Varda, en el que cuenta la historia de la gente que vive de lo que los demás desechan: comida, muebles, chatarra, etc... Y pienso que eso es lo mismo que hace un escritor. Reciclar lo que los otros parecen desechar: momentos, conversaciones, detalles, miradas, diálogos pillados al azar. Que un escritor es un espigador también. Y eso es lo que yo intento hacer en mi diario, con mayor o menor fortuna. Pero eso. Y eso también es &lt;em&gt;Tiempos muertos&lt;/em&gt;.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Llego a la plaza de Las Comendadoras. La plaza está vacía. Apenas unas mesas en la terraza. Y allí tomamos una cerveza un amigo y yo. En la plaza apenas hay gente, sólo un grupo en el centro que han salido a pasear a sus perros. Y recuerdo un poema de RW en el que habla de perros y que encabeza una frase de Schopenhauer: “Si no hubiera perros, no querría vivir". Y entonces por la esquina aparecen, de nuevo, en un nueva pirueta, L con RW. De nuevo. Ahí. Joder. Anda, que no hay plazas en Madrid. Madrid. Pero Madrid es fabulosa. Madrid es idiota y tiene brazos abiertos y tiene un millón de brazos y todo puede pasar en ella, y por eso es fabulosa. Y por eso yo amo a Madrid. Madrid idiota. Y los tres bromeamos sobre la casualidad del encuentro. Y de nuevo pienso en lo que venía diciendo: la vida, la casualidad y los libros. Hay que ver.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/S6EZ0V0k1XI/AAAAAAAAAZI/t79Qf13NP_g/s1600-h/schopenhauer.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 334px; DISPLAY: block; HEIGHT: 400px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5449665411096565106" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/S6EZ0V0k1XI/AAAAAAAAAZI/t79Qf13NP_g/s400/schopenhauer.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y eso es lo que quería contar y también la lectura de &lt;em&gt;Tiempos muertos&lt;/em&gt;. Y que RW es una isla en mitad de grupos literarios, en mitad de corrientes, debates, peleas. RW es un llanero solitario. RW es un Harry el Sucio con una colt llena de poemas, que camina solo, que camina sobre el fuego, que oye cantar al mirlo. RW es el hombre solitario, la cabeza que asoma en la multitud, la sombra en el callejón. El tipo solitario que por su condición de independencia puede mirar desde un lugar diferente, porque hay pocas cabeza a su alrededor que le oculten la visión. No sé. Y tampoco tengo mucho más que decir. Como él mismo recordaba en un poema: "Llega, toca, lárgate". &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/S6EaDAg9GkI/AAAAAAAAAZQ/3ccwecHYaT0/s1600-h/eastwooddirtyharryjw1.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 282px; DISPLAY: block; HEIGHT: 320px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5449665663075162690" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/S6EaDAg9GkI/AAAAAAAAAZQ/3ccwecHYaT0/s400/eastwooddirtyharryjw1.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que poco más voy a contar. Sólo una anécdota sin importancia. Antes de volver a casa, ya con la tarde avanzada, fui a la FNAC a comprar una tele. Le hice varias preguntas a un empleado que había detrás de un mostrador. Y el empleado no levantó la mirada de la pantalla de su ordenador durante toda la conversación. No me miró mientras yo hablaba. No me miraba mientras él hablaba. Digamos, para no ofender, que era un pequeño bastardo. No sólo eso. Yo tenía que hacer cien preguntas para obtener alguna información interesante sobre lo que quería comprar. Él sólo contestaba con monosílabos y con una indolencia irritante. Es raro. En este lugar suelen ser más amables. Pero el tipo era un auténtico mamarracho. Y como no me miraba a los ojos, sólo a la pantalla, pensé que lo mejor sería agarrar su nuca y estrellar su cabeza contra el teclado. Golpear una y otra vez, una y otra vez, la cabeza con el teclado hasta que se lo tragase. Para que después tuviese que escupir las teclas una a una y escribir con ellas en el suelo: “A partir de ahora seré más educado”. Pero no lo hago, claro, no lo hago, aunque me gustaría lanzarle cuarenta pulgadas de LCD a la cabeza. No porque crea que debo ser más civilizado. No. No es por eso. Es que si uno hiciera algo así cada vez que alguien es descortés, mal educado, o se comporta de modo odioso, necesitaría cien brazos para estar siempre peleando, necesitaría cien puños para golpear a todo aquel que se lo merece. Pero eso no importa. Después salgo a la calle y se me olvida. Olvido al mamarracho. El sol me lame la americana. La primavera se acerca en serio a todos nosotros. Las chicas acortan su ropa. Las chicas pasan en bicicleta. Las chicas escuchan canciones hermosas en sus IPOD. Los libros están llenos de asombrosas casualidades y la vida está llena de libros. Y llevo un par de ellos en la mochila que me van a proteger del siguiente ataque de pánico. Sigo caminando. Eso es lo que hago. Sigo caminando. Y llevo el sol en el hombro igual que un bucanero lleva un loro. Orgulloso y feliz. Y silbo una canción que ya no recuerdo como se llama. Y todo parece que está bien, aunque seguramente no sea verdad. Y me pierdo entre la gente de la plaza del Sol. Y nada más. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3612030020424025517-3277981291754142611?l=diariodedillinger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/feeds/3277981291754142611/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/2010/03/tiempos-muertos-en-malasana.html#comment-form' title='25 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3612030020424025517/posts/default/3277981291754142611'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3612030020424025517/posts/default/3277981291754142611'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/2010/03/tiempos-muertos-en-malasana.html' title='TIEMPOS MUERTOS EN MALASAÑA'/><author><name>Dillinger</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14672561568240685141</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SoRC0l4mMZI/AAAAAAAAAB4/ZugwR8SE8tM/S220/johndillinger.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/S6EZNEFqEOI/AAAAAAAAAZA/Hfh1y-T0I2E/s72-c/desierto_de_arizona1-681807.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>25</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3612030020424025517.post-8286604087481720597</id><published>2010-03-11T10:49:00.006+01:00</published><updated>2010-03-12T11:04:54.226+01:00</updated><title type='text'>SCOTT WALKER POEMA</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Sigo con lo mismo. Sigo con los poemas que nunca escribí. Que quise escribir. Con los grandes éxitos que nunca tuve. Sigo con poemas que me gustaría que fueran y no fueron. Que no son. Poemas como los que ya dije. Poemas que ya soñé. Poemas que se quedaron ahí. Ahí se quedaron. En el sueño. También me gustaría un poema como la voz de Scott Walker. Héroe hermoso y extraño. Scott. Aquí dejo apuntado ese poema no poema. Poema que no fue. Poema que podría ser. Poema que una vez más se queda en la idea del poema que podría haber sido. Jo. El poema Scott Walker. Eso es. Eso.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/S5i9rdWBrKI/AAAAAAAAAYY/VzGMOpS-n1c/s1600-h/scott-walker.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 300px; height: 394px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/S5i9rdWBrKI/AAAAAAAAAYY/VzGMOpS-n1c/s400/scott-walker.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5447312303613652130" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si pudiera escribir con la voz de Scott Walker. Ay, si pudiera. Si pudiera escribir con la voz de Scott Walker escribiría un poema con el que se desmayarían las damas de pelo rubio, las damas de pelo moreno, las damas pelirrojas, las damas de todas las edades. Ay, si pudiera. Si pudiera escribir un poema tan delgado como era Scott. Tan elegante como era Scott. Si pudiera escribir un poema Jacques Brel a la anglosajona, que eso era Scott. Eso y mucho más. Mucho más era Scott. Era elegante y sobrio de la americana al alma. Al alma, Scott. Un poema épico como la garganta de Scott. Porque ese es mi Dios ahora. Mi único Dios. Un Dios delgado e iluminado. Si pudiera escribir un poema con la voz de Scott Walker lo haría. Pero no puedo. Lo intento y no puedo. No sé hacerlo. ¿Cómo se hará eso? No lo sé. Pero me gustaría tanto, tanto que no tengo palabras para decir cuánto me gustaría. Un poema que te acariciase como acaricia esa voz legendaria. Que te entrase en el cuerpo como te entra en la piel esa garganta para golpearte por dentro los pulmones y la carne. Ay, si pudiera. Si pudiera escribir un poema con la voz de Scott Walker lo haría, y el mundo temblaría, y los oyentes temblarían, porque mi poema tendría oyentes y no lectores, se arrodillarían y llorarían con las lágrimas de cuatro generaciones diferentes. Y todos dirían: “Gracias, gracias por tu poema. Es lo que estábamos esperando. Ahora lo que duele, duele menos. Ahora lo que amamos, lo amamos un billón de veces más”. Si pudiera lo haría. Pero no puedo. Y más que un poema, sería una oración. Y todos orarían conmigo. Orarían y se rasgarían la ropa. Y veríamos el corazón de todos en el suelo. El corazón de todos expuesto por todas las calles de la península ibérica. Como una ofrenda. Como en un streptease integral del alma. El alma Scott Walker. Sería una oración tan grande, tan inmensa sería la oración, que nadie dispararía ya a nuestros corazones, y todos tendrían la palabra “Piedad” suspendida en los labios, rebosando en sus lenguas. Y habría tanto amor en el planeta tierra que tendríamos que buscar otro lugar para vivir tranquilos. Porque en este no se podría, no se podría, porque todo brillaría demasiado, como diez mil soles enfocando hacia nosotros, así brillaría todo, porque sería este un mundo tan ebrio como compasivo. Así sería. Y todo por la voz de Scott, por la voz de Scott Walker, nuevo Mesías de la poesía española. Y Olé. &lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3612030020424025517-8286604087481720597?l=diariodedillinger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/feeds/8286604087481720597/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/2010/03/scott-walker-poema.html#comment-form' title='12 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3612030020424025517/posts/default/8286604087481720597'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3612030020424025517/posts/default/8286604087481720597'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/2010/03/scott-walker-poema.html' title='SCOTT WALKER POEMA'/><author><name>Dillinger</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14672561568240685141</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SoRC0l4mMZI/AAAAAAAAAB4/ZugwR8SE8tM/S220/johndillinger.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/S5i9rdWBrKI/AAAAAAAAAYY/VzGMOpS-n1c/s72-c/scott-walker.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>12</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3612030020424025517.post-6232467581873756286</id><published>2010-03-09T10:55:00.013+01:00</published><updated>2010-03-09T11:51:00.281+01:00</updated><title type='text'>EL DÍA QUE COMPRÉ 2666</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;El día que compré &lt;em&gt;2666&lt;/em&gt; de Bolaño llovía sin parar de llover, sin parar caían gotas que me mojaban el pelo y el abrigo, porque el día que compré &lt;em&gt;2666&lt;/em&gt; de Bolaño salí sin paraguas, porque siempre olvido los paraguas en las cafeterías y en las casas ajenas, siempre olvido los paraguas y las bufandas. Y dónde va uno sin paraguas ni bufandas en un mundo como este. Dónde. El día que compré &lt;em&gt;2666&lt;/em&gt; de Bolaño llovía sin parar de llover y yo iba caminando por la Gran Vía y el libro, a pesar de la bolsa, se me mojaba, de tanto que llovía. Y yo no llevaba paraguas y debaja que el libro se mojara. Que el libro se mojara o mojase. Y entonces recordé lo que contaba Bolaño. Que hace años se dio cuenta de que muchos de sus libros estaban mojados. Y pensó que habría humedad en la casa, en las paredes. No sabía. Y después se dio cuenta de que su amigo Mario Santiago, poeta, hombre fugaz, leía mientras se duchaba. Qué pasión lectora. Qué pasión. Eso es. Qué maravilla. El amigo de Bolaño. El amigo de Arturo Belano hacía eso. Ulises Lima. Mario. El amigo de Bolaño. Ulises. Qué pasión. Eso recordé el día que compré &lt;em&gt;2666&lt;/em&gt; de Bolaño. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/S5YlP_ICGxI/AAAAAAAAAX4/0CnU0qcJDZI/s1600-h/Roberto_Bolano_Barcelona_2002.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 294px; height: 400px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/S5YlP_ICGxI/AAAAAAAAAX4/0CnU0qcJDZI/s400/Roberto_Bolano_Barcelona_2002.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5446581755924585234" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese mismo día, el día que compré &lt;em&gt;2666&lt;/em&gt; comí con dos amigos, hablamos de guiones, hablamos de televisión, hablamos de Nueva York, hablamos de un tipo que tiene una casa en Union Square. Pero no hablamos de Bolaño. Y después de la comida me fui por ahí a estrenar el libro de Bolaño, a desvirgar mi libro de Bolaño. Comencé el libro de Bolaño, en un lugar insólito cerca de Callao, que olía a jamón, a servilleta de papel, y a sangre seca. Todos los clientes parecían o policias o asesinos. Había tres camareros que tenían sonrisas que nadie se podía creer. Y yo estaba con mi libro de Bolaño y mi cerveza, sentado en la barra. Y los camareros me decían: ¿Dónde va con ese ladrillo?”. Y yo comencé a leer el ladrillo, fascinado por el ladrillo. Sabiendo que estaba comenzando un libro importante, que iba a ser una lectura importante. Y sentía cómo el olor de los fritos y del jamón entraba de modo incomprensible entre las páginas del libro. Ese fue el día en el que compré 2666 de Bolaño. Y de pronto uno de los camareros se pone a cantar un ballenato o algo así. Música incomprensible para mí. Y venga y dale el camarero latinoamericano con el ballenato. Y yo leyendo 2666 de Bolaño. Y me acordé de la portada de la edición de Anagrama de &lt;em&gt;Los detectives salvajes&lt;/em&gt;. De la pintura de Jack Vettriano. De los tres hombres misteriosos en la playa. Y pensé que los tres hombres eran Bolaño, Fresán y Vila-Matas. Me dio por pensar eso. Pero me gustaba pensarlo. A veces me gusta pensar cosas que sé que son mentira. Como a todos. Yo creo. Aunque sabía que no podía ser. Porque además en la pintura original de Vettriano aparecen cuatro hombres, no tres. Y me pregunté a qué se debía que Anagrama hubiese eliminado al cuarto hombre en la portada del libro. ¿Y quién sería en mi imaginación el cuarto hombre?  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El día que compré 2666 de Bolaño Malasaña se llenó de perros románticos, de detectives salvajes, de estrellas distantes y de escritores alemanes altos como torres. El día que compré 2666 de Bolaño, caminé por calles de Madrid que de pronto se transformaban en el desierto de Sonora. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/S5YlefQn_9I/AAAAAAAAAYA/urP5EqhmyN8/s1600-h/2666-275x415.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 265px; height: 400px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/S5YlefQn_9I/AAAAAAAAAYA/urP5EqhmyN8/s400/2666-275x415.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5446582005068726226" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y yo seguía caminando por Madrid, con el libro empapado, con el abrigo empapado, con el pelo empapado. Empapando el libro de Bolaño. El día que compré &lt;em&gt;2666&lt;/em&gt; fui a la presentación del libro de L. Del libro delgado de L. Y después me fui con mi libro de Bolaño. Y después volví y bebimos y hablamos. Hablamos todos y reímos y pedímos cerveza. Y estaba I. Y estaba L. Y estaba M. Y había más gente que no conocía y todo estaba bien, estaba como debe ser. Y hablamos de esto y de aquello el día que compré el libro de Bolaño. Y hablamos del gordo de “Lost”. Cómo puede alguien vivir cuatro años en una isla sin apenas comida y seguir igual de gordo. Esa es la primera incongruencia. Y hablamos de que deberíamos hacer “La isla de los escritores famosos” o “La isla de los editores famosos”. Y estuve con L, con I, con M. Y conocí a P. Y reímos con P. Y entonces antes de irnos todos para casa, de salpicarme la lluvia como un perro romántico y empapado, antes de desandar los caminos andados, P me dice que conoció a Bolaño, que eran amigos, que le enviaba e-mails con consejos llenos de sentido común. Y entonces todo ya desembocó en el libro de Bolaño. Y entonces ya todo el día fue &lt;em&gt;2666&lt;/em&gt;. Un libro del que apenas había leído unas páginas de las mil y pico que quedaban y ya el libro olía a lluvia, a islas, a cerveza, a jamón, a luna, a síntomas y a enfermedades. Todo el día había desembocado en el libro. Y recordé lo que dijo Valery. Y pensé en Bolaño. Y me imaginé a Bolaño bajo la lluvia. Corriendo bajo la lluvia. Mientras nosotros volviamos a casa en el taxi. Me imaginé a Bolaño corriendo. Me imaginé un Madrid Blade Runner con Bolaño a nuestro lado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/S5YltFBwwbI/AAAAAAAAAYI/e9Cmn2Wese4/s1600-h/2051512017_bab67c4910_o.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 266px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/S5YltFBwwbI/AAAAAAAAAYI/e9Cmn2Wese4/s400/2051512017_bab67c4910_o.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5446582255725101490" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El día que compré &lt;em&gt;2666&lt;/em&gt; de Bolaño estuve con el libro por ahí, empapado, para que el libro conociese Madrid, para que Madrid conociese al libro que ya no necesita presentación. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El día que compré &lt;em&gt;2666&lt;/em&gt; supe que, como el libro, yo estaba inacabado. Siempre estaría inacabado. Y todos somos inacabables. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El día que compré &lt;em&gt;2666&lt;/em&gt; de Bolaño era un día de 2010. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Dónde estaremos todos en 2666? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El día que compré 2666 de Bolaño todo estaba conquistado por la lluvia. Era un día para &lt;em&gt;Estar enfermo&lt;/em&gt;. El día que compré &lt;em&gt;2666&lt;/em&gt;. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Hoy brilla el sol. Pero yo sé que eso es mentira. Vendrá la primavera. Sí. Pero hay días de lluvia que pueden durar meses. Eso también lo sé. Y libros que devoran todo lo que tocan. Que se abren como inmensas bocas para gritar. Que se abren para aspirar todo lo que hay a su alrededor.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El día que compré &lt;em&gt;2666&lt;/em&gt; de Bolaño todo estaba empapado, y era gris, y hermoso, y parecía el final de algo y el principio de otra cosa. Y bebimos y fuimos parte del libro y el libro fue parte de nosotros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ahora he desaparecido. Hace días que no existo. Estoy dentro de &lt;em&gt;2666&lt;/em&gt; de Bolaño. Si vais a llamarme, estoy ocupado. Dejad vuestro mensaje en el contestador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/S5YmZQscpwI/AAAAAAAAAYQ/TWvVvokjI4M/s1600-h/roberto_bolano_2666.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 214px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/S5YmZQscpwI/AAAAAAAAAYQ/TWvVvokjI4M/s400/roberto_bolano_2666.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5446583014771173122" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El día que compré 2666 de Bolaño todo se llenó de agua y de casualidades. Y después un personaje de &lt;em&gt;2666&lt;/em&gt; dice esto: "&lt;em&gt;La casualidad, por el contrario, es la libertad total a la que estamos abocados por nuestra propia naturaleza. La casualidad no obedece leyes y si las obedece nosotros las desconocemos. La casualidad, si me permite el símil, es como Dios que se manifiesta cada segundo en nuestro planeta. Un Dios incomprensible con gestos incomprensibles dirigidos a sus criaturas incomprensibles&lt;/em&gt;."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La última frase de ese texto todavía me zumba en el oído, me brilla en los ojos, me baila en las manos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Así es.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;2666. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3612030020424025517-6232467581873756286?l=diariodedillinger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/feeds/6232467581873756286/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/2010/03/el-dia-que-compre-2666.html#comment-form' title='15 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3612030020424025517/posts/default/6232467581873756286'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3612030020424025517/posts/default/6232467581873756286'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/2010/03/el-dia-que-compre-2666.html' title='&lt;strong&gt;EL DÍA QUE COMPRÉ &lt;em&gt;2666&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;'/><author><name>Dillinger</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14672561568240685141</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SoRC0l4mMZI/AAAAAAAAAB4/ZugwR8SE8tM/S220/johndillinger.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/S5YlP_ICGxI/AAAAAAAAAX4/0CnU0qcJDZI/s72-c/Roberto_Bolano_Barcelona_2002.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>15</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3612030020424025517.post-5246397009406615871</id><published>2010-02-25T10:57:00.001+01:00</published><updated>2010-02-25T10:59:53.818+01:00</updated><title type='text'>BLUEBIRD</title><content type='html'>&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/O3lWIT5xL-0&amp;amp;hl=es_ES&amp;amp;fs=1&amp;amp;"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/O3lWIT5xL-0&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pues eso. Lo dicho.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3612030020424025517-5246397009406615871?l=diariodedillinger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/feeds/5246397009406615871/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/2010/02/bluebird.html#comment-form' title='10 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3612030020424025517/posts/default/5246397009406615871'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3612030020424025517/posts/default/5246397009406615871'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/2010/02/bluebird.html' title='&lt;strong&gt;BLUEBIRD&lt;/strong&gt;'/><author><name>Dillinger</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14672561568240685141</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SoRC0l4mMZI/AAAAAAAAAB4/ZugwR8SE8tM/S220/johndillinger.jpg'/></author><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3612030020424025517.post-8159871773740871197</id><published>2010-02-18T09:25:00.002+01:00</published><updated>2010-02-18T09:45:57.676+01:00</updated><title type='text'>LOS POEMAS QUE NO ESCRIBÍ (Y QUIERO)</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estoy escribiendo un libro. Bueno, varios. Pero estoy escribiendo uno que no sé exactamente de qué va. Creo que es un libro de poemas. Pero no. O un libro de poemas en prosa. O de prosas como poemas. O de textos sin sentido. No sé. Qué más da. ¿Qué será? A mí me da igual. Porque yo de teoría mal. Nulo. Lo que sí que sé es que es un libro sobre los poemas que me hubiera gustado escribir. Que me gustaría escribir. Más que un libro de poemas es un libro sobre los poemas que querría escribir. He pensado en llamarlo así: “Los poemas que no escribí”. O también: “Papelera de reciclaje”. Voy por la mitad. O así. Me gustaría verlo publicado, porque me gustaría publicar los poemas que nunca supe escribí. Que no pude. Que no podré. Claro que sí. Esos son los que yo quiero. Creo que son esos los que realmente merece la pena publicar. Los otros. Los poemas o relatos o novelas que se escriben con facilidad, que uno sabe cómo hacer, para qué. No sé. Eso creo. Tengo bastantes páginas. Hoy he escrito la última. Ya ves. Y la subo al diario, como prueba. No sé. Para que al menos algo de lo que quise escribir y nunca escribí sea leído por alguien. Por si el libro a nadie interesa. Por si no tengo la fuerza de terminarlo. O las ganas. O el ánimo. O yo que sé. O a lo mejor me miento y lo que quiero es lo veo algún editor. Que alguien le diga a otro alguien y ese le diga a un editor: “Hay un tipo escribiendo los poemas sobre los poemas que nunca escribió. Publícaselo si no estás loco. O si estás loco. Sea como sea. Publícaselo.” No sé. La verdadera razón de la entrada del diario. Eso es cierto. Aquí reproduzco el último texto del libro que estoy escribiendo. No es ni el poema que más me gusta ni el más largo ni el más corto ni nada especial. Sólo es el último que he escrito. Y ya está. ¿Vale?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/S3wQJ-xG0hI/AAAAAAAAAXo/8r5gmhfRDrU/s1600-h/hockney-bigger-splash.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 385px; DISPLAY: block; HEIGHT: 400px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5439240213610549778" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/S3wQJ-xG0hI/AAAAAAAAAXo/8r5gmhfRDrU/s400/hockney-bigger-splash.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquí lo pongo.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;EL POEMA QUE NO ESCRIBÍ Y QUIERO ESCRIBIR&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Un poema como una espada láser. Un poema como un ojo de Nick Cave. Un poema como una estrella de sheriff. Un poema como una canción pop. Un poema como una vespa pasando por una Roma vacía. Un poema como irse de España. Un poema como decir: “Delicioso” mientras bebes vino blanco con una mujer que vas a perder la misma noche que vas a encontrar. Un poema así. Un poema con Cadillacs al borde de piscinas tan azules que está claro que son dibujadas. Un poema que parezca California en un póster adolescente. Un poema tan feliz que es para no creérselo. Un poema de aquí a Nueva York. Un poema así. Un poema que dan ganas de partirse en pedazos. De la risa. Un poema a lo Dean Martin. ¿No sabes lo que es un poema a lo Dean Martin? Es un nuevo estilo de poesía. No es un poema conceptual. No poesía social, no. Un poema a lo Dean Martin. Un poema “That´s amore”. Un poema donde las chicas van en bicicleta y los chicos saben los nombres de todas las drogas y de todas las estrellas del mundo. Y todo eso les dibuja una amplia sonrisa en la cara. Un poema con “Dealers” de confianza. Un poema que diga que nací en 1977 y por eso es un año grande. Que nací yo y murió Elvis. Un poema que diga que ese no fue un gran cambio para el mundo. Un poema con zapatos bonitos y vestidos de marca. Un poema con chicas guapas bailando en los tejados. Un poema con chicas feas bailando en las azoteas. Un poema con un poco de todo lo divertido. Un poema con Gin Tonics y lametones. Un poema con gritos y lluvia y “joie de vivre”. Un poema como la voz de alguien que yo me sé. Un poema que vaya de Picadilly Circus a la Quinta Avenida. Un poema así. Un poema donde la vida esté detenida, no como la detiene un maldito mimo, no como la detiene el “Pause” del mando a distancia. Detenida como la detiene una canción de esas que detienen la vida. De esas. Un poema con bañistas. Un poema con Sinatra, y Anita Ekberg, y Jarvis Cocker repartiendo gafas de pasta a todo el que pasa por allí, ja. Un poema que sea todo un festival. Como el Benicasim. Con el cansancio y las noches sin dormir y la música incesante. Un poema. Un poema como bragas en la cama de un hotel de carretera. Un poema como pelear con Tyson. Un poema así. De disparos en la lejanía. Un poema Jim Jarmusch. Un poema Leos Carax. Un poema así. Un poema de pistolas nacaradas. De duelos en el O.K Corral. Un poema donde aparezca el chico de la moto y la chica de los chapines colorados y un coro de gargantas profundas. Un poema vivo. Un poema en el agua. Un poema dibujado con letras de cocaína. Un poema formado por cuerpos tumbados en las arena. Un poema visto desde el cielo. Un poema que se reproduzca como un Gremlin. Un poema que diga: “Nostalgia de Atari”. Un poema que valga por cien bailarines en la calle. Un poema superdotado. Retrasado. Un poema como una mujer de Robert Crumb. Un poema que silbe, que sorba, que salpique. Un poema que no haga sufrir a nadie. Un poema de Serge Gainsbourg y de David Hockney. Un poema para quedarse a vivir una temporada indefinida. Donde esconder la cabeza y donde sacar los pies. Un poema que nunca escribiré y que no existe. Y que es como un cielo limpio y azul, pero construido con papel de colores comprado en la papelería del barrio. Un poema así. Así es el poema que nunca escribí, que nunca escribiré. Así, y también como un helado de tres sabores y como la cabeza abierta de Kennedy. Un poema con cien jigas y un corazón palpitante en el centro que parece una maldita bomba atómica. Así. &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/S3wQXKIf_tI/AAAAAAAAAXw/VMgZ_m-XGgk/s1600-h/bombaatomica.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 339px; DISPLAY: block; HEIGHT: 400px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5439240439999758034" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/S3wQXKIf_tI/AAAAAAAAAXw/VMgZ_m-XGgk/s400/bombaatomica.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3612030020424025517-8159871773740871197?l=diariodedillinger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/feeds/8159871773740871197/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/2010/02/los-poemas-que-no-escribi-y-quiero.html#comment-form' title='22 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3612030020424025517/posts/default/8159871773740871197'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3612030020424025517/posts/default/8159871773740871197'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/2010/02/los-poemas-que-no-escribi-y-quiero.html' title='&lt;strong&gt;LOS POEMAS QUE NO ESCRIBÍ (Y QUIERO)&lt;/strong&gt;'/><author><name>Dillinger</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14672561568240685141</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SoRC0l4mMZI/AAAAAAAAAB4/ZugwR8SE8tM/S220/johndillinger.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/S3wQJ-xG0hI/AAAAAAAAAXo/8r5gmhfRDrU/s72-c/hockney-bigger-splash.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>22</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3612030020424025517.post-2049606895752897292</id><published>2010-02-11T12:15:00.001+01:00</published><updated>2010-02-11T12:17:02.553+01:00</updated><title type='text'>SEGUNDO CAPÍTULO PARA EL BOCETO DE UNA AUTOBIOGRAFÍA DILLINGERIANA EN MARCHA</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Esta entrada es la continuación del "Boceto del primer capítulo para una autobiografía dillingeriana en marcha", del lunes 28 de septiembre del 2009, presente en este diario.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De 1978 no tengo recuerdos. En noviembre de 1978 cumplo un año de vida. No recuerdo nada de ese cumpleaños. No pedí ningún deseo, no sé si la gente comió tarta o mis hermanos mayores me cantaron “Feliz cumpleaños”. Espero que no, auque no lo sé. Espero que no, porque ahora, siempre que un grupo de amigos me canta una canción de cumpleaños no sé que cara poner. Es difícil saber qué cara poner. Qué cara poner cuando eres el objetivo de una canción, cuando eres el objetivo del objetivo de una cámara. Que cará poner ante las problemas. Incluso qué cara poner ante ciertas formas de felicidad. Qué cara poner. Qué cara poner en la vida. No sé. Y no sé qué cara ponía yo con un año. Cara de niño de un año, supongo. No tengo grabaciones en vídeo ni nada de eso. Vaya. Quizá mejor así. Pero en cierto modo, detesto pensar que otros saben mejor que yo lo que yo hacía en 1978. Pero así es. Claro. Sólo sé lo que ocurrió ese año por los libros, por Internet, por mi afición a los anuarios. Supongo que yo pase la mayor parte del año durmiendo, defecando y tomando leche. Me parece que aquello no existió, pero debió de existir. No es un gran plan, pero es lo que había. Sí. Porque 1978 es el año de “Grease” y de “El último vals”. “El último vals” es el documental que Scorsese hizo sobre el último concierto de “The Band”. Al año de vida yo no escuchaba a “The Band” ni veía películas de Scorsese. Pero después sí. Después, a los quince años o así, me grabé de la tele “El último vals”. Y muy bien. Muy bien el documental. Muy bien las canciones. Sobre todo el final. Cuando sale Dylan. Cuando la cámara baja y se encuentra con el sombrero blanco de Dylan. El sombrero blanco parece un pájaro. O así. Pero yo no lo sabía en 1978, porque sólo tenía un año. Lo supe a los quince años. Momento a partir del cual quise un sombrero blanco como el de Dylan. Dylan, que cantaba en el concierto “Forever Young”. Eternamente joven era yo en 1978. Año en el que tenía un año. Forever young. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/S3PCvZnPtgI/AAAAAAAAAW4/SJa3J_KjBuA/s1600-h/LASTWALZ.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 268px; DISPLAY: block; HEIGHT: 380px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5436903294751454722" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/S3PCvZnPtgI/AAAAAAAAAW4/SJa3J_KjBuA/s400/LASTWALZ.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En 1978 no existían los blogs, pero yo sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué hacía yo en 1978 que no sabía en 1978? Pues no lo sabía, pero vivía en un pueblo. En un pequeño pueblo. Pero no lo sabía entonces y no sabía tampoco en qué se diferenciaba un pueblo de una ciudad. Ni una ciudad de una gran ciudad. Ni una ciudad de niebla y abrigos tristes de una ciudad festiva y despreocupada. En 1978 le dieron el premio Nóbel de literatura a un tipo que se llamaba Isaac Bashevis Singer, al que no he leído ni conozco. Me gustaría que lo hubiese recibido alguien que yo admiro, pero no me puedo quejar, porque el año en que nací, en 1977 lo recibió Vicente Aleixandre. No está mal. No. Nada mal. Vicente Aleixandre que escribió: &lt;em&gt;"Quiero morir de día, cuando aman los leones,/ cuando las mariposas vuelan sobre los lagos,/ cuando el nenúfar surte de un agua verde o fría,/soñoliento y extraño bajo la luz rosada." &lt;/em&gt;Casi nada. Joder con Vicente. Casi nada. Yo también quiero morir de día, cuando aman los leones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/S3PDGpwCG6I/AAAAAAAAAXI/ZCpyAE0V8Vw/s1600-h/JLG-VicenteAleixandre852.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 289px; DISPLAY: block; HEIGHT: 400px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5436903694220270498" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/S3PDGpwCG6I/AAAAAAAAAXI/ZCpyAE0V8Vw/s400/JLG-VicenteAleixandre852.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En 1978 no existía Franco, pero yo sí. Porque yo no he vivido al mismo tiempo que Franco. No he vivido al mismo tiempo que Franco, ni Hitler, ni Stalin. Tampoco he vivido al mismo tiempo que Scott Fiztgerald. Pero sí que he vivido al mismo tiempo que Fidel Castro, que Paris Hilton y que los asesinos de Columbine. Pero lo que decía es que yo con un año de vida vivía en un pequeño pueblo. Y que si lo pienso ahora me parece mentira haber vivido en un pueblo donde se iba a por agua a una fuente, se oía a los cerdos gritar y las viejas salían al anochecer a jugar a las cartas a las puertas de su casa. Me parece que esa no es mi vida. Pero era. Y eso lo recuerdo. No cuando tenía un año, pero sí más tarde. Me parece otra vida. También me extraña que en 1978 no existiese el Facebook, ni Al Queda, ni las botas que ahora llevo puestas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En 1978 no existía el Spotify, pero yo sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo no sé mucho de lo que ocurría políticamente en 1978. Sí. Ya sé. La constitución. Sí. Ya. La democracia. Ya. Pero es que yo no tengo gran discernimiento sobre temas importantes. Por eso escribo esto. Para ver si así me entero un poco de qué va el cuento. De qué va mi vida. De qué ha ido mi vida. De qué va el resto de mi vida. A ver si esto me ayuda. A ver. Porque andaba yo un poco perdido, y a ver si así me encuentro. A ver dónde me encuentro. A ver.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En 1978 no existía la serie “The Sopranos”, pero yo sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/S3PDzv9uAGI/AAAAAAAAAXQ/20PyuidZ8Zc/s1600-h/The_Sopranos.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 269px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5436904468982399074" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/S3PDzv9uAGI/AAAAAAAAAXQ/20PyuidZ8Zc/s400/The_Sopranos.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En 1978 mi madre tenía treinta y ocho años. Cinco más de lo que tengo yo ahora y ya tenía otros tres hijos. De mis tres hermanos, el más pequeño tenía seis años más que yo. O sea, que en 1978 tenía siete años. Me jode no haber conocido a mis hermanos a edades que ellos sí que me han conocido. Es como si jugasen con desventaja cada vez que recordamos el pasado. En 1978 se estrenó la película “Grease”, pero yo no la vi, porque andaba tomando leche, defecando o durmiendo. Esperé hasta los trece años o así, que vi la peli en el vídeo de un primo mío. Travolta cuando era Travolta y no la figura del museo de cera de Travolta. Y pensé que todo lo que necesitaba para ser feliz en el mundo era un amor de verano, una rubia y una chupa de cuero. Años después conseguí la chupa de cuero. Algo es algo. Pero ahora ya no creo que para ser feliz haga falta todo eso. Con la rubia vale. O con una morena. Casi mejor. Pero en 1978 yo tenía un año. Algo es algo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En 1978, no existía Leo Messi, pero yo sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/S3PLMW48g1I/AAAAAAAAAXY/nun94QHKOls/s1600-h/scarlett-johansson-06.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 315px; DISPLAY: block; HEIGHT: 400px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5436912588329616210" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/S3PLMW48g1I/AAAAAAAAAXY/nun94QHKOls/s400/scarlett-johansson-06.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En 1978, aunque no lo recuerdo, vivía en un pueblo que tenía un río seco y una calle que se llamaba “Onésimo Redondo”. Y vivia en una casa de dos plantas y ladrillo rojo. Y en la misma calle vivían mis abuelos paternos, pues a los maternos nunca los he conocido, y eso que creo que les quiero más a ellos, sin haberlos conocido. ¿Se puede querer más a alguien que no conoces de nada, que a otro con el que compartes la vida? Yo creo que sí. Sin duda. Sí. Mi abuela tenía el pelo blanco y una casa en la que había un organillo de los años treinta. En 1978.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En 1978 yo existía, pero mi primera novia aún no había nacido. En 1978 yo existía, pero Scarlett Johanson aún no había nacido. Aunque mi primera novia y Scarlett Johanson no se parecen en nada. Por desgracia para mí. Por suerte para Scarlett. Con mi primera novia estuve dos años. Dos. Dos, como las dos manos con las que escribo esto. Dos. ¿Cómo era mis manos en 1978?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En 1978 ya se estaba escribiendo mi autobiografía y un día después de cumplir mi primer año de vida, moría Giorgio de Chirico, pintor metafísico. Oh. Ah.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/S3PC5dwk9DI/AAAAAAAAAXA/VTBipwYcQ1g/s1600-h/De%2520Chirico%2520-%2520The%2520Nostalgia%2520of%2520the%2520Infinite.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 178px; DISPLAY: block; HEIGHT: 400px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5436903467663029298" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/S3PC5dwk9DI/AAAAAAAAAXA/VTBipwYcQ1g/s400/De%2520Chirico%2520-%2520The%2520Nostalgia%2520of%2520the%2520Infinite.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces me gustaría subir a un Delorean, irme a 1978 y ver quién era yo por aquellos días. A veces recuerdo vidas que no son la mía. A veces me imagino escenas que yo no he vivido. A veces creo que somos un montón de yoes sucesivos. A veces pienso en todos los que he sido y tengo ganas de llorar. 1978. Todo esto que es mi vida no hacía más que empezar. Todo esto. La escritura, la risa, el llanto, el alcohol, las pelis, la belleza, las dudas, la vida como una cuerda de equilibrista, y el resto del absurdo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En 1978 no existía mi diario, pero yo sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1978. Se estrena en Estados Unidos la película “Superman”. Me gustaría volar, como Superman. Y tener rayos X en los ojos. Como Superman. Me gustaría ser un superhéroe. Eso es lo único que quería ser durante toda mi infancia. No en 1978, pero sí después. Eso es lo que quería. Yo creo que casi todos los chicos quieren ser superhéroes. Después te das cuenta de que es más dificil de lo que parece. Y están las oposiciones, los funcionarios y los formularios. Y todo es más gris y absurdo. Y pasas el día más furioso sin saber a qué se debe. Y eso. Quería ser Superman. Ja. Pero lo único que tengo de Superman son los posavasos que tengo en casa, que tienen imágenes de cómics de Superman. Algo es algo. Ese es un lema un poco triste, pero un lema al fín y al cabo. "Algo es algo". Quería ser Superman y tengo posavasos de Superman. Eso quizá diga algo de la distancia entre los sueños y la manera de acercarlos a la realidad. Algo no muy bueno. Pero bueno. 1978.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/S3PLuTNnKsI/AAAAAAAAAXg/ReUMXf66bgQ/s1600-h/255e12f.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 308px; DISPLAY: block; HEIGHT: 400px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5436913171458108098" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/S3PLuTNnKsI/AAAAAAAAAXg/ReUMXf66bgQ/s400/255e12f.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En 1978 yo era besado, pero no era besador. En 1978 yo era admirado, pero no admirador. En 1978 yo tenía un año. Vivía en plenos años setenta y ni siquiera tenía pantalones de campana. En 1978.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora no sé qué versos se escribieron en 1978. Y me gustaría saberlo. Pero estoy demasiado cansado.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Un año de vida. El principio del resto de la carrera. El primer metro de los cien metros lisos. No hacía más que comenzar la competición. Y ya era todo tan extraño como ahora. Igual. Siempre igual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En 1978 no existía mi melancolía, pero yo sí. Qué raro. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3612030020424025517-2049606895752897292?l=diariodedillinger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/feeds/2049606895752897292/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/2010/02/segundo-capitulo-para-el-boceto-de-una_11.html#comment-form' title='28 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3612030020424025517/posts/default/2049606895752897292'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3612030020424025517/posts/default/2049606895752897292'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/2010/02/segundo-capitulo-para-el-boceto-de-una_11.html' title='&lt;strong&gt;SEGUNDO CAPÍTULO PARA EL BOCETO DE UNA AUTOBIOGRAFÍA DILLINGERIANA EN MARCHA&lt;/strong&gt;'/><author><name>Dillinger</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14672561568240685141</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SoRC0l4mMZI/AAAAAAAAAB4/ZugwR8SE8tM/S220/johndillinger.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/S3PCvZnPtgI/AAAAAAAAAW4/SJa3J_KjBuA/s72-c/LASTWALZ.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>28</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3612030020424025517.post-993049043889627379</id><published>2010-01-25T17:29:00.001+01:00</published><updated>2010-01-25T17:30:59.590+01:00</updated><title type='text'>MI ORDENADOR ES EL ABISMO</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Mi ordenador es un caos. Mi ordenador es el abismo. Tiene cientos de archivos desordenados. A veces los nombres de los archivos no corresponden con lo que hay dentro. Hay retazos de relatos, inicios de novelas, algo parecido a poemas, facturas, entradas on-line de conciertos, guiones de televisión, capítulos emitidos y otros sin emitir, hay ideas, diarios, títulos de libros, autores, nombres de artistas contemporáneos, textos de amigos, algunos leídos y otros por leer, por falta de tiempo y descuido. El abismo. Hay proyectos. Mi ordenador es un paraíso de lo inconcluso. Pienso muchas en ordenarlo. En ordenar el ordenador. Pero después, por pereza, porque no, no lo hago. No sólo por eso. Resulta que creo que me gusta eso de abrir un archivo de hace cuatro años y no saber lo que contiene, y leerlo, como si se tratase de las palabras de otro, que es el mejor modo de leerse a uno mismo. Y me descubro hace cuatro años. Y me digo: "¿Yo era este?”. Eso me gusta. Es un espacio de sorpresa íntima que me reservo para mí mismo. Me imagino todos esos archivos juntos, todos esos retazos, como un gran collage que dibuja mi cara. Algo así. Busco y rebusco en los archivos cuando no tengo nada que escribir, cuando me aburro o así. El otro día encontré una carpeta, que se llama: “Bocetos”. Dentro de esa carpeta, hay muchos archivos de Word, decenas, todos desordenados. El primero que he abierto lleva por título: "¿Para qué sirve la poesía”. Me pregunté: "¿Qué será esto?". Y lo abrí. Encontré algo. Tiene aspecto de poema, pero yo nunca he sido un poeta. Así que no puede ser un poema. Yo no soy un poeta. Yo escribo un diario. Así que quizá no sea mio. Quizá sea algo que me envío un amigo. O que copié por ahí. No lo recuerdo. Quizá lo escribí dormido, o tan herido que estaba inconsciente. O lo escribí en un estado de locura transitorio. Pero no lo recuerdo bien. No tiene demasiado valor. Es un apunte. Pero lo dejo aquí. Porque me parece ajeno. Tan ajeno que dudo de que sea mío. Quizá no lo es. Puede ser que no lo sea. Y por eso no me avergüenza. Quizá lo haga con otros textos. Veremos. Qué raro todo esto. Me ha hecho gracia encontrarlo. Y lo he puesto aquí. Así, sin más. Puede que sea un poco cursi, pero no importa. Lo cursi no tiene porque ser malo. Todos tenemos un cursi debajo de la camiseta. Lo dejo aquí, mientras sigo encerrado en casa. Protegido del frío. Dentro del ordenador. Dentro de las canciones. De los libros. Lejos del mundo. Preparándome para salir de nuevo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/S1YLVBUQViI/AAAAAAAAAVw/aUqsQSteUlI/s1600-h/crazy-mobaile.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 377px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5428538856600262178" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/S1YLVBUQViI/AAAAAAAAAVw/aUqsQSteUlI/s400/crazy-mobaile.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"¿Para qué sirve la poesía?" Sé que es una pregunta absurda. Inútil. Ya lo sé. Leo poesía desde siempre. Desde nunca. Me pregunto para qué sirve. La poesía. Abro los libros y me lo pregunto. Se lo pregunto a todos. ¿Para qué? Todo eso. Para qué. La poesía y todo lo demás. Todo esto que hacemos. Para qué nos sirve. Todo esto. Canciones inútiles para chicos zombis. No sé. No puede ser mío. No sé. Quizá algún día lo descubra. Si lo he escrito yo, no es un poema. Yo no soy un poeta. Los poetas tienen una piel distinta a la mía. Yo no soy poeta. Yo soy un atracador de bancos. Un hombre que pierde sombreros. Alguien que escucha canciones para no ir llorando por las esquinas. Yo no soy un poeta. Digo esto para que nadie lo confunda. Sólo se trata de algo que he encontrado un archivo en mi ordenador que lleva por título eso: "¿Para qué sirve la poesía?". Sé que todo esto es una tontería. No sé si lo escribió mi mano izquierda, mi mano derecha, o la mano de otro. Y por eso lo copio en el diario. Digo yo que será por eso. No sé.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/S1YL1BizqZI/AAAAAAAAAV4/Ar-6hhJO7vk/s1600-h/Dillinger+cagney.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 133px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5428539406417111442" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/S1YL1BizqZI/AAAAAAAAAV4/Ar-6hhJO7vk/s400/Dillinger+cagney.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;1&lt;/strong&gt;.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Escribo un poema con un bisturí&lt;br /&gt;en la carne de un cadáver. &lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Al tiempo que el cuerpo se descompone&lt;br /&gt;mi poema también se pudre.&lt;br /&gt;Los dos alimentan gusanos,&lt;br /&gt;los dos son menú de insectos&lt;br /&gt;y carroñeros. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Son lo mismo. Los dos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Cuerpo y poema.&lt;br /&gt;Poema y cuerpo.&lt;br /&gt;Cadáveres.&lt;br /&gt;Los dos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Poema y cadáver vuelven&lt;br /&gt;a la tierra. A formar parte de la tierra. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Eso es lo que sucede con el poema.&lt;br /&gt;Lo que sucede con el cadáver también.&lt;br /&gt;Son devueltos a su origen.&lt;br /&gt;Eso es lo que hace el poema.&lt;br /&gt;Yo soy un forense.&lt;br /&gt;Eso es lo que soy.&lt;br /&gt;No soy poeta.&lt;br /&gt;No quiero ser eso, yo.&lt;br /&gt;Yo, que también seré cadáver.&lt;br /&gt;Y me descompondré.&lt;br /&gt;También.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He escrito un poema con bisturí&lt;br /&gt;en el cuerpo de un hombre muerto.&lt;br /&gt;Y eso no ha servido para resucitarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces, ¿para qué sirve la poesía?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He escrito un poema&lt;br /&gt;en las paredes de mi casa.&lt;br /&gt;He escrito un poema &lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;a base de &lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;balas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He disparado doscientas veces&lt;br /&gt;sobre la pared blanca&lt;br /&gt;hasta escribir&lt;br /&gt;las palabras adecuadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Doscientas balas&lt;br /&gt;para abrir doscientos&lt;br /&gt;agujeros&lt;br /&gt;por los que mirar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un poema a balazos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un poema que horada &lt;br /&gt;la pared, que agujerea&lt;br /&gt;el muro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No son palabras.&lt;br /&gt;Son agujeros &lt;br /&gt;por los que mirar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He mirado a través de ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Al otro lado&lt;br /&gt;sólo había otro tipo &lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;disparando&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;hacia mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo arde para nada.&lt;br /&gt;El poema, también.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/S1gF8aj4dZI/AAAAAAAAAWg/9QM4fO-cqN8/s1600-h/SASS-Colt-Single-Action-300.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 300px; height: 300px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/S1gF8aj4dZI/AAAAAAAAAWg/9QM4fO-cqN8/s400/SASS-Colt-Single-Action-300.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5429095886275245458" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sólo era eso. Perdón por el desvarío.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3612030020424025517-993049043889627379?l=diariodedillinger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/feeds/993049043889627379/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/2010/01/mi-ordenador-es-el-abismo.html#comment-form' title='20 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3612030020424025517/posts/default/993049043889627379'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3612030020424025517/posts/default/993049043889627379'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/2010/01/mi-ordenador-es-el-abismo.html' title='&lt;strong&gt;MI ORDENADOR ES EL ABISMO&lt;/strong&gt;'/><author><name>Dillinger</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14672561568240685141</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SoRC0l4mMZI/AAAAAAAAAB4/ZugwR8SE8tM/S220/johndillinger.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/S1YLVBUQViI/AAAAAAAAAVw/aUqsQSteUlI/s72-c/crazy-mobaile.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>20</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3612030020424025517.post-5855634251481130902</id><published>2010-01-22T09:48:00.010+01:00</published><updated>2010-01-22T09:52:07.159+01:00</updated><title type='text'>LAS VÍCTIMAS DEL ARTE</title><content type='html'>Nosotros somos las verdaderas víctimas del arte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/S1gH8vYe6_I/AAAAAAAAAWo/kFlAbDNAO-U/s1600-h/valleInclan.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 391px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5429098090887834610" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/S1gH8vYe6_I/AAAAAAAAAWo/kFlAbDNAO-U/s400" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eso es lo que le dice el brazo amputado de Valle Inclán a la oreja cortada de Van Gogh.&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/S1gIKSuZ0rI/AAAAAAAAAWw/avCrAPeBDFQ/s1600-h/van_gogh_bandaged.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 354px; DISPLAY: block; HEIGHT: 400px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5429098323713315506" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/S1gIKSuZ0rI/AAAAAAAAAWw/avCrAPeBDFQ/s400/van_gogh_bandaged.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por señas, claro.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3612030020424025517-5855634251481130902?l=diariodedillinger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/feeds/5855634251481130902/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/2010/01/las-victimas-del-arte.html#comment-form' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3612030020424025517/posts/default/5855634251481130902'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3612030020424025517/posts/default/5855634251481130902'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/2010/01/las-victimas-del-arte.html' title='&lt;strong&gt;LAS VÍCTIMAS DEL ARTE&lt;/strong&gt;'/><author><name>Dillinger</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14672561568240685141</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SoRC0l4mMZI/AAAAAAAAAB4/ZugwR8SE8tM/S220/johndillinger.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/S1gH8vYe6_I/AAAAAAAAAWo/kFlAbDNAO-U/s72-c/s400' height='72' width='72'/><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3612030020424025517.post-7964655029589793283</id><published>2010-01-21T07:33:00.005+01:00</published><updated>2010-01-21T07:40:28.185+01:00</updated><title type='text'>QUEVEDO K.O.</title><content type='html'>&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;"Soy un fue, y un será, y un es cansado"&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/S1f2v46pEPI/AAAAAAAAAWY/CR1NsayAfrQ/s1600-h/37-raging-bull-0609-lg-86774393.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 300px; height: 400px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/S1f2v46pEPI/AAAAAAAAAWY/CR1NsayAfrQ/s400/37-raging-bull-0609-lg-86774393.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5429079178411053298" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Francisco de Quevedo.&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3612030020424025517-7964655029589793283?l=diariodedillinger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/feeds/7964655029589793283/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/2010/01/quevedo-ko.html#comment-form' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3612030020424025517/posts/default/7964655029589793283'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3612030020424025517/posts/default/7964655029589793283'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/2010/01/quevedo-ko.html' title='&lt;strong&gt;QUEVEDO K.O.&lt;/strong&gt;'/><author><name>Dillinger</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14672561568240685141</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SoRC0l4mMZI/AAAAAAAAAB4/ZugwR8SE8tM/S220/johndillinger.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/S1f2v46pEPI/AAAAAAAAAWY/CR1NsayAfrQ/s72-c/37-raging-bull-0609-lg-86774393.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3612030020424025517.post-3916068504176181652</id><published>2010-01-09T12:58:00.027+01:00</published><updated>2010-01-09T14:04:06.243+01:00</updated><title type='text'>DÍAS VACÍOS A MANOS LLENAS</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace unas semanas, cuando concluyó el año pasado, todo se llenó de listas. Como siempre. Ay. Qué cansado. Mejores canciones del año, mejores películas, mejores libros. Y todo eso. A mí lo de hacer listas siempre me ha parecido de hacerse el listo. ¿A quién le puede importar cuales sean mis diez libros preferidos del año anterior? Pero si alguien me pide una lista, yo voy y se la hago, pues claro, sin dudarlo, porque mis convicciones las tengo para saltármelas. Faltaría más. Soy un caballero. De los pies a la cabeza. Soy un caballero y un caballero sólo es fiel a sus mentiras. Pero a mí lo que de verdad me escama es que no haya listas de asuntos grises. Los diez libros que pasaron sin pena ni gloria. No me refiero a los que detestas. No. No me refiero a la pura basura. No me refiero a los diez peores. No hablo de eso. No hablo de las películas que dan ganas de vomitar. No. Me refiero a lo gris. A todo lo intermedio. ¿Y para qué esa lista, si no hay nada en ella destacable? Pues porque eso es la vida. Porque nuestra vida, nuestra biografía, no consta de días maravillosos que flotan como islas en las hojas de un calendario. Y realmente tampoco quiero una lista de los diez libros que me dan igual. Lo que yo realmente quiero es una lista de todo lo que en vida pasó sin pena ni gloria. De todos los días que pasaron indiferentes. Porque eso es la vida. Porque la vida es la acumulación de días vacíos. Y porque ahí quería llegar yo. Porque realmente las listas me dan igual. A mí lo que me preocupa son los días vacíos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/S0h1DsHLwmI/AAAAAAAAAVA/mUr2JxoXsW8/s1600-h/magritte-decalcomania.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 321px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5424714457409110626" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/S0h1DsHLwmI/AAAAAAAAAVA/mUr2JxoXsW8/s400/magritte-decalcomania.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Parece que nadie recuerda, cuando hace cuenta de los años vividos, los días vacíos. Recuerda siempre días señalados. ¿Y los días no señalados? ¿Y la gran masa gris que ocupa todos los calendarios pasados? ¿Eso qué? Y me refiero a los días vacíos de verdad. Los días huecos. Los que conquistan gran parte de la vida. Días en que somos sordos para las canciones, ciegos para los libros y anestesiados para los besos. Esos días que también llenan una vida y que quizá también sean su esencia. Qué pedante, qué mierda, eso de la esencia, digo. Días vacíos. De qué coño están llenos los días vacíos. Yo no lo sé. Pero son la vida. Estoy esperando una lista de ese tipo en las revistas y periódicos. Una lista de nada. De días vacíos. Yo que sé. Yo tengo más días vacíos que días para recordar. Los demás también, pero mienten mejor que yo. Qué importa. Yo sólo quería escribir de algo, volver al diario. Y por eso voy y cuento esta estupidez. No tanto porque tuviese algo que contar como por un ejercicio gimnástico de los dedos. Quizá no debería hacer algo así. Divagar de este modo. Pero el diario me da oxigeno. Me resulta saludable. Un diario es un lugar donde descansar y donde pelear batallas que uno nunca pelearía en la vida real, en la vida social. Pienso eso. Sí, eso es verdad. Y también pienso: “Un diario es un reino inventado donde sólo yo mando”. Y pienso más ridiculeces de ese tipo, altisonantes y eso, que me hacen parecer muy guay, y que ni siquiera merece la pena reseñar aquí. Me digo: “Dillinger, ¿dónde te has metido?”. Me digo: “Dillinger, al teclado”. Y lo hago, porque yo soy muy obediente cuando el que da las órdenes soy yo mismo. Nos ha jodido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/S0h2J6TvDaI/AAAAAAAAAVQ/Ze9I-RuFsj4/s1600-h/03_arman_-_infinity_of_typewriters1.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 397px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5424715663810694562" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/S0h2J6TvDaI/AAAAAAAAAVQ/Ze9I-RuFsj4/s400/03_arman_-_infinity_of_typewriters1.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ayer salí a la calle. Ya no recuerdo a qué. Eso no importa. Lo verdaderamente importante es que he encontrado una tienda estupenda. Y cerca de mi casa. Es una tienda de trofeos y premios. Nunca había visto una tienda así. Yo nunca he ganado un trofeo. Nada. Nada de premios. Ni literarios ni futbolísticos. Ni el premio Cervantes ni la copa de la Champions. No hace falta decir que lo más preocupante es lo segundo. Por eso entré en la tienda tan interesado. Me fascinó ver las vitrinas llenas de trofeos aún por entregar. Me quedé en el centro de la tienda y miré a mí alrededor, atónito. Cientos de trofeos. Todos brillantes. Me cegaban. Maravilloso. Nunca había visto un lugar así. Un templo del triunfo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/S0h1cfdDdLI/AAAAAAAAAVI/MieeXCKyk3w/s1600-h/ux55y9f71c7g4xxv.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 350px; DISPLAY: block; HEIGHT: 232px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5424714883507909810" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/S0h1cfdDdLI/AAAAAAAAAVI/MieeXCKyk3w/s400/ux55y9f71c7g4xxv.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Lo cierto es que no dejo de encontrar tiendas insólitas en Madrid. Será porque conozco el mejor modo de encontrar sitios interesantes en Madrid: todos los que no aparecen en las revistas de tendencias. Eso son. Ja. Porque todos los sitios que aparecen en las revistas de tendencias suelen ser tendenciosamente idiotas. Bueno, da igual. El caso es que el lugar era fabuloso. Estuve un buen rato observando sus estantes y vitrinas. Sus trofeos con placas sin grabar. Un sueño. Por eso, la dependienta, al verme mirando sin pestañear, tan concentrado, me preguntó si deseaba comprar algo. Un trofeo, le digo. “¿Para alguna competición deportiva, quizá? ¿Para algún torneo?” Un premio para mí, respondo. El trofeo que me merezco. No dice nada. La mujer no dice nada. Insisto y digo que no he ganado la Champions ni el Cervantes, ni siquiera el premio Nadal. Y por eso me quiero llevar un trofeo. Veo que la mujer me mira con compasión y miedo, como quien mira a un loco. Y digo: “¿Acaso usted cree que no me lo merezco?” Ahora sí que me mira como a un loco. Ja. Finalmente compro un trofeo. Le pido, como un favor a la dependienta, si me lo puede entregar como si estuviéramos en una ceremonia solemne. Como si ella fuera la que concede un premio y yo el galardonado. Ella, seguramente por terminar cuanto antes con el trámite, se pone seria y me lo entrega, ceremoniosa. No es precisamente una gran actriz. No va a ganar nunca un premio por eso. No va a ganar el Goya. Bueno, el Goya a lo mejor sí. Cuando me entrega el premio, digo unas palabras de agradecimiento. Después pago el trofeo y me voy. Tan contento. Al salir de la tienda, la dependienta cierra la puerta. Creo que ha tenido suficiente cliente por hoy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Camino por el paseo de la esperanza con mi trofeo. Camino orgulloso. Es una copa metálica con una placa sin grabar. Me voy a casa con mi trofeo. Así comienzo yo el año. Con dos cojones. Con un trofeo que me entrego a mí mismo. Quién va a ser mejor juez que yo mismo. Ja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez en casa, pongo el trofeo sobre el escritorio. Pienso en qué es lo que voy a grabar en la placa del trofeo. Después de unos minutos cavilando, lo tengo: “Al hombre que más días vacíos acumuló en el año 2009”. O así. No sé.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/S0h3qk6qoLI/AAAAAAAAAVo/Eg3ekhY6Obk/s1600-h/juan-munoz3.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 276px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5424717324515713202" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/S0h3qk6qoLI/AAAAAAAAAVo/Eg3ekhY6Obk/s400/juan-munoz3.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la mesa también tengo una agenda para el año 2010 que me ha regalado un amigo. Para que llene los días. Los días vacíos. Para que los llene con citas y obligaciones. Pero una agenda es un abismo de fechas por venir. De páginas en blanco por llenar. Y un abismo es una palabra grandilocuente que da un poco de asco. El caso es que tengo una agenda y me da pánico ver todas las fechas aún en blanco, todas esas horas por llenar. Ay. Tengo un trofeo por grabar y una agenda por escribir. Y por si eso fuera poco, tengo un libro de relatos al que dar los toques finales. A ver si lo hago. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/S0h20xX7zzI/AAAAAAAAAVY/IV0Ln65U7eM/s1600-h/caro-diario.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 301px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5424716400146763570" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/S0h20xX7zzI/AAAAAAAAAVY/IV0Ln65U7eM/s400/caro-diario.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De momento, escribo en el diario, porque es el único modo que tengo de llenar los días vacíos, de llenar las agendas vacías, de sentir que me entrego un trofeo, que me merezco algo, algo más que días vacíos. Porque eso es un diario, un modo de engañar a los días vacíos. Eso es el diario para mí, el modo en el que me provoco la ilusión de que los días vacíos están llenos de algo que no lo están. Eso. Y por eso es necesario. Por eso. Y por eso voy a volver muy pronto y más a menudo a escribir en él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eso. Lo dicho. Vuelvo pronto.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3612030020424025517-3916068504176181652?l=diariodedillinger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/feeds/3916068504176181652/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/2010/01/dias-vacios-manos-llenas.html#comment-form' title='26 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3612030020424025517/posts/default/3916068504176181652'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3612030020424025517/posts/default/3916068504176181652'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/2010/01/dias-vacios-manos-llenas.html' title='&lt;strong&gt;DÍAS VACÍOS A MANOS LLENAS&lt;/strong&gt;'/><author><name>Dillinger</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14672561568240685141</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SoRC0l4mMZI/AAAAAAAAAB4/ZugwR8SE8tM/S220/johndillinger.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/S0h1DsHLwmI/AAAAAAAAAVA/mUr2JxoXsW8/s72-c/magritte-decalcomania.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>26</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3612030020424025517.post-5033556883345464909</id><published>2009-12-13T18:09:00.016+01:00</published><updated>2009-12-14T00:38:50.897+01:00</updated><title type='text'>ESCRIBIR SOBRE MOSCAS</title><content type='html'>&lt;div&gt;En un comentario de este diario de Dillinger, "El pobrecito hablador del siglo XXI" nos comunicaba que hoy, 13 de diciembre, varios blogs iban a realizar un día homenaje a Antonio Machado. Y nos sugería si queríamos participar copiando unos versos de Machado o escribiendo algo sobre él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo, que tengo mala memoria y ayer bebí tequila, no recordaba que hoy era 13 de diciembre. Pero sí, hoy es 13 de diciembre. Y ya son más de las seis de la tarde y gracias a otro comentario que han hecho en el diario lo he recordado. Ya he dicho que ayer bebí tequila. Ay.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SyUjlNf8TWI/AAAAAAAAAU4/hyQu7RALP0U/s1600-h/AntonioMachado.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 299px; DISPLAY: block; HEIGHT: 400px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5414773249168657762" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SyUjlNf8TWI/AAAAAAAAAU4/hyQu7RALP0U/s400/AntonioMachado.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Ahora mismo no sé qué decir sobre Machado.&lt;br /&gt;No soy un especialista sobre él.&lt;br /&gt;Lo he leído, claro.&lt;br /&gt;Y he pensado: "¿Qué es lo que más recuerdo de él?"&lt;br /&gt;Juan de Mairena, claro.&lt;br /&gt;Y además unos versos del poema "Las moscas".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Son así:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Moscas de todas las horas,&lt;br /&gt;de infancia y adelescencía,&lt;br /&gt;de mi juventud dorada;&lt;br /&gt;de esta segunda inocencia,&lt;br /&gt;que da en no creer en nada,&lt;br /&gt;de siempre... Moscas vulgares,&lt;br /&gt;de que puro familiares&lt;br /&gt;no tendréis digno cantor&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; "&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Sí, esto es lo que recuerdo. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Las moscas son un tema literario todavía por descubrir.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Hay que escribir más sobre moscas.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Hay que escribir sobre lo que no tiene digno cantor.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Sobre lo puro familiar, como dice Machado.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Al fín y al cabo no es muy diferente de aquello que ya apunté en este diario que dijo Perec, que tenía el pelo como Krusty el payaso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Obligarse a escribir sobre lo que no tiene interés, lo que es más evidente, lo más común, lo más apagado&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;".&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Hay que escribir más sobre moscas. Esa es la gran lección de Machado. Eso creo yo. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Y ya. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3612030020424025517-5033556883345464909?l=diariodedillinger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/feeds/5033556883345464909/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/2009/12/escribir-sobre-moscas.html#comment-form' title='35 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3612030020424025517/posts/default/5033556883345464909'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3612030020424025517/posts/default/5033556883345464909'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/2009/12/escribir-sobre-moscas.html' title='&lt;strong&gt;ESCRIBIR SOBRE MOSCAS&lt;/strong&gt;'/><author><name>Dillinger</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14672561568240685141</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SoRC0l4mMZI/AAAAAAAAAB4/ZugwR8SE8tM/S220/johndillinger.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SyUjlNf8TWI/AAAAAAAAAU4/hyQu7RALP0U/s72-c/AntonioMachado.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>35</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3612030020424025517.post-6745122385167365239</id><published>2009-12-08T11:29:00.017+01:00</published><updated>2009-12-08T19:14:16.624+01:00</updated><title type='text'>UNA SEMANA FEBRIL</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace unas semanas pasé seis días febriles. Encerrado. Encamado. Ensofado. Y escribí unas notas a las que llamé &lt;em&gt;Una semana febril&lt;/em&gt;. Y ahora las añado al diario.&lt;br /&gt;Eso es.&lt;br /&gt;Lo que hay a continuación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo mejor de la enfermedad es el aislamiento. Lo peor es que no puedes tomar copas. No puedes ver chicas con abrigos negros y gorras rojas. No puedes ir por ahí perdiendo sombreros y ganando enemistades. No puedes ir por ahí silbando canciones y bebiendo hasta caer rendido. No puedes. Eso es lo peor. Lo mejor es el tiempo para leer cuando baja un poco la fiebre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He leído a Perec.&lt;br /&gt;He leído a José Watanabe.&lt;br /&gt;He leído a Maite Dono.&lt;br /&gt;He leído a Medardo Fraile.&lt;br /&gt;He leído a Joe Brainard.&lt;br /&gt;He leído a Valérie Mrejen.&lt;br /&gt;He leído a Chantall Maillard.&lt;br /&gt;He leído a Charles Simic.&lt;br /&gt;He leído.&lt;br /&gt;Pero sobre todo he releído.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/Sx4yPNvoU3I/AAAAAAAAAUY/x7q9V-Q7rPI/s1600-h/poe.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 307px; DISPLAY: block; HEIGHT: 400px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5412819039114777458" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/Sx4yPNvoU3I/AAAAAAAAAUY/x7q9V-Q7rPI/s400/poe.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por alguna razón, la enfermedad siempre me lleva a leer lo que ya leí en otras enfermedades. Y pienso, por eso, cuales serán los libros más adecuados para leer en las convalecencias. Yo, a los que siempre vuelvo, son a los cuentos de Poe. Y siempre con el mismo resultado. Las perturbadoras historias del viejo Edgar se mezclan con mis sueños febriles. Creo que me ayudan a sudar y sacar la fiebre. Siempre leo &lt;em&gt;El hombre de la multitud&lt;/em&gt;. Siempre leo &lt;em&gt;El tonel del amontillado&lt;/em&gt;. Siempre leo al viejo Poe. Para que me saque los virus del cuerpo. El viejo Poe. Para que me saque los demonios con sus demonios. Poe. La fiebre. La pesadilla. El exorcista de mis semanas febriles, el amigo Poe. Un alcohólico hablando con un borracho. Eso es. Eso somos, Poe y yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debería buscar libros ligeros por eso de leer en la cama. Pero no lo hago. Porque yo no tengo la costumbre de pensar antes de actuar. Porque nunca he sido muy inteligente. Por eso me llevo los cuentos de Cheever a la cama. Si fuese Jude Law me llevaría otra cosa a la cama, pero como no soy Jude Law me llevo los cuentos de Cheever a la cama.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Releo &lt;em&gt;El Océano&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;El enorme receptor de radio,&lt;/em&gt; de Cheever. Te dejan K.O. Son perfectos. Seguramente Rodrigo Fresán diría algo más interesante sobre ellos, pero yo sólo puedo decir: “Joder. Joder. Joder. Joder con John, qué cabrón.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/Sx4x8it8IZI/AAAAAAAAAUQ/NA0JMS7Ik2U/s1600-h/cheever.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 307px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5412818718327316882" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/Sx4x8it8IZI/AAAAAAAAAUQ/NA0JMS7Ik2U/s400/cheever.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El estado febril es un curioso estado que nos hace mirar el mundo con otros ojos. Los ojos de la fiebre también son una mirada verdadera. Los ojos de la fiebre son ojos lúcidos a su modo. Los ojos de la fiebre son un modo de mirar a través del fuego.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los apuntes que tomo con fiebre me parecen incompresibles cuando los leo sin fiebre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Leo los &lt;em&gt;Me acuerdo&lt;/em&gt; de Brainard y me vienen bien. Porque la enfermedad es un momento propicio para los recuerdos. Siempre que estoy enfermo recuerdo otros momentos en los que estuve enfermo. Siempre que estoy enfermo recuerdo los libros que leí en otras enfermedades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una amiga me escribe un mail y me dice que a ella, en su última gripe, le sanaron las películas de Billy Wilder. No lo dudo. Más &lt;em&gt;El apartamento&lt;/em&gt; y menos Paracetamol. Yo creo que los médicos deberían hacer también ese tipo de recomendaciones. Tome esto cada ocho horas y véase unas películas de Billy Wilder. O una Couldina después de cada comida y unos cuentos de Chejov. Ja. No estaría mal. No lo estaría. No. Yo a veces dudo qué lecturas me van a ayudar más. Quizá los autores que resisten la enfermedad son los autores que nos van a acompañar siempre. Puede que la lectura de la convalecencia sea la lectura que realmente necesitamos. La que sana. Porque o la literatura cura o es algo prescindible. Yo soy así de exigente: le pido a la literatura que me cure las enfermedades. Entretenerme sólo no es suficiente. Para entretenernos ya tenemos el alcohol y las drogas. Para entretenernos ya tenemos los concursos de la tele y la pornografía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/Sx4yzc7ARnI/AAAAAAAAAUg/mslnKt_d5T8/s1600-h/buster_en_el_apartamento.JPG"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 300px; DISPLAY: block; HEIGHT: 400px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5412819661664306802" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/Sx4yzc7ARnI/AAAAAAAAAUg/mslnKt_d5T8/s400/buster_en_el_apartamento.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No voy a hablar yo de las relaciones entre la literatura y la enfermedad. Los escritores y la enfermedad. Son muchas. Y yo no soy ningún experto. Yo hablo de mi fiebre. De mis libros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo más curioso de pasar tanto tiempo sin moverse frente a la misma ventana, es que uno descubre matices en el edificio de enfrente que no conocía. Y ya se familiariza con los horarios de algunos vecinos. Cuando se levantan. Cuando encienden la luz. Cuando ven la tele. Cuando planchan la ropa y cuando lloran frente a un libro. Esos desconocidos parecen protagonistas de un relato que leemos de forma intermitente. Esos desconocidos son nuestra vida y no son nuestra vida. Son personajes y no son nadie. Son sólo una sombra tras una ventana. Lo mismo que yo, por otro lado. Yo, a sus ojos, no soy más que una sombra tras una ventana. Y quizá tengan razón, eso es lo que soy. Nada más. Eso soy. Claro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Poe y Baroja. Cuando estoy enfermo. Eso también, Baroja. Releo fragmentos de algunos de los libros de memorias de Baroja. Vuelvo a leer subrayados de hace tiempo. Con Baroja siempre es lo mismo: lo abandono durantes años y después vuelvo a él como se vuelve a un viejo amigo, no hace falta explicar cómo nos encontramos para reconocernos pronto. No hace falta contar mucho para saber de qué estamos hablando. Sí. Siempre me vuelvo a encontrar con Baroja. Y me encuentro con estos subrayados. Y me gusta encontrarme con ellos. Baroja era un escritor de zapatillas de cuadros y por eso es tan confortable leer sus libros cuando uno está enfermo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/Sx4zlMucUAI/AAAAAAAAAUo/kr-XLIIw1yA/s1600-h/PO_BAR~1.JPG"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 304px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5412820516310110210" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/Sx4zlMucUAI/AAAAAAAAAUo/kr-XLIIw1yA/s400/PO_BAR~1.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Releo fragmentos de &lt;em&gt;Las horas solitarias&lt;/em&gt; y de &lt;em&gt;El tablado de arlequín&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Dice Baroja en el prólogo de este último:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;"&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Los que escribimos para nosotros mismos sin esperanza apenas de llegar al público grande, ni al pequeño, sostenemos nuestro entusiasmo literario o por una gran fe, la cual generalmente no responde a lo deleznable de la obra, o por un espíritu de curiosidad mezclado con un tanto de egotismo. &lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Yo, por mi parte, no tengo fe alguna en mi obra; pero, en cambio, siento una gran curiosidad por todo lo que está cerca de mí, y nada tan cerca de mí como yo mismo.&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Por este espíritu de curiosidad contemplo el modo de representarse en mi inteligencia las cosas del mundo, como quien asiste a una función de magia, unas veces amable y jovial, otras pesada y aburridísima. &lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Comprendo que la ocupación no es muy útil ni beneficiosa ; pero, en calidad de sport, no está muy por debajo de la filatelia, del tresillo o del noble juego del billar&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;".&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y eso. No voy a contar nada más sobre el texto. Ahí está. Baroja. Baroja. Baroja. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Es raro que no haya vuelvo a Stevenson, al que siempre vuelvo. Es raro. Pero no hay tiempo para todo, Capitan Flint.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/Sx40GISIkdI/AAAAAAAAAUw/qC6g2vMwiQ8/s1600-h/lt-00022-crobert-louis-stevenson-posters.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 277px; DISPLAY: block; HEIGHT: 400px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5412821082053317074" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/Sx40GISIkdI/AAAAAAAAAUw/qC6g2vMwiQ8/s400/lt-00022-crobert-louis-stevenson-posters.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pienso: "Lo más parecido a un invierno es otro invierno". Y: "Todos los inviernos se parecen en algo a la infancia". Y después dejo de pensar, porque me entra un ataque de tos. Y dejo de escribir esto y me llevo la mano a la cabeza. Ay. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Pero poco a poco, con ayuda de las medicinas y de los libros, me voy encontrando mejor. Y poco a poco, devuelvo a sus estantes a Poe, a Baroja, a Cheever. Y me despido de ellos, para volver a encontrarlos en una nueva convalecencia. “Hasta otra enfermedad”, les digo. Pero ellos no me contestan. Porque así son los viejos amigos, no tienen necesidad de cumplidos. Pues claro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eso es lo que escribí cuando estaba enfermo.&lt;br /&gt;No se me ocurrió nada más. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Algo es algo, aunque no sea mucho.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Toser y leer a Baroja, no es poco, me parece a mí.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pero sólo se trata de una opinión. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La mía.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Eso es.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ejem. Ejem.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3612030020424025517-6745122385167365239?l=diariodedillinger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/feeds/6745122385167365239/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/2009/12/una-semana-febril.html#comment-form' title='20 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3612030020424025517/posts/default/6745122385167365239'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3612030020424025517/posts/default/6745122385167365239'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/2009/12/una-semana-febril.html' title='&lt;strong&gt;UNA SEMANA FEBRIL&lt;/strong&gt;'/><author><name>Dillinger</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14672561568240685141</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SoRC0l4mMZI/AAAAAAAAAB4/ZugwR8SE8tM/S220/johndillinger.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/Sx4yPNvoU3I/AAAAAAAAAUY/x7q9V-Q7rPI/s72-c/poe.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>20</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3612030020424025517.post-8119529282708217859</id><published>2009-11-23T10:26:00.007+01:00</published><updated>2009-11-23T10:37:12.461+01:00</updated><title type='text'>MANHATTAN DEBAJO DE MI SOMBRERO</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;He perdido el sombrero que me compré en Nueva York. Mi sombrero de Nueva York. Lo he perdido. Mi sombrero preferido. Lo olvidé en el asiento trasero de un taxi. Después de todo un día madrileando perdí mi sombrero de Nueva York. No he perdido un sombrero. He perdido mucho más. He perdido también mucho de lo que escondía bajo el sombrero. ¿Qué? Ya no lo sé. Porque lo he perdido. Mi sombrero gris ya no cubrirá nunca más mi cabeza. Nunca más. Mi sombrero. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Por eso ahora recuerdo el sombrero de Joyce. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Por eso ahora recuerdo el sombrero de Whitman. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Aunque no sirve de nada. Pero me vienen a la cabeza cientos de sombreros que he visto alguna vez en mi vida. Eso me pasa. Sí. Eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He perdido el sombrero al volver a casa. Pero he perdido mucho más. He perdido algo que no sé nombrar. Un poema que había debajo del sombrero. Un sueño que había debajo del sombrero. Y ahora dónde estará mi sombrero. No lo sé. Y ahora qué cabeza estará cubriendo mi sombrero. Qué cabeza será esa. Cuales serán sus sueños. No lo sé. Y no puedo admitir la idea de que mi sombrero perdido sirva para cubrir la cabeza de un mezquino, de un mediocre, de un vil. No. Eso no. Mi sombrero no puede hacer eso. Mi sombrero, no. Mi sombrero que compré en Nueva York y que seguramente se hizo en China, pero para mí es el sombrero que compré en Nueva York. Dónde estará ahora. Qué cabeza cubrirá. Bajo qué cielo estará ahora mi sombrero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando caí en la cuenta de que había olvidado el sombrero, al llegar a casa, di un puñetazo con la mano derecha en la pared y ahora todavía tengo enrojecidos dos nudillos. Dos nudillos doloridos que me recuerdan mi sombrero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/Swg0BtGpgBI/AAAAAAAAAUA/tZeA-RiEFrw/s1600/Millerscrossingposter.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 261px; DISPLAY: block; HEIGHT: 400px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5406628556550275090" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/Swg0BtGpgBI/AAAAAAAAAUA/tZeA-RiEFrw/s400/Millerscrossingposter.jpg" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo el sombrero de &lt;em&gt;Muerte entre las flores&lt;/em&gt;, que se llevaba el viento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo el sombrero que llevaba Leonard Cohen en su concierto y que se quitaba, como en una reverencia, para escuchar al resto de los músicos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo el sombrero de Don Draper, el protagonista de &lt;em&gt;Mad Men&lt;/em&gt;, la mejor serie desde que termiraron &lt;em&gt;Los Soprano&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;The Wire&lt;/em&gt;. El sombrero de Don es el sombrero de un fantasma, el sombrero de una sombra, el sombrero de alguien que nadie sabe quién es. Si alguien imagina una serie escrita por John Cheever, imagina &lt;em&gt;Mad Men.&lt;/em&gt; Si alguien imagina una forma elegante de llevar el sombrero imagina a Don. Don trabaja en Nueva York, lugar donde yo compre mi sombrero, el sombrero que he perdido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pienso en escritores con sombrero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/Swgydh73ksI/AAAAAAAAAT4/VyF2Wl_y6Kw/s1600/0c345cfe8f9281b4addc54ad77388355.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 381px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5406626835565351618" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/Swgydh73ksI/AAAAAAAAAT4/VyF2Wl_y6Kw/s400/0c345cfe8f9281b4addc54ad77388355.jpg" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/a&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pienso en dónde estará ahora mi sombrero. Pienso que por algún misterioso azar de su existencia, volverá a Nueva York. Mi sombrero volverá al lugar del que nunca debió salir.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Debajo de mi sombrero había cosas que ya he perdido para siempre. Debajo de mi sombrero había un poema, un recuerdo que ya no recuerdo, un secreto y una manera de encarar la tarde.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;He perdido mi sombrero y pienso en José Antonio Muñoz Rojas, que perdió las gafas y escribió un poema, cuyos primeros versos decían:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;"Señor, que me has perdido las gafas,&lt;br /&gt;por qué no me las encuentras?&lt;br /&gt;Me paso la vida buscándomelas&lt;br /&gt;y tú siempre perdiéndomelas,&lt;br /&gt;me has traído al mundo para esto,&lt;br /&gt;para pasarme la vida buscando unas gafas&lt;br /&gt;que están siempre perdiéndoseme?"&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tengo la cabeza huerfana, tengo el pelo triste, tengo la memoria al descubierto desde que he perdido el sombrero. Siento que todos pueden ver lo que pasa en mi cabeza, las ideas que cruzan mi mente, los rencores que antes ocultaba mi sombrero. Llevo el cerebro al desnudo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SwguetZedlI/AAAAAAAAATY/CxSxCUY6x0o/s1600/pessoa.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 224px; DISPLAY: block; HEIGHT: 400px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5406622457775683154" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SwguetZedlI/AAAAAAAAATY/CxSxCUY6x0o/s400/pessoa.jpg" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pienso en el sombrero de Pessoa. Siempre me ha gustado el sombrero de Pessoa. Y siempre he pensado que era un sombrero bajo el cual Fernando escondía sus heterónimos. No era el sombrero de un hombre, era el sombrero de una multitud. El sombrero de varios. El sombrero de Álvaro de Campos. El sombrero de Ricardo Reis. El sombrero de Alberto Caeiro. El sombrero de Bernardo Soares. Un sombrero para ocultar cuatro hombres. Eso puede hacer también un sombrero. Un sombrero en Lisboa. El sombrero del desasosiego. No sé si Pessoa escribió algo sobre sombreros. Pero yo a partir de ahora voy a buscarlo entre sus páginas. Entre las páginas de todos. Porque ahora como homenaje al mío, como homenaje a mi sombrero de Nueva York, al perdido, al extraviado en el taxi en la madrugada madrileña, voy a leer más páginas sobre sombreros. Voy a saber a qué se debe que un hombre esté más apegado a su sombrero que a sus zapatos. Quiero saber. Y no sé. Pero quiero saber. Hablaba del sombrero de Pessoa. Y no sé qué más decir. Que bajo el sombrero de Pessoa se escondía lo más importante de la literatura del siglo pasado. Que para mí Pessoa es el hombre del siglo XX, pero no sé lo que significa el hombre del siglo XX. Me pregunto dónde van a parar los sombreros de los hombre que mueren. ¿Dónde acabaría sus días el sombrero de Pessoa? ¿Cubriría la cabeza de otro hombre? ¿Sabría ese hombre quién era Fernando Pessoa? ¿Y si siguiese el sombrero de Pessoa existiendo, rondando por el mundo, arrastrado por el viento o perdido en un armario olvidado? Si fuese así, me gustaría encontrar el sombrero de Pessoa. Lo cogería entre los dedos. Pero no me atrevería a ponerlo sobre mi cabeza. Eso creo. Pero no sé. Nunca se sabe. El sombrero del desasosiego. Qué ocurriría con él. Con el sombrero del desasosiego. Qué.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oscar Wilde llevaba el sombrero inclinado, ladeado, y además de eso tenía una importante colección de porcelana china blanca y azul. Y proclamaba: "!Espero vivir a la altura de mis porcelanas!". Yo espero vivir a la altura de mi sombrero. Del sombrero que he perdido. De mi sombrero de Nueva York. Debajo de mi sombrero estaba Manhattan. Porque Manhattan cabe debajo del sombrero. Porque Manhattan es un sueño. Un sueño debajo de un sombrero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/Swgu6QS4DdI/AAAAAAAAATg/fum0TcFqYEY/s1600/Oscar_Wilde.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; DISPLAY: block; HEIGHT: 296px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5406622930999709138" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/Swgu6QS4DdI/AAAAAAAAATg/fum0TcFqYEY/s400/Oscar_Wilde.jpg" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me pregunto a qué se debe que los hombres haya ido despojándose de sus sombreros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me pregunto cómo he llegado a perder algo que apreciaba tanto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pienso en el sombrero de Joseph Conrad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pienso: "Poca gente ha llevado mejor el sombrero que Gary Cooper".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pienso en el sombrero de Magritte. Pienso en el sombrero de Chaplin.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pienso en el sombrero de Henry Miller.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siempre he soñado con el sombrero blanco de Dylan. Porque el sombrero blanco de Dylan ha sido el mejor sombrero de la música, seguido del pequeño sombrero de Tom Waits. Pienso en sombreros musicales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creo que por una especie de justicia universal, algún día, no sé si tarde o pronto, encontraré otro sombrero en un taxi.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pienso en los sombreros de Bonnie and Clyde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SwgxCN0OJZI/AAAAAAAAATw/jqB5QIP7Clo/s1600/bonnie_clyde_465x402.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 346px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5406625266796471698" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SwgxCN0OJZI/AAAAAAAAATw/jqB5QIP7Clo/s400/bonnie_clyde_465x402.jpg" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Quizá el que encuentre ahora mi sombrero y lo ponga sobre su cabeza, sueñe alguno de mis sueños, recuerde alguno de mis recuerdos, añore alguno de mis amores. Quizá el que ahora se ponga mi sombrero, tenga escalofríos en la nuca que no sabe de dónde vienen, recuerde un verso de Leopardi, un fotograma de Billy Wilder, una canción de los Small Faces, y no sepa a qué se debe. Quizá suceda algo de eso al que ahora lleva mi sombrero. Quizá un día me cruce con él en la calle y suceda algo que no sé nombrar. Puede ser. Puede pasar. &lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;Quizá el que se ponga sobre la cabeza mi sombrero extraviado, llore y no sepa de dónde ha venido ese llanto. Puede pasar algo así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Truman Capote, que era bajito, yo creo que llevaba el sombrero por parecer más alto. Y por parecer aquel que quería ser. Como todos, por otro lado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;William Burroughs aparece en varias fotos con sombrero. Un sombrero, que imagino que escondía todo tipo de drogas. El sombrero del yonqui Burroughs es un sombrero elegante y toxicómano. Porque cada hombre ha nacido para llevar un tipo de sombrero. Porque debajo del sombrero se esconde lo que verdaderamente somos. El sombrero al desnudo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/Swg1KvhuWTI/AAAAAAAAAUI/eREtxIioG34/s1600/yonki.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 379px; DISPLAY: block; HEIGHT: 380px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5406629811331160370" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/Swg1KvhuWTI/AAAAAAAAAUI/eREtxIioG34/s400/yonki.jpg" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He perdido mi sombrero. El sombrero que compré en Manhattan. ¿Quién me cubrirá cuando llegue el frío de Diciembre? ¿Qué haré para que no se vaya volando todo aquello que tiene que quedarse? Porque he perdido mi sombrero. El sombrero que ocultaba la isla de Manhattan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pienso que algún día mi sombrero volverá. Pienso que algún día mi sombrero vendrá, arrastrado por el viento hacia mis pies. Y yo me arrodillaré, tomaré el sombrero entre mis manos, me lo colocaré lentamente en la cabeza y me iré caminando hacia el horizonte. Me perderé en la lejanía con el sombrero en la cabeza. Me perderé para siempre. Desapareceré. Con mi sombrero. Eso es lo que haré. Sí. Eso haré. Desaparecer en el horizonte con el sombrero que compré en Nueva York. Y lo haré sin decir adiós. Quizá como mucho silbe alguna canción. O quizá no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3612030020424025517-8119529282708217859?l=diariodedillinger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/feeds/8119529282708217859/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/2009/11/manhattan-debajo-de-mi-sombrero.html#comment-form' title='32 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3612030020424025517/posts/default/8119529282708217859'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3612030020424025517/posts/default/8119529282708217859'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/2009/11/manhattan-debajo-de-mi-sombrero.html' title='&lt;strong&gt;MANHATTAN DEBAJO DE MI SOMBRERO&lt;/strong&gt;'/><author><name>Dillinger</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14672561568240685141</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SoRC0l4mMZI/AAAAAAAAAB4/ZugwR8SE8tM/S220/johndillinger.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/Swg0BtGpgBI/AAAAAAAAAUA/tZeA-RiEFrw/s72-c/Millerscrossingposter.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>32</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3612030020424025517.post-1114407296453462641</id><published>2009-11-05T12:55:00.034+01:00</published><updated>2009-11-05T18:15:26.437+01:00</updated><title type='text'>ESA COSA RARA QUE SE LLAMA ESCRIBIR</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Escribir para abrir un agujero en una pared. Como si tuviésemos un taladro entre las manos. Un agujero en la pared. Un agujero por el que mirar el mundo. Escribir para abrir una puerta en el muro, como en la historia de H.G Wells, &lt;em&gt;La puerta en el muro&lt;/em&gt;. Escribir para mirar a través del muro. Para abrir esa puerta. Para ver ese jardín detrás del muro.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Escribir con las manos encendidas y con el cerebro apagado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escribir sobre lo que dijo Perec. El gran Perec. Perec que tenía el pelo como Krusty el payaso. Perec que tenía el pelo como Punset. Perec que tenía el pelo como Doc de &lt;em&gt;Regreso al futuro&lt;/em&gt;. Es curioso, porque los dos, Perec y Doc, construyeron máquinas para viajar al pasado. Doc, una máquina del tiempo en un coche De Lorean. Perec escribiendo sus &lt;em&gt;Me acuerdo&lt;/em&gt;. Yo me acuerdo de &lt;em&gt;Regreso al futuro&lt;/em&gt;. Me acuerdo de Michael J. Fox. Me acuerdo de Perec. De lo que escribió Perec en &lt;em&gt;Especies de espacios&lt;/em&gt;. Me acuerdo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;"Obligarse a escribir sobre lo que no tiene interés, lo que es más evidente, lo más común, lo más apagado."&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eso es lo que yo llamo una lección.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SvK-bDHAo2I/AAAAAAAAASQ/GPjNua_6bHc/s1600-h/georges_perec.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 306px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5400588275071099746" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SvK-bDHAo2I/AAAAAAAAASQ/GPjNua_6bHc/s400/georges_perec.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y también otro párrafo, del mismo libro. Infinito libro. Maravilla editada en España por la editorial Montesinos. Gracias, Montesinos.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;"El mundo, no ya como un recorrido que hay que volver a hacer sin parar, no como una carrera sin fin, un desafío que siempre hay que aceptar, no como el único pretexto de una acumulación desesperante, ni como ilusión de una conquista, sino como recuperación de un sentido, percepción de una escritura terrestre, de una geografía de la que habíamos olvidado que somos autores."&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Escribir en las paredes de casa y escribir en los troncos de los árboles. Como amantes que quieren dejar una huella de lo que les resulta impronunciable.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Escribir con un abecedario inventado.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Escribir con las manos en el fuego. Escribir con el fuego y con la furia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Escribir desde el amor y desde el asco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;No sólo escribir. También soñar con escribir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Escribir del mismo modo que juega Leo Messi, con el balón pegado a la bota sin dejar de avanzar. Con las palabras pegadas a las manos, pero sin dejar de avanzar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Escribir para Dios y para el Diablo.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Escribir como dijo Clarice Lispector.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Escribo porque no tengo nada que hacer en el mundo: estoy de sobra y no hay lugar para mí en la tierra de los hombres. Escribo por mi desesperación y mi cansancio, ya no soporto la rutina de ser yo, y si no existiese la novedad continua que es escribir, me moriría simbólicamente todos los días."&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SvK_5INbHrI/AAAAAAAAASw/7WF6FhzQDFU/s1600-h/clarice_lispector_1.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 303px; DISPLAY: block; HEIGHT: 400px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5400589891347881650" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SvK_5INbHrI/AAAAAAAAASw/7WF6FhzQDFU/s400/clarice_lispector_1.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Escribir, sobre todo, lo que hay entre las palabras. Escribir, sobre todo, lo que hay detrás de las palabras. Lo que hay debajo. Lo que hay encima. Lo que hay en el centro de la O y lo que hay entre el punto y la I.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Escribir con la ilusión de que algo se puede decir. Ja.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Escribir para alabar la belleza y para crear nuevas formas de belleza.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Escribir sin pontificar. Sin dar sermones. Sin solemnidad. Escribir sin talibanismos literarios. Sin hacerse el listo. Sin mirar por encima del hombro al que lee. Escribir mirando a los ojos. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;No escribir para molar. Escribir para no molar. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Escribir, porque como Oliverio Girondo no tenemos una personalidad. &lt;em&gt;"Yo soy un cocktail, un conglomerado, una manifestación de personalidades"&lt;/em&gt;. Escribir para que cada una de nuestras personalidades pueda tener su voz. Escribir para que cada uno de los que nos habitan puedan salir a la vida. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Escribir con la baba, con el sudor, con la sangre y con el semen. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Escribir con las lágrimas, con la risa, con el humo y con el alcohol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SvK-sruCTEI/AAAAAAAAASY/oPx4XgyMwiE/s1600-h/duras-por-roger-viollet.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 376px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5400588578029980738" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SvK-sruCTEI/AAAAAAAAASY/oPx4XgyMwiE/s400/duras-por-roger-viollet.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Escribir atentos a lo que la vida escribe, como aquello que dijo Marguerite Duras.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Todo escribe a nuestro alrededor, es lo que hay que llegar a percibir. Todo escribe”.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Escribir con el músculo.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Escribir como quien sube a un ring.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;No escribir para impresionar.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Escribir como quien arroja una piedra a un lago. Esperando que se formen círculos concéntricos.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;/P&lt;p&gt;Escribir mensajes en botellas y lanzarlas al mar. Escribir para todos los náufragos que agonizan en sus propias islas.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;Escribir para sobrevivir. Eso es lo que quería decir. Escribir para sobrevivir.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Escribir como aquello que decía Ángel González. Sin esperanza, con convencimiento.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Escribir como una forma de oración.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Escribir en los cuerpos. Y después arrepentirse de lo escrito y no poder borrarlo porque está escrito en la piel. Valentía de la escritura en el cuerpo. Osadía de la escritura en la carne.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Escribir sabiendo que se trata de una enfermedad incurable. El cáncer de la escritura.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Escribir como dicen que escribía Bolaño, de ese modo febril. Que olvidaba ir al médico. Que olvidaba comer. Escribir como dicen que escribía Balzac. Catorce horas a base de café sin levantarse de la silla.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Escribir sin pensar en los daños colaterales. Escribir a pesar de las consecuencias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SvK_VpPp0xI/AAAAAAAAASo/a2Xzwmu7kEA/s1600-h/Vila-Matas_abrigoysomb.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 300px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5400589281740313362" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SvK_VpPp0xI/AAAAAAAAASo/a2Xzwmu7kEA/s400/Vila-Matas_abrigoysomb.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Escribir como lo que dice Vila-Matas en&lt;em&gt; Dietario Voluble&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;"Uno no empieza a tener algo de lo que escribir y entonces escribe sobre ello. Es el proceso de escribir propiamente dicho el que permite al autor descubrir lo que quiere decir. En ocasiones lo que quiere decir es que el silencio que viene del techo es un silencio diferente, no un silencio ahogado, no el silencio del vacío, sino el silencio de lo que está lleno, por no decir repleto"&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SvK_HBcGAxI/AAAAAAAAASg/PcxSj-mzzLQ/s1600-h/nick-drake1.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 387px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5400589030536905490" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SvK_HBcGAxI/AAAAAAAAASg/PcxSj-mzzLQ/s400/nick-drake1.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Escribir como un pirómano, no como un bombero.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;Escribir para no olvidar. Escribir para olvidar.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;Escribir sin paracaídas.&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Escribir como canta Nick Drake. Poor Boy.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Escribir como esculpía Juan Muñoz.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Escribir como mira Wong Kar-wai. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Con ese asombro.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;De ese modo impronunciable.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Escribir así. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;O de otro modo. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3612030020424025517-1114407296453462641?l=diariodedillinger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/feeds/1114407296453462641/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/2009/11/esa-cosa-rara-que-se-llama-escribir.html#comment-form' title='45 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3612030020424025517/posts/default/1114407296453462641'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3612030020424025517/posts/default/1114407296453462641'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/2009/11/esa-cosa-rara-que-se-llama-escribir.html' title='&lt;strong&gt;ESA COSA RARA QUE SE LLAMA ESCRIBIR&lt;/strong&gt;'/><author><name>Dillinger</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14672561568240685141</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SoRC0l4mMZI/AAAAAAAAAB4/ZugwR8SE8tM/S220/johndillinger.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SvK-bDHAo2I/AAAAAAAAASQ/GPjNua_6bHc/s72-c/georges_perec.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>45</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3612030020424025517.post-95391505822087887</id><published>2009-10-29T11:03:00.008+01:00</published><updated>2009-11-02T09:48:15.588+01:00</updated><title type='text'>MUDANZA</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Desde la mudanza vivo obsesionado con las casas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Pienso en algunas de las casas en las que he vivido. Pienso en algunas coincidencias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En las dos últimas casas he vivido al lado de colegios. Oigo la voz de los niños. La voz de los niños entra por la ventana de la casa. Me llevo la voz de los niños de una casa a otra. Eso parece. Lo que esconde eso ya no lo sé. Algún día lo sabré. Eso espero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la casa de mi infancia se oía el silbido de los trenes. Siempre, en la cama, si dejaba la ventana abierta, oía cómo se alejaban los trenes. Cómo se alejaban los trenes y cómo yo me quedaba en el mismo lugar. Dormía con el sonido de los trenes. Parecía que los trenes se llevaban mis sueños a lugares lejanos. O algo así de cursi. Eso es lo que pasaba cuando era un chaval. Fantaseaba muchas noches con los viajeros que yo no conocía. Imaginaba sus caras, sus vidas, sus trajes, sus aventuras. Quería ser uno de ellos. No quería tener que levantarme al día siguiente para ir al insituto. Quería estar en el interior de uno de esos trenes que se llevaban mis sueños a lugares lejanos. Eso quería yo. Algo mejor que lo que parecía que nos esperaba en aquel lugar a todos los que estábamos en aquel lugar. Pero estaba hablando de casas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SujWlEoP_YI/AAAAAAAAARY/PNf6ziW0bQI/s1600-h/Cementario%2520de%2520trenes.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 265px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5397800085789605250" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SujWlEoP_YI/AAAAAAAAARY/PNf6ziW0bQI/s400/Cementario%2520de%2520trenes.jpg" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Recuerdo una casa familiar. En un pueblo. Recuerdo los gatos en los tejados y los ladridos de los perros mordiendo la noche. La noche era verdadera noche. La noche era otra noche que la noche de la ciudad. La noche era aterradora y no tenía sirenas de policía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una casa es un barco anclado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pienso en los diarios que he llevado durante todos estos años. En la cantidad de diarios. En la obsesión que me provoca escribir en el diario. En el oxígeno que me da. En que casi mi único trabajo literario se centra en escribir en el diario. Y en que es curioso cómo le he encontrado una salida en la Red a tanto papel. Cada casa tiene su propio diario. Algún día tendré que clasificar diarios dispersos. Pero hoy no. Hoy estoy cansado. Hay días así, que uno siente un cansancio así, que no es físico, es un cansancio como de días vividos y de días por vivir, un cansancio que viene de pensar que todo esfuerzo es inútil, que toda palabra escrita es añadir confusión a la confusión. Pero aún así uno sigue escribiendo, deambulando, con su cansancio a cuestas, como dándolo todo ya por perdido, pero siguiendo con la actividad por una especie de inercia que no sabe de dónde viene. Bueno, no sé. Qué más da. Hablábamos de casas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SujXCELMd9I/AAAAAAAAARg/o4K4B-S6HrY/s1600-h/carla_bodoni_ramon1.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 300px; DISPLAY: block; HEIGHT: 320px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5397800583883945938" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SujXCELMd9I/AAAAAAAAARg/o4K4B-S6HrY/s400/carla_bodoni_ramon1.jpg" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Nunca he vivido en una casita de chocolate.&lt;br /&gt;Nunca he vivido en un torreón, como Gómez de la Serna&lt;br /&gt;Nunca he tenido una casa que no sea una casa de alquiler.&lt;br /&gt;Nunca he vivido al lado del mar.&lt;br /&gt;Nunca he vivido en una casa en la que no haya escrito.&lt;br /&gt;Nunca he vivido en una casa a la que le haya puesto un nombre. En plan: "El lerele"&lt;br /&gt;Nunca he vivido en una casa que esté dentro de un barco, como Chanquete y como los ligones de algunos teleseries americanas.&lt;br /&gt;Nunca he vivido en una casa sin libros y sin televisión.&lt;br /&gt;Nunca he vivido en una casa en Arkansas.&lt;br /&gt;Nunca he vivido en una casa de la que pueda decir: "Allí fui completamente feliz".&lt;br /&gt;Nunca he vivido en una casa de la que pueda decir: "Allí fui completamente desgraciado".&lt;br /&gt;Nunca he vivido en una casa dentro de la cual haya pensado: "Esta es la casa de mis sueños".&lt;br /&gt;Nunca me he sentido identificado con una casa en la que haya vivido.&lt;br /&gt;Nunca he vivido en una casa encantada.&lt;br /&gt;Nunca he vivido en una casa que antes hubiese habitado un escritor admirado por mí. Me pregunto qué sensación debe provocar eso.&lt;br /&gt;Nunca he vivido en una casa donde haya ocurrido un crimen. Que yo sepa. Me pregunto qué sensación debe provocar algo así.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SujXSJDa2oI/AAAAAAAAARo/PvbgL7Wt5E0/s1600-h/dylan2.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 319px; DISPLAY: block; HEIGHT: 400px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5397800860071418498" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SujXSJDa2oI/AAAAAAAAARo/PvbgL7Wt5E0/s400/dylan2.jpg" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;He leído que Dylan tiene la manía de merodear cerca de casas de personas que admira, como la casa donde pasó la infancia Lennon o Neil Young, quizá para luego comprarlas. Una de las últimas veces, la policía norteamericana lo detuvo, por caminar sin rumbo fijo y tener un aspecto sospechoso. Por lo visto iba oculto bajo una capucha, tenía mal aspecto y llovía. Era sospechoso. Un hombre solo cerca de esas casas. Imagínate mirar por la ventana y ver a Dylan merodeando por tu casa. Joder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé hasta qué punto una casa puede influir en el estado de ánimo. No sé hasta qué punto una casa puede cambiar el carácter, irritar, sosegar, influir. No sé. Estoy algo obsesionado con el asunto, teniendo en cuenta que acabo de mudarme. Siempre que estoy de visita en una ciudad me imagino viviendo en alguna de sus casas. Siempre creo que mi vida sería mejor allí. Aunque sé que no es más que una ilusión escapista, me queda la duda de si será cierto. He leído en un libro que el narrador sentía lo mismo, pero ahora no recuerdo cual. Seguramente es porque sea algo habitual. Qué importa. Me sucedió en Berlín, en Roma, en Nueva York y en otros cuantos lugares. A veces me acuerdo de esas casas y me hacen sentir aliviado. Como si siempre tuviese un lugar al que escapar. Es algo pueril, pero es así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/Sujb1kl1j4I/AAAAAAAAASI/T3GmXPDgIBk/s1600-h/galway.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 300px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5397805866805464962" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/Sujb1kl1j4I/AAAAAAAAASI/T3GmXPDgIBk/s400/galway.jpg" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Nunca he vivido en una casa en la que ántes haya vivido un ángel. Que yo sepa.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Cuando uno abandona una casa, deja en sus paredes algo de su biografía. Una casa también es un diario.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Pienso en lo último que escribí en la última casa en la que escribí. Quise hacer un diario de la mudanza y no lo conseguí. Abrí un archivo en Word: "Diario de la mudanza". Pero tuve un problema con el ordenador y perdí varios días de escritura. Misteriosamente, del "Diario de la mudanza", sólo quedaron dos párrafos.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;em&gt;"Son tantas las cajas de libros que traslado de una casa a otra que la mudanza se ha convertido, claramente, en una cuestión de letras. Lo que hago, sobre todo, es una mudanza de frases. Lo que hago realmente es trasladar cientos de historias y de personajes de un lugar a otro. Largos párrafos es lo que me llevo. Incontables frases es lo que empaqueto. Y estoy pensando en algunas de esas frases. Pensando qué tal resistirán el cambio. Pensando que por mucho que cambie de casa, mi verdadero hogar está construido con todas esas frases. Así que lo que realmente estoy haciendo es llevarme mi verdadero hogar al interior de otra casa. Es extraño. Supongo que algo de las frases de mis libros también se quedará pegado en las paredes de la casa que dejo atrás. ¿Quizá los siguientes inquilinos sientan de algún modo la presencia de esas palabras que quedan flotando en el ambiente de la casa? Puede que en sueños algunas de mis frases lleguen hasta sus oídos. Puede. Puede que no sepan cómo, de dónde han venido esas frases, quién se las susurra en el duermevela, pero se despierten con historias en los oídos, historias que vienen de un lugar lejano y desconocido. Quién sabe. Una mudanza también es un cambio de preguntas. Una mudanza también es un cambio de máscara&lt;/em&gt;."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"..&lt;em&gt; Viendo todas esas cajas dispersas en el salón pienso que no veo razón para acumular tantos libros, pero me viene a la cabeza lo que dijo Walter Benjamín, que es un tío que dijo muchas cosas, que unas se entienden mejor y otras peor, pero que todas molan lo suyo. Y dijo esto: "Los libros y las prostitutas pueden llevarse a la cama". Dicho eso, es lógico. Es más fácil tener dos mil libros en casa, que dos mil prostitutas. Sobre todo si no vives en un palacio. Puedo decir, por lo tanto, que tengo tantos libros, porque los libros ocupan menos que las prostitutas. Toma ya."&lt;/em&gt; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SujaITRUvQI/AAAAAAAAAR4/GnbmhocEBvM/s1600-h/benjamin.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 321px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5397803989550284034" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SujaITRUvQI/AAAAAAAAAR4/GnbmhocEBvM/s400/benjamin.jpg" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Pienso en mi vida en la nueva casa. En lo que me cambiará. En lo que me convertirá. Y pienso: "Al fin y al cabo siempre duermo y escribo sobre el mismo lugar: una cuerda de equilibrista". No sé lo que quiero decirme exactamente. Pero no me tranquiliza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La casa que uno busca es como la obra que uno quiere escribir. Inexistente. Imposible. Algo que uno persigue para que se escape.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me ponen nervioso los reportajes sobre casas del suplemento de &lt;em&gt;El País&lt;/em&gt;. Me ponen nervioso esas paredes de cristal. Los exitosos en las casas del éxito. Pero también puede ser envidia. Casas de catálogo de revista de tendencias. O casa de catálogo de Ikea. Al fin y al cabo el asunto es el mismo. Que la casa se parezca a un catálogo. Cuanto más se parezca al catálogo, mejor. Más hermosa. Las casas de los catálogos no se parecen a las casas reales. Las casas reales se parecen a las casas de los catálogos. O eso me parece.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SujXinIflHI/AAAAAAAAARw/ztSffi005-g/s1600-h/20070228115444-ikea.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 333px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5397801143023670386" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SujXinIflHI/AAAAAAAAARw/ztSffi005-g/s400/20070228115444-ikea.jpg" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;En la mayoría de las infancias todo hemos visto una casa por cuya ventana cruzaba alguien que nos producía terror. Sólo pasar por delante de su puerta ya nos hacía temblar. Yo lo recuerdo y todavía siento cómo una descarga eléctrica me recorre la columna vertebral. Y tengo ganas de gritar. Esa maldita sombra. Esa sombra que pasa por la ventana. Que sigue pasando. Esa casa no encantada. Esa casa encantada. Esa casa que tras la puerta tenía el abismo. Sí. El abismo. Porque basta abrir una puerta para ver el abismo.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;No sé en qué casa moriré, pero tampoco me lo pregunto de modo habitual. En cambio, me hago una pregunta más absurda: "¿Quién vive en las casas en las que no vive nadie?". A veces me respondo. A veces me digo: "Vive el pasado". A veces me digo: "Vive el futuro". Y a veces me quedo callado. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Por las pocas que he visitado, tengo la sensación de que las casas-museo en general aburren. Pero seguro que me faltan por conocer las mejores. Eso espero.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Me gustaría escribir en las paredes de mi casa. Escribir un poema. Escribir un relato. Escribir una novela. Comenzar a escribir el primer día en que comenzase a vivir y abandonar la casa el día que ponga la palabra fin a la novela. Quizá el fin coincida en la bañera, o en una puerta, o en una esquina del techo. La novela de cada casa. Eso es lo que quiero escribir. La novela de cada casa, en cada casa. Igual que hay pintores de brocha gorda que pintan en las paredes de las casas. Ser un escritor de trazo gordo que escribe en las paredes de las casas. Me gustaría hacerlo. Pero es sólo un delirio, claro. Sólo eso. Lástima.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De momento, no se me ocurre nada más sobre casas, aunque seguro que hay mucho más. Si recuerdo algo más, ya lo escribiré. De momento, eso. Que no es poco. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3612030020424025517-95391505822087887?l=diariodedillinger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/feeds/95391505822087887/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/2009/10/mudanza.html#comment-form' title='25 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3612030020424025517/posts/default/95391505822087887'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3612030020424025517/posts/default/95391505822087887'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/2009/10/mudanza.html' title='&lt;strong&gt;MUDANZA&lt;/strong&gt;'/><author><name>Dillinger</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14672561568240685141</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SoRC0l4mMZI/AAAAAAAAAB4/ZugwR8SE8tM/S220/johndillinger.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SujWlEoP_YI/AAAAAAAAARY/PNf6ziW0bQI/s72-c/Cementario%2520de%2520trenes.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>25</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3612030020424025517.post-2457657626334910288</id><published>2009-10-22T10:21:00.009+02:00</published><updated>2009-10-22T17:28:14.562+02:00</updated><title type='text'>LA CASA DEL RETROVISOR</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Escribo con manos insomnes. Tecleo con dedos sonámbulos. Estoy a medio dormir. Me despierto varias veces por la noche. Me levanto y vuelvo a la cama. Enciendo la tele. Miro la tele. Apago la tele. Deambulo por la casa. Buscando otro libro, saco el libro &lt;em&gt;Nueva York&lt;/em&gt; de Paul Morand, de la estantería. Creía que ya no tenía este libro, pero lo tengo. Lo encuentro de casualidad, con ojos de sueño. A lo mejor hay libros que uno sólo da con ellos de ese modo, con ojos de sueño. Libros que se abren sólo a la noche. Puede ser. Me gusta la idea. Libros nocturnos y libros diurnos. Aunque no creo que este sea especialmente un libro nocturno. No. No es el caso. Veo que tengo varios párrafos subrayados. A veces, al encontrarme con un párrafo que subrayé hace tiempo y volver a leerlo en la actualidad, ya no sé con qué razón señalé esas palabras. No es el caso. Pero a veces me pasa. Algún día tendré que volver a leer ese libro. A ver si lo hago. Después no lo hago. Cuando lo digo, no lo hago. Pero tampoco debería hacerme demasiado caso en estos momentos, porque estoy a medio dormir, escribiendo con una mano en la oscuridad y con otra mano en la mañana.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Los párrafos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;"&lt;em&gt;Son necesarios varios meses para comprender la grandeza desleída en humedad de Londres; se necesitan varias semanas para experimentar el seco encanto de París;pero haceos conducir al centro de Brooklyn Bridge a la hora crepuscular, y en quince segundos habréis comrprendido Nueva York.&lt;/em&gt;"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"&lt;em&gt;Nada puede destruir París, nave insumergible. París existe en mí;existirá a pesar de Dios, como la razón. Eso es lo que me hace quererle menos, a veces... Pero no estoy muy seguro de ese maravilloso regalo que es Nueva York. ¿Y si no fuese más que un sueño, que un experimento prodigioso, que un avatar, que un renacimiento efímero, que un purgatorio magnífico?"&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/St-SnmEauLI/AAAAAAAAAQY/yFwiL_6mYsI/s1600-h/6a00d83452012969e200e54f1be5af8833-800wi.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5395192087544772786" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 244px; CURSOR: hand; HEIGHT: 400px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/St-SnmEauLI/AAAAAAAAAQY/yFwiL_6mYsI/s400/6a00d83452012969e200e54f1be5af8833-800wi.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/a&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Es curioso, porque cuando leí esos párrafos aún no había visitado Nueva York. Ahora que lo he hecho, me gustan aún más. Este libro me hace recordar otro libro divertidísimo: &lt;em&gt;Mi Nueva York&lt;/em&gt;, de Brendan Behan, dramaturgo irlandés, que yo ignoraba antes de leer este libro y del que encontré una placa en la fachada del Chelsea Hotel, conmemorando que se alojó en ese lugar. Me gusta Brendan. Me gusta su humor de bebedor empedernido. Y paso a apuntar algunos de sus párrafos al diario. A ver si así me llega el sueño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"&lt;em&gt;No vamos a una ciudad para estar solos, y el test de una ciudad es la facilidad con la que puedes ver a otras personas y hablar con ellas. Una ciudad es un lugar donde la probabilidad de que te muerda una oveja salvaje es mínima, y diría que Nueva York es la ciudad más acogedora que conozco&lt;/em&gt;".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"&lt;em&gt;Me dicen que no todo el mundo es siempre feliz, ni siquiera en Nueva York. Hay también corazones rotos en Great White Way. Seguro que sí. En todas partes hay corazones rotos, pero no todo el mundo tiene el corazón roto al mismo tiempo. De media, un hombres en buen estado de salud no debería tener el corazón roto más de seis veces al año. Ni siquiera la chica más joven y bonita de Vassar, mi &lt;em&gt;Tir na n-Ong&lt;/em&gt; (el lugar de mis sueños, la tierra de la juventud eterna), puede tener el corazón roto más de nueve veces al año." &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Me gustaría escibrir sobre Madrid como Morand y Behan sobre Nueva York. Pero no es fácil. Haremos lo que podamos. Me viene a la cabeza una frase, que no sé a qué libro corresponde, si a alguno de los dos, a ninguno de los dos, o a otro que no recuerdo. No sé. Una frase que decía algo así: "Prefiero ser farola en Nueva York que rey en Francia". No recuerdo de dónde vino esa frase. Ni idea. Me duermo con esa frase flotando en la cabeza. Me duermo sobre el puente de Brooklyn. Me duermo soñando con ser farola en Nueva York.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/St-YAGhKSmI/AAAAAAAAAQ4/Rw41OUPfiIQ/s1600-h/farolas_lamparas_led.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5395198006130264674" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 332px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/St-YAGhKSmI/AAAAAAAAAQ4/Rw41OUPfiIQ/s400/farolas_lamparas_led.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así paso la noche. Me duermo y me despierto varias veces. Entre la cama, la tele y los libros, paso la noche. Sin dormir. A las seis de la mañana me vuelvo a acostar. Me despierto a las ocho. Me levanto. Mientras desayuno, intento reconstruir el sueño que he tenido antes de despertar. He soñado con Roberto Bolaño. No exactamente. He soñado con un guión de Roberto Bolaño. Ahora que están sacando tantos inéditos de Bolaño, es normal que yo también sueñe con un inédito de Bolaño. He soñado que salía a la luz un guión de cine de Bolaño. Y la película del guión de Roberto Bolaño la dirigía David Lynch. A mí me parecía extraño en el sueño, pero no tanto como ahora, que estoy despierto. No sé exactamente cómo era el guión de la película. Lo que recuerdo es que iba de unos extraterrestres que llegaban al México D.F. Toda la gente tenían miedo en la ciudad, porque creía que los extraterrestres iban a atacar. Pero no atacaban. Se ponían a beber tequila y a leer poesía latinoamericana. Se mezclaban con el mundillo literario. Eso es lo que más les gustaba. Beber y leer poesía. No sé qué más sucedía. Bueno, sí, había alguno de los pacíficos extraterrestres que quería ser escritor e irse a Barcelona para conocer a Jorge Herralde. Eran unos marcianos peculiares. Bueno, ya no recuerdo más. No sé si David Lynch era el más apropiado para dirigir esa película. Eso es lo que yo pensaba en el sueño. ¿En los sueños se piensa? Bueno, eso es lo que soñé. El guión inédito de Bolaño que dirigía Lynch. Ha tenido su gracia. Al menos para mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/St-Sx2prvTI/AAAAAAAAAQg/1bO9hoAktz4/s1600-h/roberto-bolano-at-paula-chico.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5395192263794736434" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 271px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/St-Sx2prvTI/AAAAAAAAAQg/1bO9hoAktz4/s400/roberto-bolano-at-paula-chico.jpg" border="0" /&gt; &lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salgo a la calle. Tengo un ojo en la noche y otro ojo en el día. Tomo el autobús 148. ¿Por qué los autobuses se toman? Bueno, que me subo en el autobús 148. Y me siento. A mi lado hay un chino y una &lt;em&gt;choni&lt;/em&gt;. La &lt;em&gt;choni &lt;/em&gt;lleva pantalones de chándal rosa, camiseta de tirantes y varios piercings dorados por la cara. El chino lleva pantalones marrones y una camisa donde se lee: “Turbo”. Recuerdo que cuando yo era pequeño, cualquier cosa que tuviese turbo me parecía lo más. “Es que el coche de mi padre tiene turbo”. Joder, qué guapo, con turbo. Hace tiempo que no se habla del turbo. Supongo que el turbo está superado. Turbo. Me siento al lado de los dos. Del chino y de la &lt;em&gt;choni&lt;/em&gt;. Es imposible no escuchar su conversación. Estamos muy cerca. Y al escuchar su conversación, me quedo de piedra. La &lt;em&gt;choni&lt;/em&gt; dice: “Mi sueño es ser Kundera”. Yo lo flipo. La &lt;em&gt;choni&lt;/em&gt; quiere ser Milán Kundera. Reconozco que son prejuicios míos, pero me sorprendo. Prejuicios tengo. No me engaño. Van de la A a la Z. Pero no me imaginaba por su aspecto que leyese a Milán Kundera. Lo reconozco. Error mío. Por capullo. Por prejuicioso. Pero después resulta que no. Que la &lt;em&gt;choni &lt;/em&gt;le dice al chino: “Sí, Kundera, eso es lo que quiero ser, porque tiene que ser la caña conducir un &lt;em&gt;kunda&lt;/em&gt;”. Vamos, que se refería a Kundera de conducir &lt;em&gt;kundas&lt;/em&gt;, que son los coches que llevan a los yonquis a pillar caballo a los barrios donde se puede pillar caballo. Hay muchos de esos &lt;em&gt;kundas &lt;/em&gt;en la glorieta de embajadores. Están los yonquis esperando en la esquina. De vez en cuando llega un coche, con barro en las neumáticos, despintando, y de pronto se llena de yonquis. Y eso es lo que quería la &lt;em&gt;choni&lt;/em&gt;. No Kundera de &lt;em&gt;La inmortalidad&lt;/em&gt;. No. No Kundera de &lt;em&gt;La insoportable levedad del ser&lt;/em&gt;. No. Kundera de conducir &lt;em&gt;kundas&lt;/em&gt;. Qué bueno. &lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;Creo que el chino y la &lt;em&gt;choni &lt;/em&gt;acaban de pasar su primera noche juntos, y han salido hace poco de casa. Es por la mañana. Las diez. Y piensan dónde ir a desayunar. Ella propone un Mcdonald´s, pero a él le apetece una copa de cava. ¿Ein? Extraña combinación. Hamburguesa y cava. Él dice: "Lo que me fliparía es ir a comer a un comedor social. Te lo juro, tía, alguna vez me gustaría comer en un comedor social. Tiene que ser lo más." Toma ya. Pero la &lt;em&gt;choni &lt;/em&gt;supera al chino, porque es la mejor, y dice que ella ya lo ha hecho. Ya ha comido en un comedor social. El chino abre los ojos todo lo que puede, asombrado. Y ella cuenta que sí, que tenía un novio brasileño, que la invitó a una cena romántica. Que la citó en un lugar, y cuando llegó vio que se trataba de un comedor social. Y estuvieron media hora haciendo cola. “Era el puto jefe” sentencia mi &lt;em&gt;choni&lt;/em&gt;. No, ella, sí que es la puta jefa. Son fascinantes. No sé lo que finalmente deciden, porque llego a mi parada. Me gustaría seguir escuchando su conversación, pero como no puedo, deseo que su primera noche sea la primera de muchas más. Y que siempre se acuerden de este viaje en el autobús 148, y que ella algún día conduzca un &lt;em&gt;kunda&lt;/em&gt;, y que celebren sus bodas de plata cenando hamburguesas y cava, y que sigan siendo tan macarras y dadaístas como en el día de hoy. Claro que sí. Porque el chino y la &lt;em&gt;choni&lt;/em&gt; son los putos jefes. Aunque la verdad, después de mi reciente experiencia en el servicio público, no sé si sigo dormido o estoy despierto. Tengo un pie en el sueño y otro en el autobús. Escribir sobre Madrid como Behan sobre Nueva York. Ejem. Ejem.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/St-TBC-di8I/AAAAAAAAAQo/_KfWP1UG77M/s1600-h/milan_kundera-721468.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5395192524801149890" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 294px; CURSOR: hand; HEIGHT: 400px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/St-TBC-di8I/AAAAAAAAAQo/_KfWP1UG77M/s400/milan_kundera-721468.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me voy a la librería del Círculo de Bellas Artes. Compro un par de libros. A ver qué me cuentan. Me decido por comprar un libro nocturno y otro libro diurno. Eso es lo que pienso. Con ese criterio los compro. Así soy yo de caprichoso. Salgo de la librería. Y como es costumbre cuando estoy en la calle con libros recién comprados, los saco de la bolsa y los huelo. Por el olor sé si mi compra ha estado acertada. Lo ha estado. Me voy con mi libro nocturno y con mi libro diurno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me voy para Malasaña. Me siento en La Lolina. La gente parece que se ha vestido para hacer juego con la decoración. O quizá sea al revés. No sé. Allí tomo cervezas. Cuatro. Y leo un rato. Cuanto más bebo menos leo. Cuanto más bebo, más miro a mí alrededor. Así que me voy. Porque me conozco. Con gran esfuerzo me voy, pero tengo que hacerlo, porque el autocontrol es una palabra que se borró de mi diccionario hace tiempo. Caminando por Malasaña, algo tambaleante, pienso que debería escribir una &lt;em&gt;Guía turística del Madrid Dillingeriano&lt;/em&gt;. No sé si sería un libro diurno o nocturno. No lo sé. Todavía no. Ay.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/St-Yr3MWpBI/AAAAAAAAARA/vMIYKXfj86c/s1600-h/malasana.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5395198757930705938" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 268px; CURSOR: hand; HEIGHT: 400px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/St-Yr3MWpBI/AAAAAAAAARA/vMIYKXfj86c/s400/malasana.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/a&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me vuelvo a casa caminando. Y al volver me gusta lo que veo en la Puerta de Toledo. Después de tanto tiempo pasando por la puerta de Toledo, caigo en la cuenta de que no había visto una de esas tiendas, que cada día me gustan más y que encuentro a cada paso en Madrid. Establecimientos que son, en sí mismos, un relato. Lugares extravagantes. Al menos a mis ojos. No lo había visto nunca. Supongo que habrá más por el mundo. Es lógico, claro. Pero me sorprende. Me gusta. Miro el cartel y me fascina. La casa del retrovisor. Así se llama. Existe. Es fantástico. Aunque supongo que es normal, pero como yo los únicos coches que he conducido en mi vida son de choque, no conocía una tienda así. Me maravilla. Tengo que entrar. Desde la puerta veo en un espacio pequeño y estrecho, decenas de espejos retrovisores colocados en fila en diferentes estantes. Fascinante. Me quedo en el centro de la tienda. El empleado se acerca a mí y me mira. Yo no digo nada. Me pregunta si deseo algo y yo lo pienso durante unos instantes. Le digo: “¿No cree que debería dejar de mirar atrás?”. Él no sabe qué contestar. Le digo: “En este lugar están siempre mirando al pasado ¿no? Es la casa del retrovisor". Me dice: “¿Se está riendo de mí?”. Le digo: “No”. Le digo: “Me fascina su tienda, pero uno no puede vivir una vida mirando espejos retrovisores. Tiene que mirar hacia delante”. Por su mirada creo que quiere golpearme, así que decido salir corriendo. Y después, cuando recupero mi ritmo natural de caminar, pienso que el empleado y yo, allí parados, en el centro de la tienda, rodeados de espejos retrovisores, parecíamos dos personajes de Beckett. Absurdos, metafóricos, ridículamente desesperados. La casa del retrovisor se ha convertido en mi tienda favorita de todo Madrid. Un lugar para mirar atrás. La casa del retrovisor. Voy a escribir un relato sobre este lugar. Así ese establecimiento real, del que es dueño un hombre al que no conozco, pasará a pertenecerme a mí. &lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Y esto, que parece tan poco, me ha salvado el día. La casa del retrovisor. Creo que encontrar esta tienda ha sido como encontrar una joya en mitad de un día lleno de bisutería. Joder, qué imagen. A veces me doy miedo. Buff. Agh.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/St-bBp8iEOI/AAAAAAAAARQ/Yt-aYYi_ZHo/s1600-h/untitled.bmp"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5395201331355062498" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 58px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/St-bBp8iEOI/AAAAAAAAARQ/Yt-aYYi_ZHo/s400/untitled.bmp" border="0" /&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La casa del retrovisor ya ha pasado a formar parte de mis tiendas favoritas de Madrid. Pasa a formar parte de la &lt;em&gt;Guía turística del Madrid Dillingeriano.&lt;/em&gt; También van a aparecer la farmacia Deleuze y la tienda de pelucas de la calle Duque de Alba. Y uno de mis últimos descubrimientos: tapicerías Peña, que yo creí durante mucho tiempo que se llamaban tapicerías Pena, quizá por la sensación grisacea y desoladora que deja contemplar sus escaparates. Está en Gran Vía y tiene dos grandes escaparates con decenas de cojines tapizados con imágenes de gatos y de perros vestidos de lord ingleses. Gatos con monóculo. Perros con pañuelos al cuello. Lo juro. Tapicerías Peña. Pena. Cada uno tiene su manera de irse de tiendas. La mía está clara. La mía es un poco extraña. Lugares que son puertas a la perturbación. Eso es lo que pasa cuando uno sale de su casa y pasa por este Madrid extraño. Quizá lo extraño sean mis zapatos. Quizá lo extraño sean mis pasos. Puede. Quizá sea eso. Después de tanto &lt;em&gt;Madrilear&lt;/em&gt; vuelvo a casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/St-ahGgPWfI/AAAAAAAAARI/Onmg4okpb4M/s1600-h/david-lynch-e-isabella-rossellini1.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5395200772085340658" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 396px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/St-ahGgPWfI/AAAAAAAAARI/Onmg4okpb4M/s400/david-lynch-e-isabella-rossellini1.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;De vuelta a casa escribo esto. Tengo que escribir más sobre este Madrid Idiota. Tengo que soñar otra vez con la película de Bolaño-Lynch para saber cómo acaba. Tengo que llevar a una chica a cenar a un comedor social. Tengo que volver a Nueva York. Tengo que volver a recuperar el sueño. Sobre todo eso. Tengo que escribir más a menudo en el diario. Tengo que ver de qué sirve todo este deambular. Pero sobre todo tengo que recuperar el sueño. Y volver a leer a Paul Morand. Y encontrar una razón a todo esto. Y escribir sobre Madrid como Behan sobre Nueva York. Y reordenar mi librería por libros diurnos y nocturnos. Así, cuando me despierte con insomnio, sabré a qué estantería acudir. Así sabré qué libros sirven para despertarme y cuales sirven para arroparme por la noche. Y eso. Poco más. Me pregunto qué me deparará la noche. Me pregunto qué me deparará mañana. Me pregunto si la noche de insomnio ha pasado. Si realmente he salido de casa. Si no ha sido todo un delirio de párpados abiertos. Si todavía sigo en casa, deambulando por la casa, con el insomnio en los hombros. Me pregunto si todo esto aún no ha sucedido. Si todo esto está por suceder. No lo sé. Y qué importa. &lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;Tengo una mano que escribe despierta y otra mano que escribe dormida. Y las dos dicen la verdad. &lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3612030020424025517-2457657626334910288?l=diariodedillinger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/feeds/2457657626334910288/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/2009/10/la-casa-del-retrovisor.html#comment-form' title='27 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3612030020424025517/posts/default/2457657626334910288'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3612030020424025517/posts/default/2457657626334910288'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/2009/10/la-casa-del-retrovisor.html' title='&lt;strong&gt;LA CASA DEL RETROVISOR&lt;/strong&gt;'/><author><name>Dillinger</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14672561568240685141</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SoRC0l4mMZI/AAAAAAAAAB4/ZugwR8SE8tM/S220/johndillinger.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/St-SnmEauLI/AAAAAAAAAQY/yFwiL_6mYsI/s72-c/6a00d83452012969e200e54f1be5af8833-800wi.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>27</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3612030020424025517.post-5063799686646850909</id><published>2009-10-08T13:02:00.009+02:00</published><updated>2009-10-08T15:00:35.322+02:00</updated><title type='text'>"EL CHICO DE LAS PELÍCULAS" (APUNTES DESORDENADOS PARA UN PROYECTO DESORDENADO) </title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;1.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En días así, en días como estos días, pienso que al menos me quedan las películas. Que menos mal que me puedo esconder. Que puedo vivir esa otra vida. Que menos mal. Y pienso en mi vida dentro de las películas. Porque cada vez vivo más dentro de las películas. Escondo la cabeza dentro de ellas, como un avestruz en la tierra. Doy un paso y ya estoy dentro. Es así de sencillo. Detengo un fotograma y me quedo a vivir dentro de él. La pantalla es una puerta que yo abro. Como en &lt;em&gt;La rosa púrpura de El Cairo&lt;/em&gt;. Algo parecido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eso lo he hecho desde siempre. No recuerdo desde cuándo. Pero cada vez ha sido más aguda mi existencia paralela. Cada vez he vivido más del otro lado. Vivir en las imágenes. Detener un fotograma, dar un paso y colarme dentro. Cruzar el umbral de la otra realidad. Subir la escalera que va de la calle a la ficción. Eso me gusta. Me encanta. Eso me encanta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SszN7ZLtvYI/AAAAAAAAAPI/3SI_HDRXx00/s1600-h/Dillinger+cara.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5389909274311638402" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 133px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SszN7ZLtvYI/AAAAAAAAAPI/3SI_HDRXx00/s400/Dillinger+cara.jpg" border="0" /&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;He vivido en Memphis. He vivido en Tokio. He vivido en Francia. He vivido en Irán. He sido muchos. He sido tantos. Incontables, he sido. Incontables soy cada día. Soy el rey de Kazajistán, un vagabundo que vive en el Pount Neuf, un detective enamorado de una mujer llamada Laura, un hombre que espera al amor de su vida en la terraza del Empire State, alguien bajo la lluvia de Cherburgo. Ellos tienen los telediarios, los centros de enseñanza y los escaños. Yo tengo todos los fotogramas del mundo. Así que yo gano. Así que yo puedo ser todos los que quiera ser. Ya ves, he encontrado una forma de salir de aquí. Puedo vivir todas las aventuras que quiera con sólo dar un paso dentro de la pantalla.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;2.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Me gustan las persecuciones en el cine. Claro, las persecuciones que parecen no tener fin. Una buena persecución puede ser tan grande como un gran diálogo, como una soberbia interpretación. He aprendido más de las persecuciones que de mis maestros. Porque tienes que aprender a escapar. Todos te persiguen. Tu padre te persigue y tienes que saber cómo huir de él. Las obligaciones, la madurez, las cajas de ahorros. Te persiguen. Todos te persiguen. Y tienes que ver todas esas persecuciones plano a plano para saber cómo huir de todo eso. Como en &lt;em&gt;El diablo sobre ruedas&lt;/em&gt;. Ya sé que el título original no era así, pero aquí todo el mundo, menos los listos, lo conocen como &lt;em&gt;El diablo sobre ruedas&lt;/em&gt;. Pues así. Un desconocido, dentro de un camión, persigue, sin razón, a un hombre en un coche. ¿Quién va dentro del camión? No lo sabemos. El diablo. El mal. No sabes. Pero puede ser quien tú quieras que sea. Puede ser tu padre. Puede ser tu hipoteca. Quizá incluso tú mismo. Qué importa. Lo grande de esa película es lo que tiene de abstracta. De absurdo. Así es como Samuel Beckett hubiese rodado una persecución. De ese modo absurdo. Y el conductor del coche le podría haber preguntado a su perseguidor lo mismo que Beckett le preguntó al hombre que apuñaló al escritor sin razón aparente. “¿Por qué?” Y el conductor del camión podría haber contestado lo mismo que el hombre que apuñaló a Beckett. “Yo no sé porqué”. Spielberg y Beckett, vaya mezcla. Hay que joderse. Qué bueno soy haciendo cócteles cinematoliterarios. Toma palabra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SszOSBX0fLI/AAAAAAAAAPQ/0kWlovpWCJU/s1600-h/duel+2.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5389909663056952498" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 293px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SszOSBX0fLI/AAAAAAAAAPQ/0kWlovpWCJU/s400/duel+2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tiempo te persigue y tú corres aunque sabes que siempre te alcanza. La desgracia te persigue y tú corres. Los chicos del barrio te persiguen con sus sueños y tú no quieres formar parte de ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo aquello que te persigue. Y por eso tienes que ver todas esas persecuciones. Para aprender a escapar. Para huir. Para saber el modo de huir. Huir como huye Belmondo &lt;em&gt;Al final de la escapada&lt;/em&gt;. Huir como huyen Bonnie and Clyde, igual que Butch Cassidy y Sundance Kid. Como huye Scarface. Como huye Spencer Tracy de la masa enfurecida. Como huye Billy The Kid de Pat Garret. Todo el mundo está huyendo. Todo el mundo corre lejos de sí mismo. Todo el mundo está corriendo hacia no se sabe dónde. Como Antoine Doinel corre hacia el mar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SszTCknLfYI/AAAAAAAAAQQ/lmYGaFtxIEo/s1600-h/4891.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5389914895196847490" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 279px; CURSOR: hand; HEIGHT: 400px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SszTCknLfYI/AAAAAAAAAQQ/lmYGaFtxIEo/s400/4891.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Por eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso y porque tienes los coches más rápidos para ti. Tienes autopistas infinitas. Tienes hoteles donde soñar los sueños de otros.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;3.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Detengo los fotogramas y me quedo a vivir en su interior. Y por eso si llamas a mi puerta, nadie te contestará. Porque no estoy. Y por eso si vienes a pedirme explicaciones estoy dentro de &lt;em&gt;París Texas&lt;/em&gt;. Si vienes a pedirme tu voto estoy dentro de &lt;em&gt;Un día en Nueva York&lt;/em&gt;. Si vienes a hablar de hipotecas estoy en &lt;em&gt;La jungla de asfalto&lt;/em&gt;. Si vienes a darme consejos estoy dentro de &lt;em&gt;El hombre que pudo reinar&lt;/em&gt;. Si vienes a decirme cómo soñar estoy en &lt;em&gt;Besos robados&lt;/em&gt;. Si vienes a hablarme de mis obligaciones estoy dentro de &lt;em&gt;Los contrabandistas de Moonflet&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y por eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y por eso si juntas todas las entradas de cine que he comprado mi vida y las lanzas al aire tendrás una idea de mis sueños.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tienes los coches más rápidos.&lt;br /&gt;Tienes a Scarlett Johanson.&lt;br /&gt;Tienes todos los besos que has perdido.&lt;br /&gt;Tienes orejas cortadas y canciones de Cole Porter.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;4. &lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;A veces me pregunto a qué se debe que cambie cada vez más frecuentemente la calle por las películas. Me lo pregunto. No me lo contesto y me lo pregunto. Y pienso algunas vaguedades. Pienso que Dios es un mal director de cine y por eso prefiero las películas que la calle. Que Dios es un director de serie Z. Y ni siquiera tiene gracia. Dios es un director de encargos. Dios es un director de series de televisión. Dios es el peor guionista de la historia. Los giros de guión surgen de la nada. La mayoría de los diálogos no tienen sentido. Dios no dirige obras maestras. En cambio John Ford dirigió &lt;em&gt;Centauros del desierto&lt;/em&gt;. En cambio Billy Wilder dirigió &lt;em&gt;El apartamento&lt;/em&gt;. Y Dios sólo hizo esta serie Z llamada &lt;em&gt;Realidad&lt;/em&gt; que debería ir directamente al videoclub.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SszPmUAhY2I/AAAAAAAAAPo/cgMB-QTviNA/s1600-h/Dillinger+chica.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5389911111168516962" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 133px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SszPmUAhY2I/AAAAAAAAAPo/cgMB-QTviNA/s400/Dillinger+chica.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;5.&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Estoy pensando que eres la mujer de cincuenta pies y yo soy diminuto a tu lado. Eres Uma Thurman luchando en Oriente. Eres Asia Argento abriendo tus grandes ojos para mí. Eres Mia Farrow buscando un cine de sesión doble para soñar. Eres Eva Green pestañeando. Eres Winona Ryder esperando un monstruo al que amar. Eres Juliette Binoche bailando en el Pount Neuf. Eres la mujer de Ed Wood intentando creer en sus sueños. Eres Lula esperando a Sailor a la salida de la cárcel. Eres Cristina Ricci acompañándome en la oscuridad. Eres Rose Mcgowan matando zombis. Eres Cybill Shephard entre la escoria de Nueva York. Eres todas las mujeres de Wong Kar Way que miran con lentitud la ciudad porque el amor les cambió la mirada. Eres Mary Pickford sujetando una flor, Claudette Colbert tocando el violín, Lombard haciendo el payaso para mí. Eres Barbara Stanwyck buscando la forma de matarme. Marlene Dietrich arruinándome la reputación. Irene Dunne derramando lágrimas en el cielo de la ciudad de cristal. Audrey Hepburn cantando &lt;em&gt;Moon River&lt;/em&gt; bajo mi ventana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SszQrQYEkfI/AAAAAAAAAP4/7KpU9ENNvKo/s1600-h/in-the-mood-for-love.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5389912295604523506" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 191px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SszQrQYEkfI/AAAAAAAAAP4/7KpU9ENNvKo/s400/in-the-mood-for-love.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eres Ingrid Bergman volviendo desde el pasado para romperme el corazón. Rita Hayworth quitándote el guante de la madrugada. Eres Sophia Loren subiéndose una media en la Piazza Navona y eres Anita Ekberg resurgiendo entre las aguas de Roma. Eres Leslie Caron bailando en París. Diane Keaton sentada en un parque de Manhattan. Eres la mujer que me envenena, la mujer que me mata, la mujer del cuadro eres tú. Eres Shirley MacLaine abriéndome el ascensor. Eres Catherine Denueve bajo la lluvia de Cherburgo. Jean Seberg robándome un cigarrillo. Debbie Reynolds sacándome de un apuro. Eres Lauren Bacall cantando en un hotel de La Martinica. Ida Lupino en mi último refugio. Eres Marilyn suicidándose con Seconal. Ana Karina bailando el twist. Eres Gena Rowlands esperando en la puerta de un teatro la respuesta del tiempo. Eres los ojos de Bette Davis y Ava Gardner fumando de madrugada. Eres la fiera de mi niña y Mary Astor acariciando la materia de la que están hechos los sueños. Eres las piernas de Cyd Charisse. El pelo de Maureen O´Hara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SszPB-0bsYI/AAAAAAAAAPg/fmEXzkgZWRQ/s1600-h/louise_brooks-balarena1.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5389910487005376898" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 312px; CURSOR: hand; HEIGHT: 400px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SszPB-0bsYI/AAAAAAAAAPg/fmEXzkgZWRQ/s400/louise_brooks-balarena1.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eres para mí todas las chicas de las películas.&lt;br /&gt;Eso eres. Eso.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;6.&lt;/strong&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Quizá lo mejor es viajar en el tiempo. A veces cojo mi nave espacial. Me voy a pilotar con Luke en dirección a la estrella de la muerte. Lo mejor es conocer a esas mujeres maravillosas. Lo mejor es llevar el coche que quieras. A veces me subo a un Cadillac. Conduzco por Mulhooland Drive. Lo mejor es poder tomar todas las drogas que quieras. Lo mejor es poder comprar todas las armas que quieras. Lo mejor es poder vivir con banda sonora. Lo mejor es poder elegir el plano, el vestuario, la canción final. Lo mejor es que puedes elegir a los actores, y si puedes elegir, no vas a elegir a los imbéciles. Pero lo mejor, lo mejor de todo es no tener que rellenar formularios, no hacer impresos, no contestar llamadas ni tener que obedecer horarios. Eso es lo mejor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SszQFZ569oI/AAAAAAAAAPw/uDjP9iowCpM/s1600-h/mulholland-drive.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5389911645327390338" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 265px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SszQFZ569oI/AAAAAAAAAPw/uDjP9iowCpM/s400/mulholland-drive.jpg" border="0" /&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Lo mejor es que sus balas no matan aquí dentro. Sus gritos no suenan aquí dentro.&lt;br /&gt;Sus golpes no duelen aquí dentro. Aquí no me pueden alcanzar. Aquí la única obligación es saber saltar de una película a otra. Aquí no llegan sus balas. Si me encuentran, cambiaré de fotograma. Si ven dónde me escondo, me iré a vivir a otra película. Así de sencillo.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;7.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Vivir dentro de las películas. Vivir para siempre en una imagen. Como el hombre que baila bajo la lluvia. Como el niño que dice: “Porque sueño, no lo estoy”. No estoy loco. Y por eso vivir dentro de una imagen. Por eso. Para no estar loco. Para soñar.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;V&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;ivir en una imagen, donde no sienta el frío, donde no entren los hijos de puta, donde siempre toquen mi canción. Eso es. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3612030020424025517-5063799686646850909?l=diariodedillinger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/feeds/5063799686646850909/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/2009/10/el-chico-de-las-peliculas-apuntes.html#comment-form' title='26 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3612030020424025517/posts/default/5063799686646850909'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3612030020424025517/posts/default/5063799686646850909'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/2009/10/el-chico-de-las-peliculas-apuntes.html' title='&lt;strong&gt;&quot;EL CHICO DE LAS PELÍCULAS&quot; (APUNTES DESORDENADOS PARA UN PROYECTO DESORDENADO) &lt;/strong&gt;'/><author><name>Dillinger</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14672561568240685141</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SoRC0l4mMZI/AAAAAAAAAB4/ZugwR8SE8tM/S220/johndillinger.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SszN7ZLtvYI/AAAAAAAAAPI/3SI_HDRXx00/s72-c/Dillinger+cara.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>26</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3612030020424025517.post-7726529042693821798</id><published>2009-09-28T00:50:00.024+02:00</published><updated>2009-09-28T11:20:50.380+02:00</updated><title type='text'>BOCETO PARA EL PRIMER CAPÍTULO DE UNA AUTOBIOGRAFÍA DILLINGERIANA EN MARCHA</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;1977. Nazco. Muere Elvis. No tenemos nada que ver. No llegamos a conocernos. Yo escucho sus discos, pero él no lee lo que yo escribo. Elvis consume drogas, aunque lo niegue de manera reiterada. Incluso el presidente Nixon, unos años antes de 1977, le entregó a Elvis una placa de agente federal para la lucha anti droga y una pistola Colt 45 con siete balas de plata en el cargador. Yo no niego que haya consumido drogas, pero tampoco lo afirmo, porque nadie me lo ha preguntado públicamente. En 1977 todavía no sabía quién era Elvis. Tampoco sabía por entonces quién era yo. Tampoco lo sé demasiado bien ahora. Ni siquiera creo que lo sepa nunca. Como mucho lo llegaré a intuir. Como mucho, digo. En 1977 mis manos no parecían mis manos y mis ojos no habían visto nada de lo que han visto hoy.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/Sr_ujiVaujI/AAAAAAAAAOI/oNlQaWIm91A/s1600-h/elvis_presley_on_stage.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5386285973637872178" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 316px; CURSOR: hand; HEIGHT: 400px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/Sr_ujiVaujI/AAAAAAAAAOI/oNlQaWIm91A/s400/elvis_presley_on_stage.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;1977. Nazco. Muere Howard Hawks. Hawks hacía comedias y hacía westerns. Yo no he hecho westerns. Pero Hawks sí, y John Ford también. John Ford sí que ha hecho westerns. De hecho, él dijo ante el Comité de Actividades Antiamericanas: “Soy John Ford y hago westerns”. Ford hizo, entre otras pelis, “Pasión de los fuertes”, en la que hay un diálogo que yo no conocía en 1977, pero que conocí años después y me gustó mucho. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;El diálogo. Me gustó mucho. Lo recuerdo. Así, más o menos, lo recuerdo. Como cuento. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Wyatt Earp: Mac, ¿has estado enamorado alguna vez?&lt;br /&gt;Mac: No, he sido barman toda la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Me gusta. El diálogo. Quizá lo haya transformado en el recuerdo. Puede ser. Me da igual. Me gusta así. Así lo recuerdo. Yo también he hablado con muchos barmans. Camareros. Eso. Camareros, mejor. En 1977 no sabía quién era Hawks ni quién era Ford, ni qué era ser camarero. Después, a lo largo de mi vida he conocido muchos camareros. Pero en 1977 todavía no conocía a ninguno. En 1977 no conocía nada. Tampoco conocía al médico que me sacó del vientre de mi madre. Y el que supongo me dio una palmada en el culo para hacerme llorar. Si ahora pudiese encontrar a ese hombre le daría un puñetazo en la boca. Por pegarme en el culo. Capullo. Por hacerme llorar. Sal a la calle. Métete con uno de tu edad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Nací en un hospital, en una ciudad que no amo, ni añoro, ni recomiendo a nadie. No sé si el día que yo nací lucía el sol o mojaba la lluvia. El día de mi cumpleaños siempre me dicen a qué hora vine al mundo, pero después nunca lo recuerdo. Nunca. Me cuesta imaginarme a mí mismo como un recién nacido. Pero creo que eso debe ser algo habitual. Es como si no se tratase de mí, como si fuese otro el recién nacido. Pero no yo. Como si se tratase de la vida de otro. No sé. Es raro. No puedo imaginarme a mí mismo con las manos diminutas de un recién nacido. Era otro. Yo, otro. Pero no sé quién. Si mejor o peor. Más pequeño, eso sí. No puedo imaginarme a mí mismo con los pies diminutos de un recién nacido. No puedo imaginarme a mí mismo con el cuerpo diminuto de un recién nacido, en la cuna del hospital, siendo observado por familiares y enfermeras. No puedo hacer ese ejercicio de imaginación. No sé si eso le sucede a todo el mundo. Nunca lo he hablado con nadie. Quizá no sea un buen tema de conversación. Tampoco sé cual es un buen tema de conversación. No tengo ni la mejor idea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/Sr_u57uxRzI/AAAAAAAAAOQ/FHEt2P1G8pY/s1600-h/misterytrain33447vc.png"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5386286358412216114" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 267px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/Sr_u57uxRzI/AAAAAAAAAOQ/FHEt2P1G8pY/s400/misterytrain33447vc.png" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1977. Nazco. Muere Elvis. Algunos dicen que Elvis está vivo, pero yo no lo creo. Incluso a veces dudo de que yo esté vivo, de que yo haya nacido en 1977. Elvis no está vivo, pero en una de mis películas predilectas aparece Elvis como un fantasma. En una de las tres historias que componen “Mistery Train” de Jarmusch. Pero eso no lo sabía yo en 1977. Tampoco sabía que en esa película una pareja de japoneses iban a visitar Memphis, y que uno de los japoneses prefería a Elvis y el otro a Carl Perkins. Y decían una frase que después me gustaría. Me gustaría mucho. Pero entonces no lo sabía. “No hay nada más cool que tener dieciocho años. No hay nada más cool que tener dieciocho años y estar en Memphis”. Yo ya no tengo dieciocho años. Yo no estoy en Memphis. Yo ni siquiera soy japonés ni aparezco en una película. Yo nací en 1977 y estoy en Madrid. Y no hay nada más cool que tener dieciocho años y estar en Memphis. Pues claro.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué hacías tú en 1977? Eso es lo que pregunto a todos los que ya andaban vivos y coleando en 1977. Quizá eso me ayude a comprender algo. Pero también es posible que no. Todo es posible en este mundo nuestro. Todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/Sr_wIdPrXyI/AAAAAAAAAOY/t6npcpAvx8g/s1600-h/imagen_maria_callas_0102_0.jpg"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5386287707438407458" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 300px; CURSOR: hand; HEIGHT: 400px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/Sr_wIdPrXyI/AAAAAAAAAOY/t6npcpAvx8g/s400/imagen_maria_callas_0102_0.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1977. Nazco. Muere Maria Callas. Maria Callas canta ópera. Yo no canto ópera, ni en 1977, ni después. Porque no sé. Pero Maria Callas canta “La Traviata” y mi primera novia me regala, en cedé, la ópera “La Traviata”, porque ella estudiaba en el conservatorio y porque el bar que yo más frecuentaba de adolescente se llamaba La Traviata. Y en ese bar, además de descubrir a un montón de grupos, hablaba con el barman. Con el camarero. A un montón de grupos. En La Traviata. Pero de todo eso, en 1977, yo no sabía nada, así que debería ir paso a paso, poco a poco, año a año, y no adelantarme, porque estoy hablando del año en que nací. No tengo ninguna fotografía de ese año. No sé si eso es normal. No me importa. No añoro tener una fotografía del año en que nací. De Elvis, en cambio, sí que tengo varías postales y muchos discos. Él era el Rey. Yo no soy nadie. No recuerdo nada de ese año. En ese momento no sabía casi nada de lo que ahora sé. No sabía quién era Madonna, ni Hitler, ni Leopardi. No sabía a qué sabía el helado de chocolate, ni cómo se besaba con lengua, ni quién era Charlie Parker, el saxofonista. Tampoco sabía quién era Julio Cortázar, ni que Julio Cortázar unos diez años antes del día en que nací había escrito un cuento sobre Charlie Parker. Ignoraba muchas cosas entonces. Ahora también, pero no tantas. O a lo mejor sí. No sabía que Elvis había muerto unos meses antes. Ni que Bowie había publicado su disco “Héroes” ese mismo año. Ni que años después, bastantes años después, Ray Loriga publicará un libro con el mismo nombre, en el que sale Bowie y que yo leí en mi adolescencia. Pero yo en 1977 todavía no sabía qué es lo que leería cuando fuera adolescente. Ni siquiera sabía qué era ser adolescente. Ni sabía lo que era leer. Porque en 1977 yo no sabía leer, ni hablar. No sabía decir: “Esta boca es mía”. Ni sabía decir: “Tu puta madre”. En 1977 vino a verme un montón de gente al hospital. A algunas de esas personas que me vieron en un hospital el primer día de mi vida, yo las he visto en un hospital el último día del suyo. Qué fuerte. Qué fuerte todo. Me parece a mí. 1977. Qué año, eh.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/Sr_2S8hGBzI/AAAAAAAAAPA/pP6kECqu8xw/s1600-h/JULIO_~1.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5386294484701415218" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 300px; CURSOR: hand; HEIGHT: 300px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/Sr_2S8hGBzI/AAAAAAAAAPA/pP6kECqu8xw/s400/JULIO_~1.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;1977. Nazco. Muere Elvis. Dos acontecimientos en nada comparables. En las antípodas. “Love me tender” cantaba Elvis. “Love me tender” no lo canto yo, porque en 1977 no sabía cantar y ahora tampoco sé. Pero si supiese cantar cantaría una canción llamada “1977”, que hablase del año que nací y de lo raro que es no recordar nada del año más importante de mi vida y de que ese año el Rey murió y de que ese año, según la Wikipedia, nevó por primera y única vez en la historia de Miami, y de que eso no tiene nada que ver conmigo que yo sepa, pero que nunca se sabe, nunca se sabe. De todo eso hablaría la canción “1977”. De todo eso debería hablar. De todo eso y de algunos asuntos más que aún no sé cómo abordar. Quizá también de que en 1977 un grupo lanzó al mercado su disco “Never Mind The Bollocks Here's The Sex Pistols”. Y de que yo no tengo nada que ver con eso, pero que cuando iba al instituto llevaba una camiseta de los “Sex Pistols” y de que eso sí que tiene que ver conmigo, porque se trataba de mi camiseta preferida de adolescente, aunque años más tarde la usé como trapo para limpiar los cristales de mi primera casa en Madrid. La misma camiseta con la que hace años vestía orgulloso, me servía para limpiar la suciedad de los cristales a través de los cuales veía Madrid. Y hablaría la canción de cómo esa historia de la camiseta me hace pensar en lo extraño del destino de las cosas. De las cosas y de la gente. El destino. Al menos el mío así me lo parece. Extraño. Desde que nací. Yo. En 1977.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/Sr_wSUjd2cI/AAAAAAAAAOg/tk3_78TGw64/s1600-h/300px-Groucho_Marx.jpg"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5386287876904180162" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 300px; CURSOR: hand; HEIGHT: 377px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/Sr_wSUjd2cI/AAAAAAAAAOg/tk3_78TGw64/s400/300px-Groucho_Marx.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1977. Nazco. Muere Groucho Marx. Sí, Groucho Marx murió, el mismo Groucho Marx que dijo: “Encuentro la televisión muy educativa, cada vez que alguien la enciende, me retiro a otra habitación y leo un libro”. Yo también encuentro la televisión muy educativa, porque trabajo para la televisión, y con lo que gano en la televisión me compro libros, cedés, películas, series de televisión de la HBO. Pero eso no lo sabía, claro, en 1977, que yo iba a trabajar en la televisión. Groucho Marx tenía un bigote pintado. Yo, años después de 1977 me dejaría bigote, pero no pintado, porque yo no soy Groucho Marx, aunque también encuentre la televisión muy educativa. Groucho Marx murió en 1977, aunque no era punk y yo tampoco y eso que 1977 fue año de música punk. Aunque yo no nací con cresta, ni con un imperdible en la oreja, ni me hice heridas con cuchillas en el pecho, como Sid Vicious, que estuvo en el Chelsea Hotel con su novia Nancy. Nancy, que murió en el Chelsea Hotel apuñalada, un año que no recuerdo. Yo no sabía en 1977 que en 2009 iría a visitar en Nueva York el Chelsea Hotel. Ni que Leonard Cohen compondría y cantaría una canción llamada “Chelsea Hotel”. Yo no lo sabía entonces. Cómo lo iba a saber, si ni siquiera recuerdo cómo nací. Si ni siquiera sé qué parte de mi cuerpo asomó primero a la vida. ¿Sería un pie? ¿Una mano? No lo sé. Nunca he pensado en ello, hasta ahora. ¿Cuál es el primer centímetro de mi cuerpo que estuvo en contacto con el espacio exterior? Me hago algunas preguntas al respecto. Preguntas que nunca me he formulado. Preguntas que no sé de dónde vienen. Preguntas que no sé dónde van. ¿Cuántas nubes pasaban sobre el hospital en ese momento? ¿Quién moría mientras yo nacía? ¿Tengo algo que ver con ellos? No sé. De ese día no recuerdo nada, pero tampoco recuerdo cual es mi primer recuerdo. Y de los nueve meses que estuve dentro del vientre de mi madre tampoco recuerdo nada. Como en una gran borrachera. Pero seguro que fue maravilloso. El año de “Star Wars” y de “Annie Hall”. Ese año fue 1977. ¿Qué hacía la gente ese año? Estoy haciendo una encuesta entre conocidos que ya estaban vivos por entonces, y les pregunto si recuerdan qué hacían ese año. Y les pregunto si recuerdan que hacían el 19 de noviembre de ese año. ¿Qué hacías cuando yo nacía? Eso es lo que les pregunto. Y lo voy apuntando todo en un cuaderno de tapas azules. En mi cuaderno sobre el día en que nací. Para saberlo. Para no sé qué. No sé. Por entretenerme. Porque a veces me aburren los libros, los cedés, la tele. Por entretenerme. 1977.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/Sr_wfmkdy5I/AAAAAAAAAOo/kHfLuO8GzzE/s1600-h/the-chelsea-hotel-at.jpg"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5386288105078508434" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 300px; CURSOR: hand; HEIGHT: 400px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/Sr_wfmkdy5I/AAAAAAAAAOo/kHfLuO8GzzE/s400/the-chelsea-hotel-at.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1977. Nazco. Muere Elvis. Realmente Elvis andaba muriendo cuando yo todavía no había nacido. Meses antes ya moría Elvis. Joder. Elvis. Moría Elvis. Love me Tender. Elvis. Joder, Elvis. Love me tender. 1977. Algún día tendré que escribir esa canción, esa canción que se llamará “1977”. Algún día tendré que escribir esa canción, algún día. El día que sepa cómo debe terminar esa canción. 1977. Algún día. Mientras tanto, voy escuchando “Love me Tender”, mientras pienso en 1977. El año que murieron tantos, que nacieron tantos. Al fin y al cabo, un año como todos los años. 1977. Love me tender. Y no sabía yo en 1977, que años después intentaría una autobiografía y que escribiría un borrador del primer capítulo en mi diario. Pero aquí estoy, metido de lleno en el asunto. Aquí estoy. Love me tender. Y me está gustando la experiencia. La experiencia de la autobiografía. Me está gustando. Incluso puede que siga con ella. Si tengo ganas. Y si tengo tiempo. Y si me quedan fuerzas. Ya veremos. Mientras tanto, love me tender, love me sweet. Veremos qué queda de todo esto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/Sr_wtGTY-DI/AAAAAAAAAOw/PmiL0D4c6R0/s1600-h/fotos_ineditas_elvis_presley.jpg"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5386288336935122994" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 294px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/Sr_wtGTY-DI/AAAAAAAAAOw/PmiL0D4c6R0/s400/fotos_ineditas_elvis_presley.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1977. Nazco. Muere Chaplin. Muere Jacques Tourneur. Mueren muchos y nacen muchos. 1977. Desde ese año han pasado bastantes años y han pasado bastantes cosas. Cosas buenas y malas, pero sobre todo cosas raras. ¿Cómo? No sé. Raras. Muchas. Desde entonces ha pasado mucho. Muchas cosas. Y mucho que no puedo cuantificar. Y a veces lo pienso. Y me hago algunas preguntas sobre todo este tiempo que ha pasado. Sobre 1977. Y pienso en lo que ha sucedido desde 1977 hasta 2009. Y me hago preguntas al respecto. Preguntas sin sentido. Pero me las hago. Claro que me las hago. Vaya si me las hago. Así es. 1977-2009. Claro que me las hago. Me pregunto, por ejemplo, si seré capaz de escribir mi autobiografía. Si seré capaz de ver la relación entre asuntos aparentemente dispares, si podré trazar todas esas líneas que formen el dibujo de mi rostro. Si seré capaz de escribirme. Eso es lo que me pregunto. Si seré capaz de escribirme. Para así poder leerme. Y saber con qué personaje estoy tratando cada día. Si, de eso se trata, de verme como un personaje para comprenderlo todo mucho mejor. Veremos si lo logramos. Veremos. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;¿Seré capaz de construir con palabras un espejo? &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Veremos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/Sr_yRSd5dNI/AAAAAAAAAO4/ph3fJVsVgqw/s1600-h/elvis_dead-219x300.jpg"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5386290058187338962" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 219px; CURSOR: hand; HEIGHT: 300px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/Sr_yRSd5dNI/AAAAAAAAAO4/ph3fJVsVgqw/s400/elvis_dead-219x300.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;1977. Muere Elvis. Nazco yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Él era el Rey y yo no soy un príncipe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De momento, eso es todo lo que puedo decir de mí. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3612030020424025517-7726529042693821798?l=diariodedillinger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/feeds/7726529042693821798/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/2009/09/boceto-para-el-primer-capitulo-de-una.html#comment-form' title='23 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3612030020424025517/posts/default/7726529042693821798'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3612030020424025517/posts/default/7726529042693821798'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/2009/09/boceto-para-el-primer-capitulo-de-una.html' title='&lt;strong&gt;BOCETO PARA EL PRIMER CAPÍTULO DE UNA AUTOBIOGRAFÍA DILLINGERIANA EN MARCHA&lt;/strong&gt;'/><author><name>Dillinger</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14672561568240685141</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SoRC0l4mMZI/AAAAAAAAAB4/ZugwR8SE8tM/S220/johndillinger.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/Sr_ujiVaujI/AAAAAAAAAOI/oNlQaWIm91A/s72-c/elvis_presley_on_stage.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>23</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3612030020424025517.post-5786130535770250842</id><published>2009-09-16T12:00:00.014+02:00</published><updated>2009-09-16T23:01:16.463+02:00</updated><title type='text'>HE VISTO (2)</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;16)&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt; &lt;span style="font-size:130%;"&gt;He visto una fotografía que me hicieron cuando tenía cinco años. Yo. Cinco años. En ella miro muy serio a la cámara. Desafiante. En plan duelo de espagueti western. La foto es todo mirada y cuellos de camisa. No sé quien hizo la foto. Pero sé a quién está desafiando esa mirada. A quién está mirando tan concentrado ese niño. A quién está retando con la mirada ese chaval de la fotografía. A mí. Es a mí al que está mirando ese niño. Al que ahora soy. Al que he llegado a ser. Y yo también le miro, me miro, le reto, me reto, serio, sin contemplaciones. Y me pregunto quién ganará el duelo. Me lo pregunto así: “¿Quién ganará el duelo?” Pero no me respondo. Porque no sé hacerlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;17)&lt;/strong&gt; He visto, muchas veces, cómo llega septiembre. Y siempre me gusta. Septiembre. He visto que todo cambia, pero septiembre sigue siendo septiembre y huele a forro de libro y a café con leche. Y la gente vuelve a sus casas para ordenar sus estanterías y todo parece en su sitio. Y muchos quieren cambiar de ciudad porque no pueden cambiar de nombre ni de biografía. ¿Yo quiero cambiar de biografía? Yo, quizá escribo el diario para reflejarme no como el que soy, sino como el que quisiera ser. Quizá el diario no sea el lugar irremediable al que desemboco. No. Quizá el diario sea el lugar donde me reconstruyo como me sueño. Pero no lo sé. Quizá algún día lo sepa. Puede ser. Mientras tanto, septiembre me centra, barre con su viento revitalizador el mal gusto del verano, la relajación cargante de agosto. Septiembre es un país de chaquetas y lapiceros nuevos. Septiembre es una canción de “Los enemigos”. Septiembre es el título de la única película de Woody Allen que no he visto. Septiembre siempre es el mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/Sq99MMDtFzI/AAAAAAAAAMA/jhnMeWd5DNs/s1600-h/1964_9.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 297px; DISPLAY: block; HEIGHT: 400px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5381657728079697714" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/Sq99MMDtFzI/AAAAAAAAAMA/jhnMeWd5DNs/s400/1964_9.jpg" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;18)&lt;/strong&gt; He visto al mendigo que vive en la costanilla de San Andrés, al lado de mi casa. Iba vestido con mi ropa. Yo no estaba delirando, ni soñando. Es cierto. Totalmente cierto. El tío llevaba mi ropa. Un día bajé una maleta con ropa de la que quería deshacerme, para dejar en la iglesia. Pero como no recogían ropa ese día, se la di a él. Y hoy, cuando he bajado a la calle, he visto que llevaba mis vaqueros y mi vieja camiseta. Me ha producido una sensación extraña. Es perturbador ver que otro lleva esa ropa que yo vestí durante tanto tiempo. Esa ropa que vivió lo suyo conmigo. Esa ropa que me acompañó tantas noches por ahí. Esa ropa que viajó conmigo. Esa ropa que perdió conmigo. Esa ropa, ahora le cubre a él. Voy a dar toda mi ropa vieja a los mendigos del barrio, para que todos los mendigos del barrio vayan vestidos como yo. Seremos así un pequeño ejército, vestidos todos del mismo modo. Mendicantes a la moda. Y yo iré a la cabeza. Es extraño, sí. Ya decían en &lt;em&gt;Terciopelo azul,&lt;/em&gt; que vivimos en un mundo muy extraño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;19)&lt;/strong&gt; He visto, entre mis estanterías, un libro que nunca he comprado. ¿Estaría ya en la casa cuando llegué? ¿Quizá sí que lo hice y no lo recuerdo? No creo. Me inclino a pensar que el libro ha llegado solo, como llega una canción o el viento o cualquier bicho que entra por la ventana. Aún no me he atrevido a abrirlo, el libro. No. No quiero saber qué es lo que hay escrito en él. Cuando me cambie de piso, que será muy pronto, me lo llevaré conmigo. O mejor no. Lo dejaré aquí. En las estanterías vacías. Para que me olvide. Para olvidarlo. Aunque no puedo ocultarme el temor de que vuelva después de abandonarlo. El temor de estar instalado en la otra casa y que aparezca de nuevo, allí, el libro. Y quizá entonces tenga que leerlo. No sé. No son más elucubraciones sin fin. Ese libro. ¿Quién lo ha escrito? ¿Qué hace aquí? ¿Qué historia quiere contarme? ¿Por qué no me atrevo a abrirlo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/Sq-bWpCK2dI/AAAAAAAAANA/DrFI3nN94MI/s1600-h/robert_louis_stevenson.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 260px; DISPLAY: block; HEIGHT: 285px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5381690893005412818" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/Sq-bWpCK2dI/AAAAAAAAANA/DrFI3nN94MI/s400/robert_louis_stevenson.jpg" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;20)&lt;/strong&gt; He visto, sacando cajas de trastos viejos para organizar la mudanza, unas gafas que usaba hace mucho tiempo. Me he fijado en las lentes. Me ha parecido ver en ellas, poemas de Paul Eluard, novelas de Stevenson y películas de Billy Wilder. Me ha parecido ver en ellas al que yo era con dieciocho años. Me ha parecido. Pero quizá no fuera yo. Quizá era otro. No añoro ninguna de mis edades anteriores. No sé si eso es porque estoy satisfecho con la actual o porque las otras fueron absolutamente decepcionantes. No sé. No he llegado a ninguna conclusión. Bueno, quizá a una sí. Hay que guardar las gafas antiguas para recordar de qué modo mirábamos hace años. Quizá eso nos ayude a comprender de qué modo miramos ahora. Puede ser.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;21)&lt;/strong&gt; He visto, en el metro, las lágrimas de un anciano que leía el periódico. Viajaba solo. Leía solo. Lloraba solo. No sé a qué se debía. No hice ninguna pregunta. Me quedé paralizado. Las lágrimas se deslizaban por la cara y desaparecían en la barbilla, donde saltaban hasta el suelo. Después pasó un adolescente con zapatillas de marca y sin saberlo pisó las lágrimas. Las lágrimas se quedaban pegadas en las suelas de las Nike y se iban lejos. No sé dónde se iban, las lágrimas. No tengo ni idea. Pero me hubiera gustado conocer todo el recorrido del llanto del hombre desconocido. Qué cosas. No sé. ¿Y qué estaba leyendo el anciano? No sé. Pero he recordado la frase que Leonard Cohen soltó la primera vez que subió a un escenario en toda su vida. Dijo: “El hombre con más dolor aquí soy yo”.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/Sq99a3efPBI/AAAAAAAAAMI/VEbLBVbxqCQ/s1600-h/20081106184049-valle-inclan.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 270px; DISPLAY: block; HEIGHT: 400px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5381657980252929042" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/Sq99a3efPBI/AAAAAAAAAMI/VEbLBVbxqCQ/s400/20081106184049-valle-inclan.jpg" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;22)&lt;/strong&gt; He visto una nube que parecía la barba de Valle-Inclán. He visto otra nube que parecía la barba de Walt Whitman. He visto otra nube que parecía la barba de Hemingway. Y me he preguntando: “¿Qué ha sido de las grandes barbas de la literatura?”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;23)&lt;/strong&gt; He visto, en el &lt;em&gt;Yutúb,&lt;/em&gt; el asesinato de Kennedy. Veinte veces. Seguidas. Las veinte veces seguidas. Una y otra vez. Veinte. Lo he visto tantas veces que ahora me parece una ficción. Cuando veo muchas veces cualquier secuencia de imágenes, aunque sea real, me acaba pareciendo ficción. No sé si eso es normal. No sé qué diría sobre eso Baudrillard, que era un fiera respecto a lo que pantallas se refiere. Después de ver el vídeo tantas veces, me ha venido una frase a la cabeza. No es que yo haya reflexionado ni nada de eso. A mí eso nunca se me ha dado muy bien. Reflexionar, digo. A mí me vienen frases a la cabeza, como flechas, como pedradas, como balazos. La frase que me ha venido: “Micky Mouse mató a Kennedy.” Me gustaría escribir la frase en una pared, como un grafitero. Me gustaría pasar todos los días por esa pared y ver la frase escrita. Porque sí. Por la cara. Por no sé qué. Por yo qué sé. Porque sí. Micky Mouse mató a Keneddy. Balas de Walt Disney. Micky Mouse mató a Keneddy con balas de Walt Disney. Micky Mouse era el segundo tirador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/Sq9-K-W14VI/AAAAAAAAAMQ/6oXhyZceMCE/s1600-h/jfk_tatort_dallas_001.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 280px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5381658806733627730" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/Sq9-K-W14VI/AAAAAAAAAMQ/6oXhyZceMCE/s400/jfk_tatort_dallas_001.jpg" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;24)&lt;/strong&gt; He visto, en la estanterías de una librería, varias ediciones diferentes del &lt;em&gt;Kamasutra&lt;/em&gt;. Y he pensado algo el respecto. No tanto respecto al &lt;em&gt;Kamasutra&lt;/em&gt;, como de la lectura. He pensado que hay dos tipos de lectores, los que leen el Kamasutra y los que además lo practican. He pensado que hay dos tipos de lectores, los que leen &lt;em&gt;La isla del tesoro&lt;/em&gt; y los que además lo buscan. El tesoro. Los que buscan el tesoro. Y la isla. Hay dos tipos de lectores. Los que leen libros y los que además son leídos por los propios libros. Pero sobre todo, hay dos tipos de lectores, los que leen las palabras y los que leen el silencio que hay entre las palabras. Me parece.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;25)&lt;/strong&gt; He visto que no he visto &lt;em&gt;Viaje al fin de la noche&lt;/em&gt; de Céline en la librería La Central . Leí hace tiempo un ejemplar de la biblioteca y quiero volver a leerlo. Pero no estaba. Y antes había mirado en otras cuatro librerías. Y en ninguno tenían el libro de Céline. Una ciudad en cuyas librerías no tienen a Céline es una ciudad idiota. Idiota. Madrid. Pero bueno, en compensación he encontrado otros libros. Me he llevado &lt;em&gt;Claus y Lucas&lt;/em&gt; de Agota Kristof, &lt;em&gt;Iluminaciones en la sombra&lt;/em&gt; de Alejandro Sawa, &lt;em&gt;La habitación del poeta&lt;/em&gt; de Robert Walser y &lt;em&gt;Los hermosos años del castigo&lt;/em&gt; de Fleur Jaeggey. Después he caminado toda la calle Atocha hasta Antón Martín y he llegado a &lt;em&gt;La Piola&lt;/em&gt;, en la calle León. Allí he abierto el libro de Robert Walser y he estado leyendo, hasta que he llegado a un párrafo que me ha gustado especialmente. Me ha gustado tanto que he dejado de leer y he pedido unas tijeras a la camarera. Sí. Unas tijeras. No para cortarme las venas porque nunca le llegaría a las suelas de los zapatos al señor Walser. No. No por eso. Aunque es claro que nunca le voy a llegar a las suelas de los zapatos. He pedido las tijeras porque era un párrafo tan bueno que no bastaba con subrayarlo, había que sacarlo de la hoja, que extraerlo del libro. Así que lo he cortado, ante la mirada extrañada de los otros bebedores de cerveza que había por allí. He cortado el párrafo y lo he vuelto a leer. Después he abierto la cartera y he guardado el párrafo. Y es por eso que ahora llevo en mi cartera un párrafo de Walser. No todo el mundo puede decir lo mismo. No. Casi nadie puede decir lo mismo. Casi nadie puede decir que lleva a Robert Walser en la cartera. Yo sí. Yo puedo. Yo lo digo y aquí pongo el párrafo. El que llevo en la cartera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/Sq-aHXdMPLI/AAAAAAAAAM4/uGRc0e_y2Rc/s1600-h/robert_walser_01.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 266px; DISPLAY: block; HEIGHT: 302px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5381689531077246130" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/Sq-aHXdMPLI/AAAAAAAAAM4/uGRc0e_y2Rc/s400/robert_walser_01.jpg" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“El escritor como Dios manda es alguien que está al acecho, un cazador, alguien armado con escopeta, que busca y que encuentra, una especie, en definitiva, de Ojo de Halcón que vive permanentemente a la caza. Acecha los acontecimientos, persigue las rarezas del mundo, busca lo extraordinario y verdadero, y aguza los oídos cuando cree oír el ruido que anuncia la llegada no precisamente de caballos indios al galope, sino de nuevas sensaciones. Está siempre a punto, siempre dispuesto a atacar por sorpresa. Si llega paseando una belleza inocente y desprevenida, vestida a poder ser como una campesina, el escritor sale de su escondrijo y atraviesa el corazón de la dama, que había salido a pasear sola, con su afilada pluma, impregnada del terrible veneno que es el don de la observación.”&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;26)&lt;/strong&gt; He visto, a las once de la mañana, un hombre sentado en una terraza, tomando una cerveza, con una camiseta de Batman y tocando la gaita. De verdad. Juro decir la verdad y nada más que la verdad. Y esa es la verdad. A nadie parecía llamarle la atención una imagen tan insólita. Eso es lo que a mí más me ha llamado la atención. No tanto el hombre con camiseta de Batman tocando la gaita, como que a nadie le haya llamado la atención.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;27)&lt;/strong&gt; He visto, al lado de la librería Fuentetaja, una farmacia que se llama Deleuze. Por lo visto, la farmacia, muy barroca, procede de la época de Carlos III. Farmacia Deleuze, remedios para el alma, he pensado. ¿Habrá también en Madrid un videoclub que se llame Braudillard? ¿Y una panadería que se llame Foucault? Madrid, ciudad filosófica. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/Sq9_9aLZP_I/AAAAAAAAAMg/4GXGd7M10W0/s1600-h/deleuze.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 308px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5381660772706893810" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/Sq9_9aLZP_I/AAAAAAAAAMg/4GXGd7M10W0/s400/deleuze.jpg" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;28)&lt;/strong&gt; He visto que la chica de la tienda de flores llevaba un vestido de flores. He visto, en la floristería que hay cerca de la calle Segovia, a la chica que trabaja en la tienda, arreglando las flores que tiene expuestas en el escaparate. Y me ha llamado la atención que llevase puesto un vestido de flores estampadas. El vestido de flores se confundía con las verdaderas flores. Era raro. Me gustaba y no me gustaba. No sé si me explico. Más bien estaba atónito. Es como si un mecánico llevase un traje lleno de llaves inglesas, o yo llevase una camisa con teclas de ordenador. Bueno, no es igual, porque las flores molan más. Y huelen. No sé qué decir al respecto, pero me ha llamado la atención. A veces veo cosas así, que llaman mi atención, pero no sé qué pensar sobre ellas. Supongo que es normal. Supongo. Quizá con esa imagen sea suficiente. He visto que la chica de la tienda de flores llevaba un vestido de flores.&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;29)&lt;/strong&gt; He visto a Arturo Pérez Reverte pasando por la plaza Mayor. No llevaba un sable ni nada. Ni iba a caballo. Lo juro. Sólo iba con cara de "Soy Arturo Pérez Reverte y tú no". A lo mejor me equivoco. Eso me ha parecido a mí, pero puede que se deba a que yo tampoco estaba de muy buen humor. Puede. Puede que la culpa sea mía. Seguro que es un tío muy majo para tomar una caña. Pero lo cierto es que, por sus artículos de cascarrabias que se quiere pelear y batir en duelo con todos los rufianes que encuentre a su paso, yo imaginaba que sería un tío más fornido. Pero tenía unos brazos delgados, como de niña. No es que eso me parezca mal ni nada. No tengo nada contra él. Nada. Pero creía que tendría aspecto de tipo más duro. Yo, si hubiese tenido un guante a mano, se lo hubiese pasado por la cara, para retarlo a duelo. Sólo por el gusto de oírle decir: “En guardia, malandrín.”. O una de esas cosas que él suele decir, tan de esa manera. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/Sq-AOGet08I/AAAAAAAAAMo/ihIRxlIDhaA/s1600-h/Henry-Miller.jpg"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 234px; DISPLAY: block; HEIGHT: 320px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5381661059477001154" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/Sq-AOGet08I/AAAAAAAAAMo/ihIRxlIDhaA/s400/Henry-Miller.jpg" /&gt; &lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;30) &lt;/strong&gt;He visto en el ordenador un archivo del que desconocía su existencia. Un archivo perdido y encontrado. El archivo lleva por nombre &lt;em&gt;Madrid&lt;/em&gt;. Es de hace unos seis años. No sé porqué lo inicié ni lo que contiene. Cuando lo abro, me encuentro sólo una frase. Nada más. Una frase. Me doy de bruces con la frase de Henry Miller: “&lt;em&gt;No tengo ni dinero, ni recursos, ni esperanzas. Soy el hombre más feliz del mundo&lt;/em&gt;.” Casi nada. Cómo se las gastaba el Henry. Lo flipas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;31) &lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;He visto a Corcobado en la librería Arrebato. Allí he conocido a L. a I. y a M. que estaban con unos amigos. Escuchamos poemas, bebimos en vasos de plástico y vimos cómo Corcobado tiraba el ejemplar del libro que estaba leyendo, porque le faltaba una página. Dijo que el libro estaba defectuoso y lanzó el libro escaleras abajo. A mí es lo que más me gustó de todo, el lanzamiento de libro. Corcobado, sin duda, es un gran lanzador de libros. Hay buenos y malos lanzadores de libros. Yo debería organizar un concurso de lanzadores de libros. Algún día lo haré. "Primer concurso internacional de lanzadores de libros". Habría que dejarse de tanto concurso de poesía y hacer más concursos de lanzadores de libros. Después de ver lanzamientos de libros, fuimos a comer algo a un bar de Malasaña. Había demasiada gente, pero algo comimos. M. tuvo la fortuna desafortunada de que una mujer que pasaba por la barra posase su larga cabellera sobre su plato, y parece que a M. no le gustó la degustación de pelo, porque ya no comió más. Así que nos cambiamos de lugar. En el otro bar, pedimos bebida y nos trajeron comida. Nos quitaron la comida y nos trajeron nuestra bebida. Bebimos. También estaba una amiga de L. que está visitando unos días Madrid. Mitad amiga, mitad familiar. De Argentina. Eso no tendría importancia, pero aprendimos expresiones en argentino para hacer todas esas cosas que la gente hace cuando cierra la puerta de su habitación. Más que nada nos lo contó porque deseaba cambiar de tema, ya que supimos que estaba harta de que la conversación siempre diese vueltas en torno a los libros. Dijo: "Desde que estoy en España no he escuchado más que hablar de libros. Puff.". A mí me encantó la frase. Me fascinó su impresión, que era lógica por lo que a ella la rodeaba. Pero me maravilló, porque nunca la imagen de este país fue vista con ojos similares. Me pareció tan divertido que casi me caigo de la silla. Yo insistí en que España era así, que la gente habla de libros sin parar. Que la gente no para. Y que aunque jugaba el Real Madrid partido de Champions, en Madrid a nadie parecía importarle y todos llenaban los bares hablando de Foster Wallace, pero después de cara hacia fuera nos gustaba alimentar el tópico de que España era un país diferente, volcado en otros intereses. "Desde que estoy en España no he escuchando más que hablar de libros". Olé. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Al final, la gente se dispersó y cogió autobuses verdes, metros azules y coches rojos. Y cada uno volvió a casa, y quien pudo hizo esas cosas que en Argentina se llaman de forma diferente. Y quien no, se metió en la cama y abrió un libro, como suele ser costumbre en España. Y eso. En resumen. Eso. Así, que me acuerde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SrCv49aGxrI/AAAAAAAAANI/vpVCpksYX6o/s1600-h/lcohen.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 300px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5381994947799336626" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SrCv49aGxrI/AAAAAAAAANI/vpVCpksYX6o/s400/lcohen.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;32)&lt;/strong&gt; He visto a Leonard Cohen. Debajo de su sombrero tenía un sueño que no recuerdo. Por cierto, ¿qué ha sido de los grandes sombreros de la literatura?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3612030020424025517-5786130535770250842?l=diariodedillinger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/feeds/5786130535770250842/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/2009/09/he-visto-2.html#comment-form' title='35 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3612030020424025517/posts/default/5786130535770250842'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3612030020424025517/posts/default/5786130535770250842'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/2009/09/he-visto-2.html' title='&lt;strong&gt;HE VISTO (2)&lt;/strong&gt;'/><author><name>Dillinger</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14672561568240685141</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SoRC0l4mMZI/AAAAAAAAAB4/ZugwR8SE8tM/S220/johndillinger.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/Sq99MMDtFzI/AAAAAAAAAMA/jhnMeWd5DNs/s72-c/1964_9.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>35</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3612030020424025517.post-7176562219464602894</id><published>2009-09-10T09:53:00.013+02:00</published><updated>2009-09-10T10:34:52.716+02:00</updated><title type='text'>HE VISTO (1)</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;1.&lt;/strong&gt; He visto un mendigo en la plaza de San Ildefonso. En realidad he visto a unos cuantos, pero hay uno que ha hecho algo diferente a todos los demás. El mendigo que yo he visto estaba metiendo una carta en una alcantarilla. Sí, en la alcantarilla. Como si fuese un buzón, la alcantarilla. He pensado que quizá otro mendigo en Barcelona se acercaría a una alcantarilla de la Plaza Cataluña a recoger esa carta. Como si fuese un buzón, la alcantarilla. ¿Qué habría escrito el mendigo en la carta? ¿Por qué decidió que el mejor lugar para introducirla era una alcantarilla? No lo sé. ¿Qué es lo que pretendía con ese gesto absurdo, tan lleno de misterio? Creo que durante mucho tiempo estaré pensando en el contenido de esa carta. Creo que algún día voy a escribir mi hipótesis sobre lo que contenía esa carta. Algún día lo haré. Pienso en la posibilidad de que esa carta llegue a mi buzón dentro de muchos años. Sería increíble. A partir de hoy, cada día, abriré el buzón con esa esperanza. Sostengo la absurda teoría de que esa carta contenía algo importante sobre mi vida, sobre la vida de todos. Absurda teoría, ya lo sé. ¿Y qué?&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;2.&lt;/strong&gt; He visto a un chico y a una chica de quince años besándose en el interior de mi portal. Al verme entrar, se han separado, avergonzados. Me he fijado que la chica se miraba, cortada, las puntas de los zapatos. El chico intentaba mantener la cabeza más alta, pero se le veía el rubor en los ojos. He dicho: "Hola". Me han respondido tímidamente con otro hola. Al meterme en el ascensor he creído oír de nuevo sus besos. Una vez en casa, no he podido dejar de pensar en ellos dos. No he podido dejar de oír sus besos. Y sus risas. Y en que yo también hace tiempo besé de ese modo en los portales. Y por eso he estado a punto de ponerme en plan flashback nostálgico. Pero no lo he hecho. He preferido beberme una cerveza, ver una peli en el deuvedé, y pasar de todo. Será porque yo no soy un poeta. Vete tú a saber. Bah.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/Sqan2As4MUI/AAAAAAAAALw/o8l6r12VddU/s1600-h/beso.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 231px; DISPLAY: block; HEIGHT: 400px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5379171351283642690" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/Sqan2As4MUI/AAAAAAAAALw/o8l6r12VddU/s400/beso.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;3.&lt;/strong&gt; He visto a dos tíos de unos veinte años en una librería. Uno de ellos llevaba cuatro libros en las manos. El otro, le ha dicho: “¿Para qué cojones compras tantos libros? ¿Es que no tienes colegas o qué?”. El que llevaba los libros no ha dicho nada. En cambio, yo he estado a punto de acercarme al tonto a las tres, para decirle que esos dos libros era mejores colegas que él, y que siempre lo serían, porque él era un capullo. Pero después he visto que los libros que llevaba el chaval eran unos títulos horrendos y no he dicho nada. Sólo he pensado: “¿Es que ese chaval no tiene colegas o qué?”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;4.&lt;/strong&gt; He visto una nube que parecía la cara de Michael Jackson. Michael Jackson está en el cielo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SqajLdVH4vI/AAAAAAAAALI/hJjnrdBdOP0/s1600-h/david_foster_wallace.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 322px; DISPLAY: block; HEIGHT: 214px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5379166222187750130" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SqajLdVH4vI/AAAAAAAAALI/hJjnrdBdOP0/s400/david_foster_wallace.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;5.&lt;/strong&gt; He visto a un tío que llevaba un pañuelo como el del escritor David Foster Wallace. Le he dicho: “Eh, tío, llevas un pañuelo como el de Foster Wallace”. Él me ha mirado sin comprender. Así que he seguido hablando. Le he dicho: “Tú no te cuelgues, eh, tú no nos hagas eso”. El tío ha vuelto a mirarme sin comprender, y después le he dado un abrazo. No sé si él ha entendido algo, porque no me ha respondido, pero también me ha abrazado con fuerza. Con mucha fuerza. Al separarme de él, le he visto los ojos temblorosos y enrojecidos. Puede que el tipo hubiese llorado. O puede que no. &lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;No. No estaba llorando. Ni de coña. Porque la verdad es que no he hablado nada con el tipo, sólo lo he visto pasar. Pero es verdad que llevaba un pañuelo como el de Foster Wallace. Igualito. La forma y el color. Igual. Lo otro, lo demás, me lo he inventado. Lo he pensado mientras miraba el pañuelo. Ya ves. A veces me da por mentir. Pero puedo decir aquello que decían en &lt;em&gt;El precio del poder.&lt;/em&gt; Lo puedo decir y lo voy a decir. “Siempre digo la verdad, incluso cuando miento digo la verdad”. Pues eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;6.&lt;/strong&gt; He visto, en mi entrada para el concierto de Leonard Cohen, que voy a estar sentado en la Puerta A Planta 2 Sector 13 Fila 17 Asiento 9. "I need you, i don't need you..."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;7.&lt;/strong&gt; He visto a una tía que se parecía a Julie Delpy cuando tenía veinte años, pero evidentemente no era Julie Delpy, porque si hubiese sido Julie Delpy con veinte años, yo me hubiese arrodillado y hubiese besado sus zapatos. Pero no era Julie Delpy. Sólo se parecía. Un poco. Que es mejor que nada. Después he visto a Julie Delpy en &lt;em&gt;Mala sangre&lt;/em&gt; de Leox Carax. Y después me he acordado de otra peli de Leos Carax, &lt;em&gt;Los amantes del Pount Nef&lt;/em&gt;. Y de una frase que decía Alex, el prota de la peli. Decía: “Hay que llenarse los ojos de cosas para poder soñar por la noche”. No era Julie Delpy, pero me llené los ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SqajTF9OvXI/AAAAAAAAALQ/gl4dx3XQ5i0/s1600-h/delpy-julie-photo-julie-delpy-6235807.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 256px; DISPLAY: block; HEIGHT: 320px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5379166353352473970" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SqajTF9OvXI/AAAAAAAAALQ/gl4dx3XQ5i0/s400/delpy-julie-photo-julie-delpy-6235807.jpg" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;8&lt;/strong&gt;.He visto a un chiflado que se ha acercado a una amiga mía en una terraza de La Latina. Después el chiflado se ha girado hacia mí y me ha dicho: “Se ve en la cara que eres mala gente. Mala gente como Shopenhauer y Spinoza. Eso es lo que sois todos. Unos hijos de puta. Y Nietzsche el primero”. Lo juro. Parecía como un loco estilizado, de película, pero era real. Lo juro. Mi amiga no daba crédito. Decía: "El ayuntamiento ha puesto locos de diseño en La Latina para darle más tono al barrio". Yo no me he extrañado tanto, porque desde siempre he atraído a los locos. A mí no me parece ni bien ni mal que se me acerquen los locos, mientras me dejen terminarme mi cerveza tranquilo y no me intenten abrazar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;9.&lt;/strong&gt; Hablando de locos. He visto un documental sobre Robert Crumb y su familia. Después he vuelto a ver el documental de “El desencanto” sobre los Panero. Y he pensado en lo que se parecen los Crumb y los Panero. Y en que las familias desgraciadas también se parecen, diga lo que diga Tolstoi. Joder, qué listo parezco después de escribir algo así. Diga lo que diga Tolstoi. Ja. Vaya idiota. Pero lo cierto es que después de ver los dos documentales he pensado en poemas y en cómics. Y en todas esas familias de benditos chiflados. Y en lo salidos que estaban todos esos cabrones. Y en la delgada línea que separa a un poeta maldito de un maldito poeta. Y me he imaginado a Robert Crumb y a Leopoldo María Panero yendo por ahí de juerga con un servidor. Creo que no hubiésemos acabado muy bien la noche. Me imagino a los tres amaneciendo en comisaría. Me imagino a los tres, esposados y sentados en un banco. Panero, Crumb y yo. Qué fuerte. Y me imagino un poema de Leopoldo María Panero ilustrado con dibujos de Robert Crumb. ¿Qué hubiera salido de ahí? No lo sé. Puede que algo que no estuviera del todo mal. No lo sé.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He visto clanes de locos y me he encogido de hombros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SqajkI0PbQI/AAAAAAAAALY/a65Eft3lafk/s1600-h/crumb.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 288px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5379166646177852674" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SqajkI0PbQI/AAAAAAAAALY/a65Eft3lafk/s400/crumb.jpg" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;10&lt;/strong&gt;. He visto una nube que parecía una nube que parecía una nube.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;11.&lt;/strong&gt; He visto, entre mis cosas, un cuaderno que tengo guardado hace años. Tengo varios apuntes en él y quedan unas hojas sin escribir. Y he escrito en ellas lo siguiente: “La primera condición para escribir un diario es no tener nada que decir de antemano. La segunda condición para escribir un diario es no llevar una vida demasiado interesante. La tercera condición para escribir un diario es que sea irremediable.” Después no se me ha ocurrido nada más y he dejado de escribir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;12.&lt;/strong&gt; He visto en sueños a Federico García Lorca. Esto sí que ha sido la hostia. Yo no suelo soñar con escritores ni con celebridades de ese tipo. Lo más cerca que he estado de soñar con alguien famoso es un día que soñé con un doble de Elvis. Ni siquiera pude soñar con el verdadero Elvis. Sólo con el doble. Qué fuerte. Él tío se hacía pasar por el Elvis auténtico, pero yo sabía que era un doble, porque yo no sueño con celebridades. Pero hablábamos de Lorca. El sueño con Lorca ha sido para fliparlo. He soñado que Lorca estaba vivo y su cara tenía el mismo aspecto que en los años treinta. He soñado que Lorca era el encargado de dar el pregón inaugural del día del Orgullo Gay en la plaza de Chueca. Y daba el discurso en un balcón rodeado de lirios. Y después Federico estaba sobre una carroza, vestido con pantalones ajustados y camiseta de rejilla. Bailaba la canción &lt;em&gt;A quién le importa&lt;/em&gt; al lado de Alaska. Iba detrás de la carroza de los osos. La suya era la carroza de los poetas gays. Y todo el mundo a su paso gritaba: "¡Lorca! ¡Lorca! ¡Lorca!" Él saludaba con una mano y con la otra tiraba condones de colores a la gente. Se le veía feliz como un niño con zapatos nuevos. A mi lado estaba Luis García Montero pidiendo que Federico le lanzara condones y saludos. Decía: “Aquí, aquí, aquí” Y yo le decía: “Te vas a hinchar a follar, eh, cabroncete”. Y entonces García Montero se quedaba pensativo y después decía: “Tu me llamas, amor/yo cojo un condón”. Y después sonreía mucho y se le quedaban los ojos tan pequeños que parecía que le desaparecían. Y todos gritaban. ¡Lorca! ¡Lorca! ¡Lorca!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SqamJg4y5_I/AAAAAAAAALo/IiWHirKb4AU/s1600-h/lorca_portrait_full.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 280px; DISPLAY: block; HEIGHT: 400px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5379169487317821426" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SqamJg4y5_I/AAAAAAAAALo/IiWHirKb4AU/s400/lorca_portrait_full.jpg" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;13.&lt;/strong&gt; He visto cosas que vosotros no creeríais.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;14&lt;/strong&gt;. He visto muchas cosas, pero no he visto a los mejores cerebros de mi generación destrozados por la locura, porque no he visto a los mejores cerebros de mi generación y porque ya venían destrozados de fábrica. Y porque yo no soy Allen Ginsberg y punto. Aunque también sé aullar y tomar drogas. Pero he visto bastantes cosas estos días, incluso en sueños, y la verdad es que sigo igual que cuando no las había visto. No he aprendido nada de ellas. Nada. No he sacado ninguna lección. No soy más guapo ni más listo. Ni siquiera soy menos triste. No. Nada. Como estaba. Igual. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;15.&lt;/strong&gt; He visto una nube que parecía la cara de Thomas Pynchon. Y nunca he visto la cara de Thomas Pynchon. Hay que ver. Qué cosas, eh, tú.&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;(Continuará)&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3612030020424025517-7176562219464602894?l=diariodedillinger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/feeds/7176562219464602894/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/2009/09/he-visto-1.html#comment-form' title='37 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3612030020424025517/posts/default/7176562219464602894'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3612030020424025517/posts/default/7176562219464602894'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/2009/09/he-visto-1.html' title='&lt;strong&gt;HE VISTO (1)&lt;/strong&gt;'/><author><name>Dillinger</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14672561568240685141</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SoRC0l4mMZI/AAAAAAAAAB4/ZugwR8SE8tM/S220/johndillinger.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/Sqan2As4MUI/AAAAAAAAALw/o8l6r12VddU/s72-c/beso.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>37</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3612030020424025517.post-7360566188664982145</id><published>2009-09-03T10:27:00.005+02:00</published><updated>2009-09-03T17:37:36.384+02:00</updated><title type='text'>VIVIR DENTRO DE UN FOTOGRAFÍA DE ALBERTO GARCÍA ALIX</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;He ido al Templo de Debod, ya casi con la noche sobre los hombros, en el único momento que el calor de este Madrid Idiota me permite poner un pie en las aceras. Llevo en la mochila al señor Brecht y al señor Henry de Gonçalo M. Tavares, el “Diccionario del Dandi” de Scaraffia y un pequeño libro de fotografías de García Alix. Es más que evidente que no voy a leer ni la mitad de la mitad de la mitad de lo que llevo. Pero necesito ir bien armado de libros. Como un escudo, como una defensa, como esos ancianos que acumulan latas y latas de comida por si viene otra guerra. Yo llevo todos los libros para protegerme de las bombas. Yo llevo libros para inmunizarme, no de la Gripe A, sino contra la Gripe G, el virus de los gilipollas. La invasión de los gilipollas vivientes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/Sp23dfauy1I/AAAAAAAAAK4/iuvFbiBP71M/s1600-h/templo-de-debod.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; DISPLAY: block; HEIGHT: 266px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5376655247427947346" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/Sp23dfauy1I/AAAAAAAAAK4/iuvFbiBP71M/s320/templo-de-debod.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero bueno, eso qué más da, no es eso lo que quería decir. Llevo todos esos libros maravillosos en la mochila, pero veo, al llegar a los jardines del templo a la gente que está tumbada en la hierba, sobre todo adolescentes, parejas, grupos de amigos. Todos ríen, hablan, beben. Dan una impresión sorprendente de felicidad. O eso me parece a mí. Y es que a mí la gente en la hierba siempre me parece gente feliz. Es raro, pero es así. Veo a una pareja besándose en la hierba y me parece más feliz que una pareja besándose en un coche. Vete tú a saber a qué viene esa impresión. Yo no lo sé. Ni idea. Pero siento ese esplendor en la hierba, como en el poema de William Wordsworth, como en la película de Elia Kazan. "Aunque nada pueda hacer volver la hora del esplendor en la hierba, bla, bla..." Qué locura el rostro de Natalie Wood en esa peli, eh. Un ángel. Un ángel que murió lanzándose al agua desde un yate. La actriz, no el personaje. Pero yo no lo sabía. Lo sé porque lo he mirado en la Wikipedia. No lo sabía, pero siempre que alguien me interesa, quiero saber cómo ha muerto. Hay gente con muertes ridículas y hay gente que muere como se merece. No sé si hay gente a la que se le ve su muerte en la cara, pero yo a veces lo pienso. A veces miro a alguien y pienso cómo morirá. Pienso qué tipo de muerte lleva escrita en la cara, si es que hay en el rostro algo que adelante nuestro final. Pero después dejo de pensarlo, porque no quiero volverme loco. Y además estaba hablando de la hierba. Mirando a la gente que está la hierba sin comprender esa impresión de felicidad. Yo sólo sé que veo a esa pareja de quinceañeros besándose medio tumbados en la hierba y me parece que poseen una vitalidad y una alegría de la que yo carezco, algo tan puro que me deja, por primera vez en este Madrid que arde, totalmente helado. ¿Por qué la gente tumbada en la hierba me parece gente tan feliz? No lo sé. Y no debería preguntármelo. Igual que esos chicos que beben y ríen y dan vueltas por el suelo y no se hacen ninguna pregunta porque tienen una sonrisa que no necesita respuestas. Y yo, que con mis libros quería defenderme de los idiotas, me veo sorprendido por la vitalidad. Por listo. Por sobrado. Me parece bien. Jódete, me digo. Por listo.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/Sp2zxhk32aI/AAAAAAAAAKQ/Hpdne0KnwvQ/s1600-h/VM__SY400_SX600_-8_xlarge.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 249px; DISPLAY: block; HEIGHT: 320px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5376651193558227362" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/Sp2zxhk32aI/AAAAAAAAAKQ/Hpdne0KnwvQ/s320/VM__SY400_SX600_-8_xlarge.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Abro el libro de Garcia Alix. Hace unos meses fui a ver su retrospectiva en el museo Reina Sofía. Antes vi su exposición en la Fundación Canal. He tenido sus catálogos en mis manos. Qué tío. Qué cabrón. Miro el libro. Miro los retratos. Y entonces sé que ahora ni verdadera aspiración no es llegar a ser un gran escritor. Ni vender libros. Ni ser reconocido por mis relatos. Ni formar una familia. Ni un partido político. Mi verdadera aspiración es ser fotografiado por Alberto García Alix. Sí. Lo he pensado y es así. Siempre lo he sabido, pero hasta ahora no me lo he dicho. Y hasta que uno no se dice las cosas no las sabe. Yo ahora ya lo sé. Lo que realmente quiero es ser fotografiado por García Alix. Toma ya. Ahí es nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A García Alix lo he visto tres veces en Madrid. O dos. Porque la primera vez yo estaba en el Nasti, y no veía ni mis propios zapatos, y confieso que no todo era culpa de la ilumación. La otra por una calle de Malasaña, y otra comiendo en Casa Fidel. Esta última, se acercó a pedirnos fuego a unos amigos y a mí. Yo le di fuego porque yo todavía fumaba a diario y se lo di como si no supiera a quién estaba dando fuego. Ya lo ves, así soy yo. Siempre pongo cara de no impresionarme. Qué manos tatuadas tenía el tío. Qué ojos lejanos. Cada fotógrafo tiene los ojos que se merece. Y qué voz. Una voz de ceniceros llenos. Una voz de hombre saliendo de la niebla.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/Sp20OXMDTyI/AAAAAAAAAKY/pv2TEBiuNpA/s1600-h/alberto-garcia-alix.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 312px; DISPLAY: block; HEIGHT: 320px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5376651688985972514" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/Sp20OXMDTyI/AAAAAAAAAKY/pv2TEBiuNpA/s320/alberto-garcia-alix.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Conozco a alguien que lo conoció en la Academia de España en Roma. A García Alix. No es que sea su amigo ni nada así, pero una vez estuvo en su casa, por la calle Atocha y me dijo que el piso era un sitio increíble. Bastante grande y vacío. Me dijo que tenía una tele hueca y en el interior, varias Barbies desnudas. Es de lo mejor que se puede ver dentro de un televisor. Así que parece no estoy tan lejos de mi verdadera aspiración: ser fotografiado por García-Alix. Cuando eso ocurra, cuando Alberto me fotografíe, presumo que sabré por fin quién soy y qué hago aquí. Me miraré a los ojos y me comprenderé. Comprenderé entonces las marcas que el tiempo me ha dibujado en la piel, de qué modo llegaron y de qué modo han decidido quedarse. Sólos su ojos de fotógrafo sagaz abrirán mis ojos. Cuando salte el flash de la cámara de Alberto García Alix lo sabré. Sabré quién soy. Si me gustará, eso ya no lo sé. No.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un amigo me dijo que también se lo encontró en el Nasti a las cuatro de la mañana. Me dijo que sonaba una canción de Bowie mientras hablaba con él. Y no sé a cuento de qué me dijo, pero me lo dijo. Supongo que para dar tono a la historia. O quizá me lo inventé yo, para dar tono a esta entrada. Porque yo, hasta me chuleo a mí mismo. Hasta intento reflejarme con otra cara en el espejo. Hasta intento hacerme el listo delante de mí mismo. Pero lo que decíamos es que mi amigo habló con él en el Nasti. Más bien, en plena efusión alcohólica, lo arrebató de la conversación que mantenía con una bella muchacha de pantalones ajustados. Y quiso invitarle a una copa. García Alix se lo agradeció, pero dijo que no podía beber. Sólo bebía agua. Por lo visto tenía el hígado hecho papilla de todo lo que se había metido, que debía ser mucho y rico. Mi amigo le pidió que le hiciera una foto con su móvil. García Alix, que debe ser un tipo muy majo, se la hizo, sonriendo por la insólita proposición. Así que mi amigo puede decir que tiene una foto realizada por García Alix, aunque sea por móvil, aunque sea en el Nasti a las cuatro de la mañana y sin luz. No está nada mal, pero yo soy más ambicioso. A mí eso no me basta. Porque yo soy más chulo. Yo quiero que García Alix me haga una fotografía cuando él quiera, donde él quiera y con todo su equipo. Con sus manos tatuadas, con sus ojos lejanos, con su voz de motor de Harley Davidson.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/Sp20eTCgN5I/AAAAAAAAAKg/hQt48f6nkEs/s1600-h/garcia+alix+1.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; DISPLAY: block; HEIGHT: 222px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5376651962750089106" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/Sp20eTCgN5I/AAAAAAAAAKg/hQt48f6nkEs/s320/garcia+alix+1.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Hasta que García Alix no me fotografíe no sabré quién soy. Hasta que García Alix no me fotografíe no sabré nada de mi rostro. Nada. Los espejos ya no me bastan. Los espejos son fotógrafos mediocres. Los espejos, bah, los espejos, que les den a los espejos, que yo no soy la madrastra de Blancanieves.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ya puestos a que me fotografíe Alberto García Alix, Lucien Freud también podría dedicarme una pintura como hizo con Kate Moss. Claro que yo no soy Kate Moss, aunque seguro que puedo meterme las mismas copas que ella. He dicho copas. A veces me imagino así, retratado por Lucien Freud. Qué fuerte. Colgado en el Thyseen, para que me vean los turistas, las viejas y los pijiprogres que llevan bajo el brazo el suplemento de "El País". &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;¿Te imaginas siendo retratado por Goya? ¿Por Velázquez? ¿Te imaginas? ¿Te imaginas que te pinta Antonio López? ¿Te imaginas verte así? ¿Te gustaría? Me lo pregunto y no lo sé. Pero creo que soy tan narcisista que me gustaría. Me gustaría que me pintase Lucien Freud un retrato y yo apareciese entre Kate Moss y su camello. Y que titulase el cuadro “La santísima Trinidad”. Ja. No estaría mal. Me iba a reír enseñando el retrato a los amigos. O mejor que nos pintase a Kate Moss, a Pete Doherty y a mí como si fuésemos una banda de rock. Iba a molar. Iba a vacilar yo lo mío. Lo iba a poner en la pared del salón, encima del sofá. Cuando viniesen mis colegas a casa se iban a quedar de piedra con mi retrato. Ja. Ojalá. Ja.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/Sp207opixnI/AAAAAAAAAKw/MybxdyxuY7o/s1600-h/LucianFreud.jpg"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 252px; DISPLAY: block; HEIGHT: 320px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5376652466767185522" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/Sp207opixnI/AAAAAAAAAKw/MybxdyxuY7o/s320/LucianFreud.jpg" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;García Alix me recuerda a un personaje de Jim Jarmusch. Siempre he pensado que García Alix debería conocer a Jim Jarmusch. Y es más, que podría actuar en una de sus películas. Podría tener una secuencia con Tom Waits. Podrían hablar con café y cigarrillos. Los dos han dejado de beber, los dos tienen voces rotas y a los dos les queda bien el blanco y negro. O quizá Jim Jarmusch podría rodar un biopic con la vida de Alberto García Alix. No estaría mal. Tengo unas ideas cojonudas. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;- Jim, si lees este blog, cosa que es muy probable, hazme caso y dale una secuencia a García Alix en una de tus películas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no, Jarmusch viene a rodar unas secuencias de su última película a Madrid y llama para decir dos putas frases a Luis Tosar y a Óscar Jaenada. Qué poca visión. ¿Es que nadie le dijo quién era Óscar Jaenada y quién era García Alix? Jim, dale una secuencia a Alberto Garcia-Alix. O hazle director de fotografía. Y que le den al Jaenada y que le den al Tosar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jim Jarmusch rodó en Malasaña, en la plaza de San Ildefonso algunas secuencias de su nueva película, aún sin estrenar. Y yo, cuando paso por allí, cuando me tomo una cerveza en la plaza, me acuerdo de Jim, y veo el pelo blanco de Jim, ese pelo como de Novia de Frankestein, ese pelo que parece un puñado de nieve flotando entre la gente, ese pelo de Jim que sólo tiene Jim. Ya lo ves, así soy yo. ¿Te imaginas que Jarmusch se cruzó con Alberto García Alix por la calle y por un momento se cruzaron sus miradas? ¿No? Yo sí. Pero es que yo tengo unas ideas cojonudas. &lt;/p&gt;&lt;palign="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/Sp20qSIRqFI/AAAAAAAAAKo/wcwrR3UPMow/s1600-h/jm_tom.jpg"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 266px; DISPLAY: block; HEIGHT: 320px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5376652168664295506" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/Sp20qSIRqFI/AAAAAAAAAKo/wcwrR3UPMow/s320/jm_tom.jpg" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;Ya puestos a que me fotografíe Garcia Alix, podría filmarme también Jarmusch. Podría filmarme caminando por ahí, por la Plaza de Conde Duque, por la Cava Baja, bebiendo en el tupperware o bailando hasta el amanecer en un ático de la calle Pez. Qué ideas, eh, tú. Podría fotografiarme García Alix, filmarme Jarmusch y ya de paso, podría cantarme Tom Waits. Podría dedicarme una canción. Y los tres podríamos ser felices al anochecer. Y aunque no pudiésemos tener una copa en la mano, podríamos disfrutar de todos los cigarrillos del mundo y podríamos bailar en mitad de la calle el ruido que sale por las ventanas de las casas de toda esa gente que no puede dormir. A mí me gustaría. A ellos ya no sé, la verdad. Pero a mí sí. Mucho. Pero lo que más me gustaría de todo es que me fotografiase Alberto García Alix. Más que nada por saber quién soy. Y eso. Y de momento, nada más. Creo. Ah, sí, otra cosa. Que después de estar en el Templo de Debod, me dispongo a volver a mi casa y la gente que está tumbada en la hierba parece más cansada. Y las parejas ya no se besan, algunas se ve que no tienen nada que decirse y otras discuten, y los amigos van demasiado borrachos, gritando y diciendo estupideces a las chicas que pasan y ya nadie parece tan feliz en la hierba. Y ya no hay tanto esplendor por ningún lado. Incluso yo parezco más feliz que todos ellos, protegido de la Gripe G con mis libros de Tavares y Felisberto Hernandez, tarareando una canción de Tom Waits, poniendo la cara que pondría para que me fotografiasen, poniendo una cara que todavía no sé si realmente es la mía. Y después sin saber cómo ni dónde ni a cuento de qué, llega a mi cabeza una frase de una película de Samuel Fuller, en la que un personaje dice: “Sobrevivir es la única gloria de la guerra”. Y justo después de pensar en esa frase pienso en la cara de Alberto García Alix. Y después nada más. Después vuelvo a casa y pienso que es cierto, que sobrevivir es la única gloria de la guerra y que estar aquí no está tan mal, porque al fín y al cabo yo también soy un superviviente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un superviviente, que podría decir como Cioran: "Deambulo a través de los días como una puta en un mundo sin aceras". Pero, a pesar de lo que me gusta Cioran, soy consciente de que es algo bastante fácil de citar, pero como me da igual y no tengo dignididad que defender, voy y lo hago. &lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Un superviviente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque todavía no me haya fotografiado Alberto García Alix.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque todavía no sepa quién soy. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3612030020424025517-7360566188664982145?l=diariodedillinger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/feeds/7360566188664982145/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/2009/09/vivir-dentro-de-un-fotografia-de.html#comment-form' title='41 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3612030020424025517/posts/default/7360566188664982145'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3612030020424025517/posts/default/7360566188664982145'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/2009/09/vivir-dentro-de-un-fotografia-de.html' title='VIVIR DENTRO DE UN FOTOGRAFÍA DE ALBERTO GARCÍA ALIX'/><author><name>Dillinger</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14672561568240685141</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SoRC0l4mMZI/AAAAAAAAAB4/ZugwR8SE8tM/S220/johndillinger.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/Sp23dfauy1I/AAAAAAAAAK4/iuvFbiBP71M/s72-c/templo-de-debod.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>41</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3612030020424025517.post-839070747722955709</id><published>2009-08-27T09:34:00.051+02:00</published><updated>2009-08-27T16:57:23.506+02:00</updated><title type='text'>DEL ARTE DE LEER CON LA NARIZ</title><content type='html'>&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;1. LEER CON LA NARIZ&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto es lo que voy a escribir. Cómo se puede leer con la nariz. Y cómo se cruzan las lecturas. Y cómo viene la música para moverse entre las palabras que estoy leyendo. Y de qué modo una canción puede desordenar y dar otro ritmo a la página que uno lee. Y cómo un poema puede oler a manzana podrida y de qué modo una novela huele a sal o a invierno. Estoy es lo que voy a escribir. A ver qué tal se me da. A ver cómo lo hago. A ver. No sé yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comencemos por el principio. Y en el principio fue la biblioteca del barrio. Del barrio de una ciudad que no era Madrid y que es donde nací. Yo vivía en el barrio menos guay de la ciudad, que es como decir que vivía en el barrio de los yonquis, las paredes desconchadas y las peleas en el parque. La ley de la calle. "La ley de la calle" de Coppola. Le enseñaba yo a Coppola la ley de la calle. Pues eso. Y en ese barrio estaba yo. Y en ese barrio también estaba la biblioteca donde leí las primeras novelas que puedo recordar. Y aquí es dónde intento contar cómo se puede leer con la nariz. Sniff. Sniff. Sí, con la nariz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La biblioteca tenía un nombre, de cuyo nombre prefiero no acordarme, porque era feo, y porque da igual y no viene a cuento y ya está. Lo importante es que los ventanales de la biblioteca daban a un gran mercado, que es el que abastecía a las tiendas de la ciudad. El mercado central. Por la mañana, pronto, había estrépito de motores y de cajas que caían al suelo. Y muchos gritos. Muchos. Sí. Ay. Supongo que por eso, para mí, la lectura no es silencio y concentración. Es salvación en mitad del bullicio. Es esquivar las balas en mitad de la batalla. Supongo y creo que no supongo mal. Pero nunca se sabe. Nunca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SpY4Vth9BkI/AAAAAAAAAIw/mra5vDWDOZ8/s1600-h/lc.jpg"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 320px; FLOAT: left; HEIGHT: 209px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5374545150963680834" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SpY4Vth9BkI/AAAAAAAAAIw/mra5vDWDOZ8/s320/lc.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En verano, cuando las ventanas de la biblioteca estaban abiertas, el olor de la fruta y el tufo del pescado entraban hasta la sala de lectura. Y por eso cada vez que vuelvo a leer los poemas de Leonard Cohen, que descubrí entre aquellos estantes, me huelen a naranja y a aceite. Por cierto, recuerdo un libro de Leonard Cohen llamado "Memorias de un mujeriego", y unos versos, no sé si de ese libro o de otro, que decían: "Muero porque tú no has muerto por mí/y aún así el mundo te ama". Me gustaban tanto como ignoraba su significado. Y aún me gustan y me los repito de vez en cuando. Pero no nos perdamos. Hablábamos de los olores. Y recuerdo que leyendo "Moby Dick" el olor del pescado me invadía la nariz. Y me parecía que yo podía oler a la misma ballena blanca cuando tan sólo olía unas cajas de sardinas tiradas en el suelo del mercado. Y por eso yo leía con la nariz. Y cada vez que leo a Cortázar todo sigue oliendo a coles y a gasolina. Y yo, que pienso poco, que odio pensar y por eso escribo, que es la manera de pensar que encontré sin cansarme demasiado, ahora he caído en la cuenta de todo esto, que hasta que no lo he escrito no sabía por qué me olían las novelas de Baroja a una mezcla incomprensible de uvas y coliflor. Y por eso leo con la nariz. Y recuerdo que las obras de Shakespeare me olían a sangre y no se debía al carácter sanguinario de Lady Macbeth o Tito Andrónico, sino a los grandes camiones que descargaban trozos de carne en el mercado central de mi barrio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y por eso Conrad y el aroma dulzón de los tomates.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Y por eso "Veinte mil leguas de viaje submarino" y el olor de los pulpos en el mercado.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Y por eso he leído también con el oído. Vamos con ello. Con el oído, digo. Vamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;2. LEER CON EL OÍDO.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Leer con el oído tiene que ver, sobre todo, aunque no exclusivamente, con Vila-Matas. Ahora me explico. A ver si me entiendo. Cuando leía “Historia abreviada de la literatura portátil” escuchaba discos de Chet Baker. Y desde la primera hasta la última página no escuché otra cosa que Chet Baker. Cada párrafo, cada línea, cada palabra, Chet Baker. Y hoy, al abrir el libro, por cualquier página, aún suena “My Funny Valentine”. Como si se tratase de una de esas tarjetas de felicitación, que al abrir, instantáneamente escupen una melodía. Como si la voz de Chet Baker hubiese quedado trenzada a las frases del libro. Oh, My Funny Valentine...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SpY44rx8HII/AAAAAAAAAJA/1B7OKmaxnYQ/s1600-h/chetbaker.jpg"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 296px; FLOAT: left; HEIGHT: 320px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5374545751789280386" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SpY44rx8HII/AAAAAAAAAJA/1B7OKmaxnYQ/s320/chetbaker.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y del mismo modo, “Martin Eden” de Jack London, me suena a Dylan. Y así las novelas de Chandler y Jim Thompson me suenan a Monk y a Coltrane. Y cada vez que leía una novela de Dennis Cooper, era Iggy Pop el que aullaba para mí. Así es. Ya ves, qué cosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero sigo con los libros de Vila-Matas, que es a los que más vinculo mi oído lector. Porque para mí sus novelas llevan una música incorporada. Pero no es algo que le incumba a él como escritor. Es algo personal. He creado con ellas una extraña relación de simultaneidad. Me explico con más detalle, que es mejor. Me parece a mí. A ello voy. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Tiempo después de mi experiencia con la “Historia Abreviada...” y con la voz de Chet Baker, leí, no sé dónde, en una entrevista, que se trataba de uno de los cantantes predilectos del escritor y que lo escuchaba mientras trabajaba. No podía creerlo. Pero era cierto. Mágica coincidencia. El azar es más inteligente de lo que se cree. Al menos, de lo que yo creía. Y ahora considero el azar una ciencia secreta, que además admiro. O quizá lo que sucedió fue otra cosa, pero igual de extraordinaria. Quizá si el propio Vila-Matas escuchaba a Chet Baker mientas escribía, no se trataba de azar, y realmente la voz del cantante ya estaba allí, agazapada en el libro, antes de que yo pusiese mi CD para acompañar su lectura. La voz brumosa de Chet, la garganta de terciopelo rasgado, ya estaba allí, dentro del libro. Y sólo bastaba con abrirlo, para que comenzase a cantar. My Funny Valentine...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SpY5RAGjjXI/AAAAAAAAAJI/ca-3GJmtq-M/s1600-h/enrique-vila-matas.jpg"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 282px; FLOAT: left; HEIGHT: 320px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5374546169561320818" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SpY5RAGjjXI/AAAAAAAAAJI/ca-3GJmtq-M/s320/enrique-vila-matas.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Y esa relación oído-libro, continúa. Y yo continúo contando. Porque así pienso yo, escribiendo, porque no sé de otro modo. Ya ves. Así pienso yo. Pues vaya.&lt;br /&gt;Tiempo después, me encuentro leyendo “Bartleby y compañía” y acompaño la lectura con el que, en ese momento, era mi recién descubierto ídolo, Serge Gainsbourg. Y mientras leo el libro todo parece normal, más allá de la brillantez del texto, y las páginas se llenan de humo y de Melody Nelson. La voz del francés arropa mi lectura. Pero entonces no le doy demasiada importancia a esa banda sonora. Hasta que aquel momento de hace años se conecta con la actualidad. Ahora me explico. Ya voy. Hace dos días comienzo a leer el “Dietario Voluble”, con mucho retraso desde su aparición. Y al tiempo que lo compro, decido comprar también la biografía de Gainsbourg escrita por Sylvie Simmons. Y lo compro así, de modo inconsciente, sin pensarlo, dejándome llevar. Y después caigo en la cuenta de la razón de que un libro me haya llevado a comprar otro. Y recuerdo la lectura Vilamatiana que hace años acompañé con la música del canalla francés. Eso es. Y ya es como si entre los dos hubiese una conexión invisible. Serge y Enrique. Enrique y Serge. Y aún hay más. Y mejor. Siempre mejor. Así soy yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SpZ1HosglGI/AAAAAAAAAKA/Doxxap4K8no/s1600-h/Serge+Gainsbourg+Jane++Serge.jpg"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 179px; FLOAT: left; HEIGHT: 320px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5374611979356902498" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SpZ1HosglGI/AAAAAAAAAKA/Doxxap4K8no/s320/Serge%2BGainsbourg%2BJane%2B%2BSerge.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;3. LECTURAS CRUZADAS&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;De manera espontánea comienzo a leer los dos libros al mismo tiempo. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Mezclando lecturas como quien mezcla alcoholes para un cóctel. Dos páginas del Dietario, dos páginas de la vida de Gainsbourg. Sí, así, me lo propongo como un plan de lectura absurdo. Ya ves. Así estoy creando un personaje nuevo, Serge-Enrique-Gainsbourg-Vila-Matas. Y vuelvo a sorprenderme, cuando en una entrada del Dietario, Vila-Matas reseña una anécdota de Gainsbourg sobre la modernidad y la ética. Y entonces es como si la lectura de la biografía de Serge hubiese entrado en el Dietario. Las dos lecturas se mezclan de manera sorprendente y maravillosa. Y todo eso me produce una extraña alegría. Y por si todo esto fuera poco, leo en otra entrada de su libro, que Vila-Matas ve a Jane Birkin en París y entonces leo en la biografía de Gainsbourg, el primer encuentro de Serge con Jane. Y cada vez es más increíble de qué manera matemática y fabulosa se van cruzando los dos libros. Tengo la fugaz sensación de estar creando un nuevo libro con mi lectura. Y entonces creo que si Vila-Matas conociese mi plan absurdo de lectura, no le parecería una mala idea, incluso puede que le hiciera cierta gracia. Es curioso que también se habla en el “Dietario Voluble” de lo que hacen los libros, cuando los abandonamos en la mesilla de noche para ir a dormir. Y pienso, que estos dos libros que ahora leo, que tanto se cruzan delante de mis ojos, si me voy a la cama y los dejo sobre la mesilla, igual que dos animales dormidos, igual que dos perros en la oscuridad, seguirán cruzándose anécdotas y palabras, mezclarán sus páginas, se lamerán las guardas, se intercambiarán tildes y besos. Y pienso: “¿Mañana cuando despierte habrá capítulos intercambiados? ¿Saldrá Brigitte Bardot, aquella Brigitte que amaba a los hombres más que a las focas, del libro de Gainsbourg para besar a Vila-Matas, que en ese momento está sentado en un café de París?” Ojalá, pienso. Y ojalá, pienso que piensa también Vila-Matas. Ojalá, pensamos todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SpY8Grw7P_I/AAAAAAAAAJo/Si11efT8L68/s1600-h/Serge+Gainsbourg.jpg"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 250px; FLOAT: left; HEIGHT: 320px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5374549290838081522" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SpY8Grw7P_I/AAAAAAAAAJo/Si11efT8L68/s320/Serge%2BGainsbourg.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Este plan de lectura simultaneo lo he comenzado en una cafetería y decido volver a casa, con la intención de contar en el “Diario de Dillinger”, todo esto. Y me digo: “Voy a contar lo de Vila-Matas y Gainsbourg en el diario. Voy a contar lo de Vila-Matas y Chet Baker en el diario. Voy a contarlo todo en mi diario”. Y según me pongo a ello, decido abrir la web de Enrique Vila-Matas, para ver si encuentro alguna referencia a Chet Baker o a Gainsbourg. Y busco y no lo encuentro. Pero en cambio, veo entre su lista de blogs preferidos que enlaza uno nuevo, que supongo acaba de descubrir. Y entonces veo que el nombre del blog es “Diario de Dillinger”. Y me quedo mudo, porque es ahí cuando el círculo mágico de algún modo se cierra. Y esta entrada de mi diario toma otro rumbo, da un giro imprevisto. Y ya no sé hacia donde voy. Y pienso que esta manera de que la literatura se imbrique con la realidad es algo muy Vila-Matas y que ha surgido así, de modo espontáneo, totalmente natural, sin premeditación. Mira tú, cómo se mezclan las canciones y los libros, cómo se mezclan los libros y los olores, cómo se mezcla Serge Gainsbourg y Enrique Vila Matas, cómo la vida y los libros se parecen más de lo que desearían los pedantes, tanto se parecen que me dan la impresión de ser la misma cosa. Quizá lo sean. Es como aquello que decía Malarmé: "El mundo está hecho para desembocar en un libro". Y con esta cita quedo más chulo que un ocho. Qué frases tenía el Mallarmé, eh, tú. A ver si se te ocurre a ti una de esas, My Funny Valentine.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;4. FINAL&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y así es leer con la nariz y así es leer con el oído. Y así es cómo unos libros se cruzan con otros. Así los libros se aparean, casi podría decir. Y así los libros de mis estanterías palpitan como seres vivos, esconden canciones, guardan olores, se miran unos a otros las portadas, se fagocitan entre sí, se prestan palabras y expresiones como amantes que se mimetizan de tanto vivir juntos. Puedo asegurar que los poemas de Robert Desnos y el teatro de Brecht no se parecían tanto el primer día que los traje a esta casa. No se parecían en nada. Qué cosas, eh.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SpZ9dJOzHJI/AAAAAAAAAKI/3tjR0Z8fld4/s1600-h/0vPmhOMBCldlllz04ElsUXtUo1_400.jpg"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 287px; FLOAT: left; HEIGHT: 320px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5374621144960933010" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SpZ9dJOzHJI/AAAAAAAAAKI/3tjR0Z8fld4/s320/0vPmhOMBCldlllz04ElsUXtUo1_400.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En definitiva, quizá mis libros se parecen cada día más a mí. O se parecen más entre sí. O yo me parezco más a ellos. O entre todo formamos una familia extraña y aprendemos unos de los otros. O algo así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ya puestos a leer con la nariz y con el oído, me pregunto si habrá libros que empasten mejor con una música que con otra. Si habrá libros que sólo admitan el silencio. Si el escritor debería recomendar una música determinada para escuchar con sus libros. Si el escritor debería prohibir ciertas músicas aberrantes, que en general vienen de Miami, para acompañar su lectura. Si hay una música para leer a Perec y otra música para leer a Pessoa. Si la mejor banda sonora de un libro es el silencio, para evitar así que nada mate la música del propio escritor. Y me pregunto a qué sonará el nuevo libro que publicará Enrique Vila-Matas y qué músicos deberían acompañar su lectura y si debería yo dar un paso en todo este asunto y ordenar mi IPOD por lecturas, en lugar de por canciones. Y me pregunto si hay libros con los que es más recomendable alimentarse de sushi y libros cuyo maridaje más apropiado es el arroz con verduras. Y me pregunto y me pregunto y no me respondo, porque y yo qué sé, porque y qué más da. Yo no tengo ni idea, para qué me meteré en todo esto. Pero es que una vez que comienzo a escribir no sé parar. Pero lo voy a intentar. Voy a ir parando. Lo estoy consiguiendo. Ya lo estoy dejando. Ya. Ya. Ya...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SpY9QmevDqI/AAAAAAAAAJ4/Za66BCX8SoE/s1600-h/pessoa.jpg"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 257px; FLOAT: left; HEIGHT: 320px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5374550560729927330" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SpY9QmevDqI/AAAAAAAAAJ4/Za66BCX8SoE/s320/pessoa.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya.&lt;br /&gt;Ya está.&lt;br /&gt;Lo conseguí.&lt;br /&gt;Ya ves.&lt;br /&gt;Eso es lo que quería decir.&lt;br /&gt;Ay, My Funny Valentine...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3612030020424025517-839070747722955709?l=diariodedillinger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/feeds/839070747722955709/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/2009/08/del-arte-de-leer-con-la-nariz.html#comment-form' title='13 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3612030020424025517/posts/default/839070747722955709'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3612030020424025517/posts/default/839070747722955709'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/2009/08/del-arte-de-leer-con-la-nariz.html' title='&lt;strong&gt;DEL ARTE DE LEER CON LA NARIZ&lt;/strong&gt;'/><author><name>Dillinger</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14672561568240685141</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SoRC0l4mMZI/AAAAAAAAAB4/ZugwR8SE8tM/S220/johndillinger.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SpY4Vth9BkI/AAAAAAAAAIw/mra5vDWDOZ8/s72-c/lc.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>13</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3612030020424025517.post-3571718037245307343</id><published>2009-08-22T20:20:00.002+02:00</published><updated>2009-08-26T18:14:12.001+02:00</updated><title type='text'>ROBERT WALSER CON ZAPATILLAS "ALL STAR"</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Por la tarde, después de escribir, salgo a pasear. Eso no es del todo cierto. Yo no salgo a pasear. Yo no sé pasear. Poca gente pasea realmente. A mí me gustaría hacerlo. Lo hago en abstracto. Cuando estoy en casa y pienso: “Quiero salir a dar un paseo”. Y me imagino paseando. Pero después no lo hago. Yo no soy Thoreau. Yo no soy Sebald. Yo no soy Robert Walser. Yo voy a lugares. Me dirijo a ellos. Recorro un camino para llegar a un lugar. No tengo la sabiduría de deambular. No sé marcar mis huellas para ir a ningún lugar. Y voy, por ejemplo, a comprarme un libro o a beber una cerveza, que es lo que al final he hecho esta tarde.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SorRleoQHoI/AAAAAAAAAFY/CQuYX49EJPM/s1600-h/walser-4.jpg"&gt;&lt;img style="WIDTH: 157px; HEIGHT: 320px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5371335947399995010" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SorRleoQHoI/AAAAAAAAAFY/CQuYX49EJPM/s320/walser-4.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;A veces ni siquiera compro un libro. Voy a mirar las cubiertas y los títulos. A husmear las contraportadas. A observar a las chicas. No por ese orden. Voy a la FNAC. La razón por la que voy a la FNAC en lugar de a otras librerías, que seguramente tengan un fondo más interesante y selecto, es que en el centro comercial hay más gente. Y así, según miro libros, también puedo mirar a la gente. Podría ir a una prestigiosa libreria de viejo. Podría hacerlo, sí. Pero entonces vería a un librero viejo y a unos clientes expertos en literatura, pero que llevan gafas en la punta de la nariz y americanas pasadas de moda. Prefiero ir a la FNAC y ver a las chicas vestidas del mercado de Fuencarral. Prefiero ver a las chicas de piernas infinitas. Está claro que no soy un intelectual. Está más que claro. Y si eso fuera poco, confieso que no sólo miro sus caras. A veces también me fijo en sus culos. Decía Pierrot, el loco, en la película de Godard: “Vivimos la Grecia clásica, vivimos el Renacimiento y ahora vivimos una época obsesionada con los culos”. No sé si él lo decía como una crítica, supongo que sí, pero la película es del año 1965 y seguimos obsesionados con los culos. A mí me parece bien. Yo voy a mirar libros y culos. Un culo puede ser mejor que la sonrisa de la Gioconda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SorSMDpfYYI/AAAAAAAAAFo/AC4gaBATBY8/s1600-h/pierrotlefouposter.jpg"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;img style="WIDTH: 217px; HEIGHT: 320px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5371336610172330370" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SorSMDpfYYI/AAAAAAAAAFo/AC4gaBATBY8/s320/pierrotlefouposter.jpg" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hablando un poco de todo, tengo ganas de volverme a poner el deuvedé de “Pierrot, el loco”, una película grande, que comienza con Belmondo en una bañera leyendo un libro sobre Velázquez a un niño de unos cinco años. A algunos eso les parece una pedantería. A mí eso me parece un puntazo. Tengo ganas de volver a ver “Pierrot, el loco”. Tengo ganas de volver a ver “El hombre tranquilo” de Ford. No tienen nada que ver la una con la otra, pero me las voy a zampar las dos en una tarde. Son dos extremos cinematográficos. Prefiero los extremos que las medianías. Hoy en día, todos los gurús de la autoayuda dicen que la felicidad está en el equilibrio. Puede ser. También lo decían los sabios orientales y ellos eran más listos. Pero quizá algunos tenemos el equilibrio en el desequilibrio. Quizá estar con un pie en la tierra y el otro en el aire es lo que a ciertas personas nos da el equilibro. Puede ser. No sé. El equilibrio del desequilibrio. El equilibrio del funambulista. Hablando de funambulistas, "Man on the Wire", el documental sobre Philippe Petit, es una de las mejores películas del año. Philippe es un genio y el día que logró hacer equilibrios entre las Torres Gemelas creó una de las obras de arte más importantes del siglo XX. Pero ya estoy divagando. Hablamos de libros. Hablamos de librerías. Hablamos de películas. Hablamos de culos. Hablamos de funambulistas. ¿Realmente de qué estoy hablando? No lo sé. Pero sé que la peli de Godard termina con un suicido y la de Ford con una interminable pelea. Un suicido corto y una pelea eterna. Eterna y feliz. Si ves “Pierrot el loco” te tienes que acordar de Tarantino. O mejor al revés. O como tú quieras. O mejor no te acuerdes de nada y disfruta mirando a Ana Karina. ¿Qué hacen los escritores? ¿Por qué no le escriben libros al rostro de Ana Karina? ¿Qué hacen los compositores? ¿Por qué no le escriben canciones de amor a Scarlett Johanson? ¿Qué pinta aquí Scarlett Johanson? ¿Y Robert Walser? No lo sé. Ni idea. Sólo sé que vuelvo a divagar.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SpA8GrguHbI/AAAAAAAAAGg/IMPHqs57MLc/s1600-h/mow1.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; DISPLAY: block; HEIGHT: 284px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5372860440909847986" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SpA8GrguHbI/AAAAAAAAAGg/IMPHqs57MLc/s400/mow1.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Después de comprar los libros me voy a Malasaña. A un bar que se llama “El Rincón” y que está en un rincón. Tiene los camareros más antipáticos del mundo. Son muy modernos, será por eso que no dicen buenos días. Además de bordes, son feos, y eso sí que me fastidia más. Son muy modernos y muy delgados. Llevan peinados que no comprendo y hablan entre dientes. Pero hay algo peor que ellos; los cuadros del bar. Las exposiciones de los bares son un género en sí mismas. Un género horrendo. Suele haber chicas desnudas, gatos, autorretratos, puñales ensangrentados, rosas, espinas y cosas así. También se lleva mucho, desde hace tiempo, las fotografías de grafitis que hay por los muros de la ciudad. Todo muy chuli. O eso me parece a mí.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Pido una caña. A los ocho minutos me ponen la caña. De reloj. Sin hablar una palabra. Veo a la gente que entra, a la gente que sale y a la gente que se queda. Todos y todas se parecen bastante. En Malasaña todas las chicas llevan flequillo. Y pantalones pitillos. Y zapatillas All Star. Son muy modernas. Muy modernas e iguales. En Malasaña todos los tíos son muy delgados y llevan flequillo. Y pantalones pitillos. Y zapatillas All Star. Son muy modernos. Muy modernos e iguales. Yo también llevo zapatillas All Star. Y eso que no sé pasear. No tengo ni idea. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Te imaginas a Robert Walser con zapatillas All Star paseando por Malasaña? &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;¿Te imaginas a Robert Walser escribiendo con un Mac, utiliando una letra Courier New?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;¿Te imaginas a Kafka con un IPOD escuchando a los Artic Monkeys?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;¿A qué viene todo esto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;¿Qué es todo este interrogatorio estúpido? &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;No lo sé. Supongo que se me ha mezclado lo que leo y lo que paseo. O lo que intento pasear. Porque yo no sé pasear. Supongo que se me ha mezclado la biblioteca con el IPOD. Vete tú a saber. Mi conocida desconcentración. Se me ha mezclado el libro con la cerveza. No sé.&lt;br /&gt;Creo que voy a titular esta entrada del diario “Robert Walser con All Star” o “Robert Walser en la plaza del Dos de Mayo”. O “Kafka tiene veinte gigas de música pop”. Escribir algo sobre Kafka siempre da tono al que lo hace. Aunque sea una tontería, como esta. Mola decir Kafka como mola decir Coetzee. Pero yo Coetzee no sé pronunciarlo bien. Ni mal. Porque no sé. Pero lo intento. ¿Coetzá? ¿Coetzé? ¿CocoRosie? ¿Cocoguagua? Vaya nombres que tienen los Premios Nobel, eh, tú. Wislawa Szymborska. Pronuncia tú eso. Y V.S. Naipaul, todavía. Pero mira lo que se esconde tras sus siglas. Vidiadhar Surajprasad Naipaul. Pronuncia tú ese nombre. Divagando una vez más. Mejor sigo caminando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SorVGLQfV7I/AAAAAAAAAF4/7CeXA3Ad4UY/s1600-h/converse_ramones.jpg"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;img style="WIDTH: 320px; HEIGHT: 243px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5371339807670622130" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SorVGLQfV7I/AAAAAAAAAF4/7CeXA3Ad4UY/s320/converse_ramones.jpg" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Voy por la calle Pez y después por la calle Espíritu Santo. Tomo una caña en otro bar. Hay un director de cine sentado a una mesa con una tía buena. Ella es joven. Él no es ni joven ni viejo. Me pongo en la mesa de al lado, para oír la conversación. Casi no oigo nada. Él está hablando de cine. Creo. Él dice: “Este negocio es jodidamente extraño”. Jo. No dice: “Este trabajo”. Dice: “Este negocio”. No dice: “Es una mierda”. Dice: “Jodidamente extraño”. Pienso que a mí también me gustaría estar con una tía buena y decir una frase así. Decir “Este negocio” y referirme al cine. El director y la tía buena se van. Me fijo en el culo. De la tía buena. Debería darme vergüenza. Debería cortarme y no escribirlo. Pero no sé no escribir, y por eso lo escribo. Pero dejemos de divagar. Me quedo solo, tomando mi caña, sin tía buena, sin nadie a quien poder decir una frase gloriosa. Si nadie a quien poder decir: “Jodidamente extraño”. Pero tengo una idea. La mejor idea que he tenido en todo el día. La mejor idea que he tenido en años. La mejor idea que he tenido en mi vida. Una idea “Jodidamente extraña”. La idea. Algún día voy a contratar a dos actores disfrazados, uno de Godard y el otro de John Ford, y les voy a pagar una pasta para que les den una paliza a todos los directores españoles que pasan por la alfombra roja de los premios Goya. Y me voy a quedar tan ancho. Toma ya. Godard repartiendo guantazos a diestro y siniestro. Ford boxeando contra Vicente Aranda. Y voy a disfrutar como un loco. “Esta por Carmen”. “Esta por Juana la Loca”. Godard se va a poner las botas. No es violencia gratuita. No. Nada de eso. Es una auténtica lección cinematográfica. Una verdadera lección de cine. Y después que se vayan por las escuelas de cine, mis dobles de Ford y de Godard, y que allí repartan también lo suyo entre los alumnos. Para que aprendan desde jóvenes. Para que cuando lleguen a la alfombra roja no tengan que esquivar más golpes. Todo esto lo hago por el feliz desarrollo de la cultura española. Con ideas como esta deberían contratarme en el Ministerio de Cultura. Toma ya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después me quedo sin ideas, pero por suerte, entre culo y culo, en la FNAC me he comprado “Rascacielos” de Ballard y en el bar me pongo a leerlo. Hay que leer a Ballard. Porque todos los modernos dicen que molan. Y yo también quiero molar. Y “Crash” es muy bueno. Y “Exhibición de atrocidades” es atrozmente bueno. Y me gusta porque yo también molo. Y además Ballard habla de distopías, que es una cosa que entretiene mucho. Leo las dos primeras páginas, me termino la cerveza y me voy. Sigo paseando por Malasaña. Sigo aprendiendo a pasear. Pero no me sale. Lo hago mal. Entro en los bares. Miro a la gente. La gente es guay. Yo tengo muchos amigos que viven en el barrio. Son guays. Todos somos guays. Las generaciones anteriores han tenido diferentes tipos de aspiraciones. Mejores y peores. Nuestra mayor aspiración es ser guays. Y delgados. Ser guays, delgados y ver muchos culos. Esto sí que es una distopía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Culos guays.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SorUMHd8l1I/AAAAAAAAAFw/9L5nymC255I/s1600-h/culos-del-siglo-xx_.jpg"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;img style="WIDTH: 314px; HEIGHT: 320px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5371338810220910418" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SorUMHd8l1I/AAAAAAAAAFw/9L5nymC255I/s320/culos-del-siglo-xx_.jpg" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque yo lo que realmente querría es aprender a pasear, sin necesidad de comprar libros, ni mirar culos, ni tomarme cervezas, ni escuchar conversaciones. Sólo pasear. Dejarme llevar por las calles. Saber donde comienzo, pero no donde termino. Pasear y meditar y dejarme llevar.&lt;br /&gt;Pero no sé.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A ver si aprendo.&lt;br /&gt;Quizá mañana.&lt;br /&gt;O quizá nunca.&lt;br /&gt;Quién sabe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"El hombre que divaga pero no sabe pasear". Así es como podría titular esta entrada. O "Robert Walser con zapatillas All Star". &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Ya veremos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3612030020424025517-3571718037245307343?l=diariodedillinger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/feeds/3571718037245307343/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/2009/08/robert-walser-con-zapatillas-all-star_22.html#comment-form' title='23 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3612030020424025517/posts/default/3571718037245307343'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3612030020424025517/posts/default/3571718037245307343'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/2009/08/robert-walser-con-zapatillas-all-star_22.html' title='ROBERT WALSER CON ZAPATILLAS &quot;ALL STAR&quot;'/><author><name>Dillinger</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14672561568240685141</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SoRC0l4mMZI/AAAAAAAAAB4/ZugwR8SE8tM/S220/johndillinger.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SorRleoQHoI/AAAAAAAAAFY/CQuYX49EJPM/s72-c/walser-4.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>23</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3612030020424025517.post-3144900302226803598</id><published>2009-08-18T13:40:00.000+02:00</published><updated>2009-08-19T22:56:18.033+02:00</updated><title type='text'>UN ESCRITOR ESPAÑOL CON LA CARA DE RAYMOND CARVER</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Hoy, después de desayunar, me he estado mirando al espejo y me he hecho una pregunta. No, eso es mentira. No me he mirado en el espejo. Esa es la primera mentira de este texto. No sé si habrá más. No lo puedo saber. Nunca se sabe las mentiras que uno se va a contar a sí mismo. Simplemente es algo que he pensado frente a la pantalla del ordenador, no frente al espejo. Esta es la pregunta: “¿Yo tengo cara de escritor?”. Así, a estas horas, la verdad es que no. Pero si me pongo de escorzo y me agarro la barbilla incluso podía dar el pego. ¿Hay escritores con más cara de escritor que otros?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sí.&lt;br /&gt;No.&lt;br /&gt;No sabemos.&lt;br /&gt;Qué importa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vila-Matas, además de ser uno de los mejores escritores que hay en España, tiene la mejor cabeza de toda la literatura española. Parece un emperador romano con unos ojos realizados con tiralíneas. Veo en Google las fotos de Vila-Matas joven y veo en Google las fotos de Vila-Matas actual y pienso que realmente son dos personas diferentes. Que el primero se quedó en París, atraído por el abismo y se suicidó en una habitación secreta de Shakespeare and Co. El segundo Vila-Matas es un actor contratado, pagado por él mismo antes de morir, al que le legó todas sus futuras obras y su talento. Es el Vila-Matas admirado, que habla con Paul Auster y que camina por el puente de Brooklyn. El Vila-Matas más luminoso y concentrado. Ahora nos queda saber si habrá un tercer Vila-Matas anciano. ¿Se suicidará este Vila-Matas en las calles de Manhattan o en el barrio gótico para renacer de nuevo como un anciano en Tokio?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SoqUTFu9ByI/AAAAAAAAAEQ/kIeWp3iz8do/s1600-h/Vila+Matas.jpg"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 200px; FLOAT: left; HEIGHT: 215px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5371268561270277922" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SoqUTFu9ByI/AAAAAAAAAEQ/kIeWp3iz8do/s320/Vila+Matas.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El rostro del primer Vila-Matas.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Una de las mejores cabezas de escritor es la de Romain Gary, que además tenía una cara desconocida, la de Émile Ajar, seudónimo con el que ganó el Premio Goncourt por segunda vez. Para colmo, Romain Gary era también un seudónimo. Su verdadero nombre era Romain Kacew. La verdad es que era buenísimo eligiendo seudónimos. Tenía otros dos, Fosco Sinibaldi y Shatan Bogat. Qué buenos. Y además tuvo una relación durante varios años con Jean Seberg, que estaba de morirse. Todo el mundo se acuerda de Jean Seberg vendiendo el Herald Tribune en “Al final de la escapada”. Por lo visto Jean estaba bastante desquiciada, por no decir como una puta cabra, y también tuvo relaciones con Clint Eastwood y con Carlos Fuentes. Está claro que no le gustaba un solo tipo de hombre, porque entre Harry El Sucio y el señorito mexicano hay ciertas diferencias. Lo cierto es que todo el mundo se siente fascinado por esas mujeres que al atractivo de su físico añaden el atractivo de su locura. Yo, al menos, sí. Otro escritor con mujer como una puta cabra fue Fitzgerald. Fitzgerald sí que tenía cara de escritor y su mujer, como todo el mundo sabe, se llamaba Zelda, que es un nombre bonito para una mujer que está como una puta cabra. Aunque él tampoco se quedaba atrás. Pero estaba hablando de rostros y ahora estoy hablando de mujeres locas. Qué desconcentración la mía. Así soy yo. No sé caminar ni escribir en línea recta. Pues nada. Yo, a lo mío. Pues eso, que Zelda loca perdida. Fitzgerald, alcohólico. Seberg, muere en extrañas circunstancias, seguramente por sobredosis de barbitúricos. Romain, se suicida. Eso eran matrimonios como Dios manda. No como Luis Garcia Montero y Almudena Grandes. No como Muñoz Molina y Manolito Gafotas. No como Antonio Gala y su perro Troilo. No como Juan Manuel de Prada y la Virgen María. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SorBJvL20vI/AAAAAAAAAE4/xq-2om1K33Y/s1600-h/fitzgerald_pic.jpg"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 300px; FLOAT: left; HEIGHT: 275px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5371317878621917938" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SorBJvL20vI/AAAAAAAAAE4/xq-2om1K33Y/s320/fitzgerald_pic.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Fitzgerald y Zelda. Eso es una pareja de verdad.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;¿Juan Manuel de Prada tiene cara de escritor? La primera respuesta sería: “¿A quién le importa le importa Juan Manuel de Prada?”. Juntar en tan pocas líneas a Fitzgerald y a Juan Manuel de Prada debe ser un delito contra el sentido común y el buen gusto, y pido disculpas por ello. De Prada cuando escribió “Coños”, que era un libro delgado, era un chico delgado. Después escribió “Las máscaras del héroe”, que era más tocho y el tío se puso más tocho, como si se hubiese tragado todo el manuscrito. ¿Tendrá algo que ver el volumen corporal con el volumen de los libros que escribimos? ¿Tendrán los escritores de micro-relatos cuerpos delgados y enjutos? ¿O por el contrario esa relación volumen-cuerpo y volumen-libro es a veces inversamente proporcional? Es decir, a más volumen del cuerpo, más delgado el libro. Qué estupidez.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SoqU6Mbd7PI/AAAAAAAAAEY/h8ow5vTR8_4/s1600-h/feature_548_story.jpg"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 320px; FLOAT: left; HEIGHT: 214px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5371269233082494194" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SoqU6Mbd7PI/AAAAAAAAAEY/h8ow5vTR8_4/s320/feature_548_story.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Romain Gary con Jean Seberg. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;No deberia hablar de esto sin tener ideas demasiadas claras sobre el asunto, que por otra parte no tiene ninguna importancia. El escritor cuyo rostro más me interesa es Samuel Beckett y algún día me pondré a escribir sobre ese rostro que es un espejo de su propia literatura. Esa piel surcada de cientos de líneas y esos ojos concentrados y marcianos. Es un rostro al que dedicar todo un libro. Algún día lo haré. Conozco pocos temas más interesantes que la cara de Beckett. Casi podría decir que no conozco ningún tema más interesante sobre el que escribir que la cara de Beckett. Debería dedicar, cada día, ocho horas a escribir sobre la cara de Beckett. Si tuviese algo de dignidad es lo que haría. Pero no la tengo. Dicen que a partir de los cuarenta cada uno tiene la cara que se merece. Yo creo que con Beckett se confirma otra máxima, que me invento yo porque soy así de chulo y que dice: “Cada rostro tiene la prosa que se merece”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SoqVdRG3rnI/AAAAAAAAAEg/ATkcnxFw-jY/s1600-h/2006041249beckett_t.jpg"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 173px; FLOAT: left; HEIGHT: 256px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5371269835633700466" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SoqVdRG3rnI/AAAAAAAAAEg/ATkcnxFw-jY/s320/2006041249beckett_t.jpg" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;El rostro-libro de Samuel Beckett.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;¿Y manos de escritor? Sólo me acuerdo de las manos de Borges en una foto que tengo en una edición de bolsillo. Yo casi todos los libros los tengo en ediciones de bolsillo. Algunas ediciones son realmente feas. No ando escaso de volumenes, pero es poco vistosa, sin nada de cuerpo. Nada de esas majestuosas bibliotecas que salen detrás de los escritores cuando se hacen fotos en su casa. Cuando era más pequeño me imaginaba haciéndome esa foto. Detrás de mí tendría primeras ediciones y volúmenes cubiertos en piel. Sigo divagando. Y cada vez más. Pero no va a poder ser, lo de la foto con la gran biblioteca, digo. Me puedo hacer la foto delante de unos dvdés. Delante de la edición especial de algunas películas que tengo por ahí. De “Uno rojo división de choque”, por ejemplo, de Samuel Fuller. La cara de Samuel Fuller sí que me gusta. La cara y el puro que siempre llevaba en los labios. ¿A ti te gusta la cara de Samuel Fuller? ¿Samuel Fuller tenía cara de director? Samuel Fuller tenía el puro que se merecía.&lt;br /&gt;No sé.&lt;br /&gt;John Ford, sí. Y Fellini. ¿Y Amenábar tiene cara de director? A quién le importa. Juntar a Fellini y a Amenábar en una misma frase debería estar prohibido. Deberían colgarme por eso. Amenábar tiene cara de pastelero. O de recogepelotas. Tarantino tiene cara de asesino. Y yo no tengo cara de escritor. Ni siquiera tengo cara de guionista de televisión. No tengo la cara que quisiera, pero es la mía. Tengo la cara de alguien que divaga, que es lo único que sé hacer. Divagar y pasar de un tema a otro sin orden ni concierto.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SoqVudOY_7I/AAAAAAAAAEo/okFuO3kW3Ac/s1600-h/SamFuller.jpg"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 320px; FLOAT: left; HEIGHT: 251px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5371270130944245682" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SoqVudOY_7I/AAAAAAAAAEo/okFuO3kW3Ac/s320/SamFuller.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Samuel Fuller con puro y pistola en mano. Vuelve el hombre.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Habrá escritores que vayan al cirujano plástico para tener más cara de escritor? ¿Podría operarme para parecerme a Fitzgerald o a John Fante? Sería gracioso ¿no? Operarme para tener la cara de Raymond Carver. Debería hacerlo. Me gustaría publicar un libro de relatos y tener la cara de Raymond Carver. Para ver qué decían en el Babelia y en El Cultural. Un escritor español con la cara de Raymond Carver. También podía operarme para tener la cara de Kerouac, que era más guapo y ligaba más. O la de Whitman. No, la de Whitman no. No quiero ir por ahí con la barba de Papá Noel mirando a los chicos guapos que se paran en las esquinas. Pongo en Google: “Escritores guapos”, y lo que sale es una ristra de caras feas, salvo muy pocas excepciones. Una vez vi a Ray Loriga en un bar y parecía un tío guapo, como el cantante de un grupo de rock o así. Supongo que por algo estuvo casado con una rubia y enrollado con una modelo. Es más de lo que pueden decir la mayoría de escritores de este país. Es más de lo que puedo decir yo. Es más de lo que puede decir cualquiera. Un escritor español con la cara Raymond Carver. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SoqV_dXm7kI/AAAAAAAAAEw/yNr4TLGOI6g/s1600-h/raymond.jpg"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 283px; FLOAT: left; HEIGHT: 320px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5371270423040683586" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SoqV_dXm7kI/AAAAAAAAAEw/yNr4TLGOI6g/s320/raymond.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Raymond Carver oculto tras el cigarro. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Qué tontería todo esto, pero cómo entretiene. Vamos, digo yo.&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3612030020424025517-3144900302226803598?l=diariodedillinger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/feeds/3144900302226803598/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/2009/08/un-escritor-espanol-con-la-cara-de.html#comment-form' title='23 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3612030020424025517/posts/default/3144900302226803598'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3612030020424025517/posts/default/3144900302226803598'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/2009/08/un-escritor-espanol-con-la-cara-de.html' title='UN ESCRITOR ESPAÑOL CON LA CARA DE RAYMOND CARVER'/><author><name>Dillinger</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14672561568240685141</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SoRC0l4mMZI/AAAAAAAAAB4/ZugwR8SE8tM/S220/johndillinger.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SoqUTFu9ByI/AAAAAAAAAEQ/kIeWp3iz8do/s72-c/Vila+Matas.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>23</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3612030020424025517.post-4671095918429593291</id><published>2009-08-14T15:43:00.001+02:00</published><updated>2009-09-16T15:43:43.644+02:00</updated><title type='text'>LA BOCA DE CLARICE LISPECTOR</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Leo a Clarice Lispector. Prefiero leer a Clarice Lispector que pasar otra tarde deambulando por las calles de este Madrid idiota. Leo a Clarice Lispector hasta que las palabras de Clarice Lispector se quedan pegadas a mis manos y me manchan de tinta los dedos. Leo los cuentos completos de Clarice Lispector en una edición de Siruela que tengo entre las manos. Porque me gusta tener libros de Siruela entre las manos aunque el contenido sea una mierda. Estos cuentos además no son una mierda, son puro oro en forma de palabras. Estos son los cuentos de Clarice Lispector. Y son, por decirlo en términos literarios, la ostia bendita. Lo de Clarice Lispector cuanto más corto mejor. Eso no quiere decir que no sea buena. Nada de eso. Es brillante. Y lo brillante si dura demasiado se queda sin brillo. Se apaga. Hemingway sin parecerse en nada a Clarice Lispector, (ella no llevaba barba, ella no se voló la cabeza, ella era bastante más guapa con él) también era mejor en las distancias cortas que en los novelones. Uf.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Me he dado cuenta de que en pocas líneas he escrito nueve veces Clarice Lispector y con esta última ya son diez. Recomiendo leer a Clarice Lispector, aunque yo no soy nadie para recomendar, pero recomiendo leer a Clarice Lispector como recomiendo si sales por ahí beber alcohol bueno y no mierda en vasos de plástico para adolescentes. Lo de beber y lo de Clarice no tienen nada que ver, pero como este es mi diario puedo escribir lo que quiera. Eso es lo bueno. Pero mejor continúo con lo de Clarice Lispector. Hay escritores que mientras los lees puedes escuchar su voz, su suavidad o su gravedad. A Clarice yo la escucho contarme las palabras que leo. Imagino sus labios tan bien dibujados dejando escapar las frases que estoy leyendo. Sus labios en mi oreja. El aire caliente de su voz. Sus palabras que me acarician el cuello y me dan descargas eléctricas en la espalda y en los riñones. Habla, Clarice. Hazlo para mí. Habla, Clarice, con tu boca perfecta, para que no escuche más la voz de los idiotas en este Madrid idiota.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SoQ8O3pf8UI/AAAAAAAAAAk/X3sr4sAb-Ks/s1600-h/clarice_lispector2.jpg"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 306px; FLOAT: left; HEIGHT: 300px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5369482881886318914" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SoQ8O3pf8UI/AAAAAAAAAAk/X3sr4sAb-Ks/s320/clarice_lispector2.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Clarice mirándome entre las páginas de sus cuentos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Al escribir "Clarice Lispector" me acuerdo de Clarice, la de “El silencio de los corderos”, que era Jodie Foster, y después me acuerdo de Jodie Foster en “Taxi Driver”, que debía tener catorce años y hacía de una puta, y eso me lleva a Cybill Shepard en “Taxi Driver”, que parecía un auténtico ángel. Y pienso que me gustaría salir a la calle y ver a un ángel como ese. Pero sigo leyendo a Clarice, porque sé que eso no va a pasar. Sigo leyendo a Clarice Lispector, que no era un ángel ni una puta, era una escritora que a los de Siruela les gusta mucho y a mí todavía más. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Miro su fotografía y acaricio, con los dedos, su boca. Esa boca perfecta que está hablando para mí. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Hasta escribir su nombre me gusta. Hasta pronunciar su nombre me llena la boca de literatura. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Clarice Lispector. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Clarice Lispector.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Clarice Lispector.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3612030020424025517-4671095918429593291?l=diariodedillinger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/feeds/4671095918429593291/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/2009/08/la-boca-de-clarice-lispector.html#comment-form' title='13 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3612030020424025517/posts/default/4671095918429593291'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3612030020424025517/posts/default/4671095918429593291'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/2009/08/la-boca-de-clarice-lispector.html' title='LA BOCA DE CLARICE LISPECTOR'/><author><name>Dillinger</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14672561568240685141</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SoRC0l4mMZI/AAAAAAAAAB4/ZugwR8SE8tM/S220/johndillinger.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SoQ8O3pf8UI/AAAAAAAAAAk/X3sr4sAb-Ks/s72-c/clarice_lispector2.jpg' height='72' 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Y lo que lees es mi diario. El diario de Dillinger. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SoVjKbBWLNI/AAAAAAAAADQ/BUSRqE9Kea8/s1600-h/crazy-mobaile.jpg"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 320px; FLOAT: left; HEIGHT: 302px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5369807161412431058" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SoVjKbBWLNI/AAAAAAAAADQ/BUSRqE9Kea8/s320/crazy-mobaile.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;Bienvenido.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Arial;font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Arial;font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3612030020424025517-6041012195742181361?l=diariodedillinger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/feeds/6041012195742181361/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/2009/08/diario-de-dillinger_14.html#comment-form' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3612030020424025517/posts/default/6041012195742181361'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3612030020424025517/posts/default/6041012195742181361'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://diariodedillinger.blogspot.com/2009/08/diario-de-dillinger_14.html' title='DIARIO DE DILLINGER'/><author><name>Dillinger</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14672561568240685141</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SoRC0l4mMZI/AAAAAAAAAB4/ZugwR8SE8tM/S220/johndillinger.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_mnNKiJzblzM/SoVjKbBWLNI/AAAAAAAAADQ/BUSRqE9Kea8/s72-c/crazy-mobaile.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry></feed>
