La verdad es que esto no es nada más que una página en blanco. Nada más. Y nada menos.
Hasta hace un segundo esto no era más que una página en blanco que ahora se está llenando de palabras. Palabras que no sé dónde van, que no sé de dónde vienen. Palabras que aparecen por temor a que no aparezcan. Palabras que me centran sin razón. Que recuerdan a la cuerda de un equilibrista. Que son el camino de baldosas amarillas que no conducen a ningún lugar.
Ver la página en blanco me marea, aunque la página en blanco es la verdad que no hay que temer. Porque quizá la verdad del mundo no esté en las palabras, sino en la página totalmente en blanco, en ese vértigo, en ese abismo total.
Ese es el reto: coger el montón de nieve que es una página blanca y hacer con ella bolas de nada, del mismo modo que hacen los niños en los inviernos nevados. Y lanzar esas bolas a los demás. Para jugar. O incluso lanzárselas a uno mismo, para despertar o para yo qué sé. Para pasar el tiempo. Para no pensar en todo eso que es mejor olvidar. Para despabilarse de todo.
Pero también es algo más una página en blanco.
Pero también es algo más una página en blanco.
Una página en blanco es un espejo donde uno se refleja.
Y quizá uno no escribe para comprenderse mejor ni para desenmarañarse el rostro o el alma, sino que escribe por temor a verse totalmente reflejado. Verse la calavera, el hueso, verse la nada. Toda esa nada que hay debajo de las uñas, del pelo, de los párpados. No sé.
Verse la página en blanco que uno también tiene bajo la piel.
Verse la página en blanco que uno también tiene bajo la piel.
Ver la página en blanco que está detrás de todo, después de todo.

Las palabras también son una alambrada para protegernos de la página en blanco. No se trata del temor a la página en blanco por el horror de no saber qué escribir. Es que precisamente escribimos para no ver la página en blanco. Para no ver su absoluta verdad, su silencio total que está gritando, que está aullando, que nos rompe el corazón con su grito vacío.
La página en blanco es pura literatura, diría yo. Y no sé muy bien porqué lo digo y sí que lo sé. Y eso quería decir. Sólo eso. Es poco, y aún así es menos de lo que dice una página en blanco.
Y ya está.

Te has explicado perfectamente. O eso creo entender. Escribimos por cobardía, por idealistas, por inocentes y por ignorantes.
ResponderSuprimirY mientras lo hacemos alguien ahí fuera se lleva a nuestras mujeres (u hombres, lo mismo da), pero no nos importa, ¿verdad? Somos escritores, y conocemos LA VERDAD.
¡Ja!
¡Qué bonito! Me gusta, me gusta.. me encanta! Y ahora resulta que he pensado que cuando tenga una casa me gustaría tener en el salón un cuadro de una página en blanco. Ahora entiendo lo del lienzo en blanco de “Arte”, la obra de teatro de Yasmina Reza. Pues no es tan descabellado.. no.. yo también quiero ese cuadro para mi salón, que signifique esa verdad a la que no hay que temer, ese vértigo, ese abismo total que no siempre nos atrevemos a mirar, ese silencio que aúlla, que nos rompe el corazón con su grito vacío.. qué maravilla!
ResponderSuprimirSiga lanzándonos esa bolas de nada, Sr Dillinger, ¡son estupendas! Es un juego muy divertido y bonito, bonito.
Pero tu mente no ha quedo en blanco, eso es lo importante.
ResponderSuprimir¿aprobación? ¿censura previa? que mal le va esto al blog, deja amigo que la gente se desahogue, que escupa, que exabrupte, sen sentirán siempre mejor.
ResponderSuprimirEl abismo es dónde se concentran todas las palabras hechas emoción, el vértigo absoluto con el que se llena y se vacía la copa.
ResponderSuprimirBiko.
Wala. Ya veremos lo de coen que me comentaste en el anterior. Con ganas. De momento toca Megadeth el dia 1. Estoy 'reverberandome' a mi misma.
ResponderSuprimirY en cuanto a paginas en blanco, ni que decir tiene que me sale decirte que te releas - no me cabe duda que ya lo leiste - el cuento con el mismo nombre de la Dinesen. Creo que esta en cuentos de invierno.
Llego de Cork. Menudo viaje bonito. Vuelvo el jueves que toca mi 'batero'. no me gusta la palabra baterista.
Dillinger, amigo:
ResponderSuprimirme gustan tus regresos y tus dudas. Creo que tú también eres un extraño habitante del "entre", del "Casi" y de los estadios intermedios. Exploras tu frecuencia vibratoria, tu campo de incertidumbre, a veces con distancia irónica, pero cuando te asomas al precipicio, es magnífico.
Por supuesto, como insinúas, la página en blanco es uno mismo, y ahí no podemos forzar ninguna escritura, no podemos tatuar ninguna inscripción. Simplemente, nos deslizamos, fluimos hacia el mundo, y el vértido del acontecer nos sitúa en uno u otro relato, en una otra posibilidad de descodificación. Pero lo único que "hay" es la fluctuación. Y todo lo que fluye exige una moral, como alguien dijo admirablemente. La moral, quizá, de la página en blanco, de la anticipación ante la gran salida o el ingreso, a quemavida, en la avalancha. Esa empatía, ese vuelco,
salve
¿Y si las páginas en blanco en realidad están ya escritas, pero con tinta invisible y sólo aguardan a que un atrevido escritor vierta el líquido adecuado sobre ellas para que sus palabras ocultas se revelen al mundo?
ResponderSuprimirMi idea era dejar el comentario vacío, ya que me parecía que podía ser apropiado para la página vacía de mi diario, pero el sistema de comentarios me dice que "El comentario no puede estar vacío". Parece que puede haber páginas vacías pero no comentarios vacíos. Así que aprovecho a todos para agradeceros vuestros amables y sabios comentarios, que de vacíos no tinen nada.
ResponderSuprimirUn abrazo a todos de vuestro forajido amigo Dillinger.
Para ser una página en blanco habla por sí sola
ResponderSuprimirUn saludo
Visito este diario por vez primera. La entrada que leo me parece de una honestidad y una transparencia brutales. Me quedo, sigo leyendo. Consigues en tu diario/blog lo que yo me propuse y aún no he conseguido en el mío. Ser más tú que en cualquier otro lugar o no lugar. Seas quien seas, es obvio que aquí estás en tu piel.
ResponderSuprimirLa página en blanco es para mí exactamente esto que expresas. No encuentro un espejo mejor para reflejarla.
Sólo me queda decir gracias, enhorabuena y seguirte leyendo.
Un abrazo.
Como decía Maurice Blanchot: "La palabra me da lo que significa, pero antes lo suprime. Para que pueda decir: "esta mujer", es preciso que de uno u otro modo le retire su realidad de carne y hueso, la haga ausente y la aniquile.".. Lo que quiere decir que todos los que escribimos, de alguna manera somos asesinos. Y en mi caso, que también llevo un diario, conforme lo lleno, voy acumulando en él mis pequeñas muertes.
ResponderSuprimirSaludos. ;)
Hala, como te he echado de menos!!!
ResponderSuprimirHola Dillinger, por primera vez llego a tu blog y te leo. Extraña coincidencia tal vez, pero durante este último tiempo estuve reflexionando bastante respecto de este temita de la página en blanco. Coincidimos en varios aspectos y en otros no tanto, pero eso es lo mejor de todo, creo. Saludos!
ResponderSuprimir...Ay, hermano, la página en blanco es "potencia aristotélica" quizás: puede ser cualquier cosa, como nuestros dedos llenándola...
ResponderSuprimir...Podríamos tomarnos una cerveza un día de éstos, ¿no cree usted, Dillinger?...
...Abrazos y carantoñas...
De acuerdo con que lo que está en blanco contiene el sagrado vacío que a la vez contiene todo.Pero entiende Dillinger que ésos espacios en blanco,con toda su magnitud de eternidad ya están,y estarán ahí desde siempre para recibirnos.Pero a éste blog venimos a las letras de Dillinger,a escuchar al genio,y te pedimos no nos dejes ahí estacionados en la página en blanco
ResponderSuprimir.Escribe algo.
El comentario no puede estar vacío.
ResponderSuprimirla verdad es que es muy bonita en blanco:
ResponderSuprimirno la estropees!!!
y si colocas palabras a modo de alambrada piensa que hasta las alambradas tienen huecos de ti
Un consuelo.
ResponderSuprimirAnne Fatosme
Me gusta mucho el estilo de escritura que tenés. Leí "el arte de leer con la nariz"; me pareció un texto impresionante, buenisimo. El lenguaje, las ideas, el mundo, hablando de los libros hablas de la existencia, hablas del hablar, y de lo no hablado. Como "la página en blanco" que encontre en este blog, donde hablas de todo lo que dice lo que nada dice. Simplemente felicitarte. Suerte.
ResponderSuprimirPrimera vez que entro en su blog, señor Dillinger. Lo hice por casualidad, a raiz debuscar la fuente de la foto "la pagina en blanco" para colocarlo en mi blog como ilustración a una entrada ...paralela pro asi decirlo, ya que no está dedicada a la página en blanco pero la "medio -menciona". Es sumamente infantil (Mi escrito, me refiero) no profundo. De todas formas le dejo el enlace como...un bibelot...como una curiosidad http://paraalmassensibles.blogspot.com/2011/01/yque-me-acerca-la-hoja.html
ResponderSuprimirEn cuanto a su página en blanco...me encantó. Seguiré visitando su diario...excelente escrito. Me gusto mucho también el comentario de Moonriver
Un abrazo fraterno. Nos seguimos leyendo.
Esta pajina no tiene nada
ResponderSuprimirUna pagina en blanco llena de palabras vacías, con muco que aportar en blanco pero llena de sentimientos pero aún así no deja de ser una pagina en blanco.
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